viernes, 19 de junio de 2026

 

“HAY QUE PASAR EL INVIERNO”…, Y LA PRIMAVERA, Y EL VERANO, Y EL OTOÑO

 

     Álvaro Alsogaray fue uno de los personajes que la Argentina debió soportar en el siglo XX. El fundador de la UCeDé (Unión del Centro Democrático), apoyó cuanto golpe de estado hubo. Hoy molesta que el liberal Milei putee. En los tiempos de don Álvaro nuestros liberales golpeaban las puertas de los cuarteles.

     Alsogaray fue ministro de Economía durante el gobierno de Arturo Frondizi. El 29 de junio de 1959 anunció por cadena nacional un plan de ajuste con recortes en el gasto público, congelamiento de los salarios y devaluación del peso (¿te suena?). Y acuñó una frase para todos los tiempos: “Estamos en el invierno económico; hay que pasar el invierno". Pasaron un montón de inviernos, de primaveras, de veranos, de otoños, y siguen pasando.

     Como en un deja vu, los “rateros de estado” se hacen millonarios a costa de un pueblo cada vez más pobre, entonces las cuentas del estado no cierran y sobreviene un ajuste que lo pagan, siempre, los trabajadores y los jubilados, nunca una “casta”. Y los ajustadores, menos.

     ¿Cuándo tendremos un ministro de Economía al que la cabeza le dé para algo más  que ajustar salarios y pedirle guita al mundo?

     ¿Para cuándo la capacidad de generar confianza y atraer inversiones que den trabajo? ¿Para cuándo una reforma del estado que lo torne eficiente para prestar salud, seguridad y justicia? ¿Para cuándo una mejor educación?

      John Lennon podría decir que “La vida es eso que pasa mientras los trabajadores y los jubilados argentinos pagan el ajuste”.

      Quiero recordarte algo, por si te olvidaste. ¿Sabes cuál es el principal rasgo que tiene tu tiempo?

     Que no es mucho.

 

Walter Anestiades

domingo, 14 de junio de 2026

 

LA IMPRESENTABLE DERECHA ARGENTINA

 


      Dicen que estudiaron economía pero cuando son gobierno demuestran que no saben nada. Cada vez que los desastres seriales del peronismo los catapulta al poder, la receta que aplican es invariable: ajuste a trabajadores y jubilados, endeudamiento externo y otra cosa no les pidas. Durante años fueron golpistas. Ahora son republicanos. Mauricio Macri te ajusta con amabilidad. Javier Milei te ajusta y te putea.

    La derecha que a fines del siglo XIX no dejaba votar a buena parte de la población, parió al radicalismo y su lucha por los derechos cívicos. La derecha que en la “década infame” hizo un culto del “fraude patriótico” para que “no gane la chusma” y trataba a los obreros  como a esclavos, parió al peronismo y su lucha por los derechos sociales. Cuando no pudo ganar las elecciones la derecha golpeó las puertas de los cuarteles. Con Álvaro Alsogaray penetró al peronismo de la mano de Carlos Menem. Fue una genuina esperanza tras la calamidad de los gobiernos kirchneristas. Macri propuso el ajuste gradual y tuvo a un tal Luis Caputo que negoció préstamos con el FMI. Dejó más pobres. Con Milei llegó la motosierra al voleo, las puteadas de estado y otra vez Luis Caputo para seguir negociando préstamos con el FMI.

     Ahora el caso Adorni vuelve a evidenciar que los que te ajustan a vos nunca se ajustan ellos. Y, lo peor, es que algunas mentes afiebradas piensan que el inepto crónico de Axel Kicillof puede ser una opción en 2027. E incluso algunos, ya con el termómetro explotando de fiebre, piensan de nuevo en la corrupta condenada de Cristina Kirchner.

    Así va el péndulo: del populismo calamitoso a la derecha ajustadora y endeudadora.

    ¿Atraer inversiones en sectores que generen empleo genuino? ¿Invertir en capital humano (educación y salud) como hacen las derechas eficaces y presentables del planeta? Never.

      "Ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables."

    ¿Quién dijo eso? ¿Karl Marx? ¿Rosa Luxemburgo? ¿el “gordo” Cooke? ¿Myriam Bregman?

    No boludo.

   Adam Smith.

 

-Walter Anestiades

-imagen: La Derecha Diario

 

LA INFUMABLE IZQUIERDA ARGENTINA

 




     En pleno siglo XXI la izquierda argentina todavía plantea “combatir al capitalismo” sin ponerle naftalina a su ropero ideológico. Ni siquiera se preocuparon mucho por la corrupción “K”, porque para ellos la corrupción es “inherente al sistema” capitalista. Son los mismos que nunca entendieron al peronismo.

    Primero fueron los anarquistas, que crearon la central sindical F.O.R.A (Federación Obrera Regional Argentina) en 1901, quiénes lideraron las primeras huelgas masivas. Incluso un joven anarquista ucraniano le puso una bomba y mató al jefe de policía Ramón L. Falcón en 1909.  Casi en paralelo llegó la fundación del Partido Socialista con una figura, Alfredo Palacios, que terminó apoyando el golpe militar contra el peronismo en el 55 sin que se le moviera el bigote. El Partido Comunista, en 1946, integró la “Unión Democrática” apoyada nada menos que por el embajador “yanqui” Spruille Braden contra Perón. Tres décadas después, en el 76, el Partido Comunista apoyó el golpe de estado de Videla. En los 60 y los 70, inspirados por la revolución cubana, surgieron los guerrilleros, que en nombre de la revolución mataron a unos cuantos inocentes. Y ahora están los muñequitos mediáticos de Nicolás Del Caño y Myriam Bregman. Con ese recorrido y esos líderes la izquierda vernácula se las arregló para conseguir el rechazo de los trabajadores cuyos derechos pretende defender, sin entender que el obrero argentino quiere ser “propietario” y no “proletario”.

      ¿Qué modelo de país “sin capitalismo” es el que proponen? ¿Cuba? ¿La Venezuela chavista? ¿La Nicaragua de Ortega? ¡Mamita!

    Nuestra izquierda más moderada, el llamado “progresismo”, es tan cínico y acomodaticio que se fusionó con el kirchnerismo, ese “relato” que al pueblo le dio las miguitas del gran banquete mientras ellos se enriquecían. Nuestros “progres” hicieron todo tan mal que parieron una generación de pibes que aman a Javier Milei.

     "De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra y de la izquierda cuando es siniestra”, dijo el escritor uruguayo Mario Benedetti.

     La izquierda argentina no es siniestra.

     Es infumable.

 

Walter Anestiades

(fotos de Errico Malatesta-inmigrante italiano anarquista-, Alfredo Palacios, Américo Ghioldi-un socialista que fue embajador en Portugal de la dictadura de Videla-, Myriam Bregman y Nicolás Del Caño)

 

 

 

 

          LA PANZA DEL COCODRILO

 

     Winston Churchill imaginaba al continente europeo como un cocodrilo: la parte superior muy fuerte e impenetrable (la zona norte) y la península italiana y el mar Mediterráneo (la zona sur) como su vientre blando y expuesto. Churchill pensaba atacar al régimen fascista de Mussolini por el sur. La metáfora de Churchill también sirve para otra gente, en otra época.

     Los roviristas, antes renovadores y ahora encuentristas pero siempre roviristas, disponen del poder desde hace un cuarto de siglo. Casi no hay oposición, casi no queda periodismo, armaron la justicia como un meccano, y cada gobierno nacional que arriba, para desilusión de sus votantes, no los combaten: tranzan.

     Pero los cocodrilos roviristas también tienen su panza blanda y expuesta: las críticas.

     Sí. Con todo el poder que tienen, no se bancan “el qué dirán”, las críticas, que los expongan, que alguien viralize alguna de las canalladas que se mandan.

     Dice el Himno a Sarmiento: “…tú luchaste

Con la espada, con la pluma y la palabra”.

     A estos muchachos no los jode ni la espada ni la pluma. Los jode la palabra. Que los critiques. El qué dirán. 

      Esa es la panza de este cocodrilo.

 

Walter Anestiades

 

 

    

 

               ¿VISTE QUIÉN MURIÓ?

 

     La Agencia Nacional de Seguridad Vial informó que en 2025 Misiones tuvo la tasa de tragedias viales más alta de todo el país. La sociedad debería estar hablando de esto. Y el estado rovirista no debería colgarse medallas que no ganó.

    La tasa de tragedias viales más alta en relación con la densidad poblacional es la de Misiones. Pero más allá de las estadísticas está a la vista de cualquiera que quiera ver que todos los días hay personas que se suben a un auto, una moto o un camión para hacer algo que les da placer: “cagarse” en las normas.

     Cruzar semáforos en rojo. Exceder los límites de velocidad. Doblar sin poner guiño. No respetar las prioridades de paso según venga el vehículo por la derecha o por la izquierda. Estacionar donde no se debe. Cruzar por donde se les cante. Y de todas estas macanas sobresale el exceso de velocidad: pensar lento y manejar rápido es una combinación letal.

     Y el estado rovirista, que se limita a recaudar, apenas conocida la información mandó a su aparato de propaganda a decir que este año la cantidad de accidentes bajaron un montón. ¿Cuándo se van a tomar algo tan grave un poco más en serio?

    Es inquietante que la sociedad no hable del tema. Fijate en los diarios digitales: comentan cualquier estupidez pero esto no porque quieren seguir manejando mal. ¿Resultados? Mueren adultos, mueren niños, mueren animales. Muere todo lo que tenga vida.

     “¿Viste quién murió?”, preguntan por wahtsApp.

       Por ahora mueren los otros.

      En cualquier momento te morís vos.

 

-Walter Anestiades

-foto: Misiones opina

 

 

 

 

 

 

         UN HOMBRE QUE SABE CALLARSE

 

    En Misiones Carlos Rovira tiene un poder omnímodo. Por debajo de él, la competencia es a ver quién se calla mejor.

     Rovira le da mucho valor a los silencios. De hecho, se pasó el último cuarto de siglo cerrando bocas.

    El que quiera progresar en la Misiones feudal debe saber cuándo callarse para no molestar a Rovira y cuando hablar para agradar a Rovira.

     El ingeniero Sergio Katogui es uno de los que ha hecho carrera sabiendo guardar silencio. Ese silencio oportuno frente al poder local, combinado con sus palabras oportunas contra el actual poder nacional, lo llevaron a la rectoría de la universidad pública misionera.

      Dicen que Borges recomendaba “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”.

     Katogui tiene un silencio estupendo.


Walter Anestiades

sábado, 13 de junio de 2026

                       BORGES PARA DISFRUTAR

Poca gente lee libros. No saben lo que se pierden. Poca gente lee a Borges. “Padres, perdónalos. No saben lo que hacen”.
Hoy se cumplen cuatro décadas del día en que Jorge Luis Borges se fue de este plano. Él estaba en Suiza y nosotros, en la Argentina, pendientes de Maradona en otro mundial de fútbol, el de México. Me importa poco la vida de Borges. Lo que me importa es que él cumplía con aquello que decía Voltaire: “La claridad es la cortesía del filósofo”. Borges es claro y se lo entiende enseguida. Acá te dejo, para que disfrutes, un poema en el que describe lo que siente un tipo cuando descubre que, entre todas las mujeres del universo, hay una que se le antojó “única”:
EL AMENAZADO
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
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-Walter Anestiades