Mariela
Basila, exauditora interna de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá, habló
en radio Oxígeno y narró las presiones que padeció y padece por hacer su
trabajo que consistió en “cuidar los intereses de la entidad”. Y usamos el
tiempo pasado “consistió” porque la echaron, según señaló, sin que nadie le
explicara los motivos.
La contadora Basila nos contó que trabajó
más de cinco años en la CELO y que, en principio, tenía una buena relación con
los integrantes del Consejo de Administración, pero eso cambió drásticamente
con la llegada de la hoy tesorera Karina Derna. El 19 de junio pasado, antes de
que saliera el trascendente artículo en Infóber digital, la echaron de un día
para otro, sin explicaciones y de un modo expedito.
“No paran de llegarme cartas documento”,
reveló una afligida profesional a favor de que quede clara la actitud
persecutoria por parte de los dirigentes de la CELO. Después de ser despedida,
“Pasé la peor semana de mi vida”, dijo Basila.
¿Por qué? Basila le contó a los directivos
el estado financiero real de la CELO, que es peor de lo que el imaginario
social percibe: no se lo perdonaron. Como el público sabe, el hermetismo es una
política del estado rovirista que se traslada a cada institución cooptada.
“Tengo miedo. No me voy a enfrentar con
ellos porque entre ellos y mi familia, elijo a mi familia”, reflexionó con
mucha angustia.
El próximo 24 de julio habrá una asamblea
de delegados de la CELO. Fuentes bien informadas indicaron que la presidente y
el gerente general dejarán sus cargos. Ahí también habrá gatopardismo.
¿Cuál será el futuro de la CELO? Hassan ya
recibirá las órdenes pertinentes desde Posadas. Basila coincide con aquellos
que señalan que no habrá ninguna mejoría si más socios no se involucran. “La
van a hacer inviable”, pronosticó.
¿Quién se beneficiará con una CELO
inviable?
Es difícil arriesgar respuestas.
Cuando el grueso de los socios ni siquiera
se hace las preguntas.
Walter
Anestiades







