miércoles, 24 de junio de 2026

 

  ¿CÓMO SE HACE PERIODISMO

             EN UN FEUDO?

 

     Misiones es una hermosa provincia manejada por gente fea que es apoyada por una clientela electoral horrible.

     Carlos Eduardo Rovira, el señor feudal de Misiones, tiene un poder omnímodo. ¿Qué quiere decir eso? Es un poder que abarca todo.

     Rovira, nacido en el peronismo, se entronizó en el poder “mejicaneando” a Ramón Puerta. Hay que decir que en Misiones la traición, en general, no tiene mala prensa. En un cuarto de siglo Rovira cooptó casi todo lo que podía cooptar:  opositores, medios y periodistas, empresarios, casi todo. Hay que decir que en Misiones tranzar con el poder, en general, tampoco tiene mala prensa.

     ¿Y qué pasa con los que Rovira no pudo cooptar porque algunos no están ni en venta ni en alquiler ni en permuta? Lo primero que les pasa es que, como en el mundo del revés, conviven con el hecho de que pelear por tus derechos sí tiene mala prensa. En Misiones ser oficialista no es una postura política. Es una actitud de vida.

      En la tierra colorada un periodista que quiera ser independiente del estado rovirista debe generarse su propio trabajo porque ningún dueño de medios le va a dar trabajo. Ahí aparece otro problema: casi nadie lo va a apoyar publicitariamente. Y, para rematarla, al grueso del público que uno sea un periodista digno o que sea un seca-nuca de un intendente o del poder provincial, le da lo mismo.

      En un feudo una persona digna está sola. Pero no hay que quejarse. Solo describir lo que pasa para que los demás sepan.

      ¿Qué hacer entonces? Como dijo Nietzsche: “Aquél que tiene un porqué para vivir, se puede enfrentar a todos los cómos”.

      Primero hay que tener bien claro un porqué para vivir. El que cada uno sepa.

      Después, hay que enfrentar cada día a todos los cómos.

     Así se vive.

     Y así se hace periodismo en un feudo.

     

      Walter Anestiades

    

 

         ELOGIO DE KEMPES

 

      El apellido Kempes sonó en mis oídos antes que el jugador del Mundial 78 se presentara ante mis ojos. Mi viejo, rosarino e hincha de Central, hablaba de un número diez muy bueno que habían tenido y que era mejor que otro zurdo, “Marito” Zanabria, el de los “leprosos” (Newells Old Boys), y del que uno pudo disfrutar mucho en el Boca de Lorenzo.

     Lo de Mario Alberto Kempes, a partir de la segunda fase y hasta la final de nuestro Mundial 78, fue “maradoniano” y “messiniano”. Dos goles a Polonia, dos goles a Perú, dos goles a Holanda. Y el primer título.

    Cuesta olvidarse de la patita que metió en el segundo gol contra el par de holandeses que se le cruzaron. Algunos se enfocan en que pudo haber sido plancha. Uno se enfoca en todo lo que gambeteó antes y en que fue capaz de meter la patita ahí. Quizás uno esté demasiado influenciado por varios jugadores de hoy, que ante el primer roce con un rival piden el cambio, la camilla, una prótesis, la jubilación y la pena capital para el que lo tocó. Me pareció y me sigue pareciendo una decisión valiente y única. Meter el botín ahí y hacer el gol del título (porque el de Bertoni fue el tercero).

     Los giles dicen que ese mundial es inválido porque nos gobernaba una dictadura. Nunca escuché a un “tano” diciendo que el mundial que organizaron y ganaron en el 34 no valió porque los gobernaba un tal Benito Mussolini.

     Otros dicen que el famoso 6 a 0 contra Perú estuvo arreglado. ¡Ésta estuvo arreglado! Cuando iban 0-0 el peruano Muñante pegó un tiro en el travesaño. Y en la final hubo un tiro del holandés Rensenbrink que pegó en el palo a los 45 del segundo tiempo. Holanda se hubiera puesto 2-1 y al carajo el “arreglo”. Como suele suceder, el recuerdo preciso de los hechos dejan en ridículo las opiniones editadas de los giles.

     Después del 78 “el Matador” Kempes no volvió a mostrar lo que mostró y que fue determinante para ganar esa primera copa que, como definió Menotti, “Fue un homenaje al viejo y querido fútbol argentino”. Hoy el cordobés comenta este mundial por televisión con mucho criterio y, a diferencia de lo que pasa con los comentaristas Gallardo y Tévez, a Kempes lo que dice se le entiende.

     Algunos, para explicar lo escrito por el filósofo Hegel, dicen que el pensamiento va avanzando desde una afirmación inicial o tesis, a la que se opone una segunda idea o antítesis y con la que se llega a una afirmación nueva o síntesis, que es la combinación superadora de las otras dos ideas y así en lo sucesivo.

     Puede que en esos fríos días de junio del 78 una primera idea, el estilo con el que nos deleitó Maradona, fusionada con una segunda idea, el estilo con el que nos deleita Messi, haya generado una combinación superadora.

     El estilo con el que nos deleitó un inolvidable número diez bien argento, llamado Mario Alberto Kempes.

 

Walter Anestiades

 

 

domingo, 21 de junio de 2026

 

        ARGENTINOS ENOJADOS CON MESSI

 

     La anhedonia es un término psicológico que define a la “incapacidad de disfrutar” de actividades que son para disfrutar.

     Parece que algunos argentinos que políticamente se definen como kirchneristas o de izquierda no pueden disfrutar de lo fenomenal que es Lionel Messi jugando al fútbol y especialmente jugando en la selección nacional. ¿Por qué? No les gusta que le haya dado la mano al presidente del país donde vive y trabaja, Donald Trump. Tampoco les gustó que en diciembre de 2022, tras ganar el tercer título del mundo en Qatar, ni él ni el resto de sus compañeros de “La Scaloneta” hayan ido a la Casa Rosada a saludar al presidente Alberto Fernández. Y tampoco les gusta que no diga nada sobre la crisis económica del país.

     Estas personas, enojadas con Messi, dicen que los jugadores de nuestra selección son unos “desclasados”, ergo, no tienen conciencia de clase. Y usan el ejemplo antagónico de Diego Armando Maradona, al que adoran por “pararse de manos contra el poder”.

    Albert Einstein decía que "Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro de lo primero".   

     ¿Se puede ser tan estúpido?

     ¿Así que Messi debió convertirse en un talibán y escupirle en la cara a Trump, debió ir a saludar y de paso  felicitar a Alberto Fernández por lo bien que gestionó la pandemia (a pesar de los 130 mil argentinos muertos por el coronavirus), debería decirle “Andá pa allá bobo” a Javier Milei y debería, como Maradona, venerar a líderes tan democráticos y defensores de los derechos humanos como Fidel Castro o Hugo Chávez para que entonces todos estos giles sí puedan disfrutar de sus goles en el mundial?

     Agatha Christie decía que “No se le puede dar a las personas lo que no son capaces de recibir”.

      Hay que estar atentos. Si Messi y sus compañeros ganan la cuarta copa mundial habrá argentinos que no estarán felices.

     Sufren de anhedonia.

      No saben disfrutar.

 

Walter Anestiades

    

    

    

viernes, 19 de junio de 2026

 

“HAY QUE PASAR EL INVIERNO”…, Y LA PRIMAVERA, Y EL VERANO, Y EL OTOÑO

 

     Álvaro Alsogaray fue uno de los personajes que la Argentina debió soportar en el siglo XX. El fundador de la UCeDé (Unión del Centro Democrático), apoyó cuanto golpe de estado hubo. Hoy molesta que el liberal Milei putee. En los tiempos de don Álvaro nuestros liberales golpeaban las puertas de los cuarteles.

     Alsogaray fue ministro de Economía durante el gobierno de Arturo Frondizi. El 29 de junio de 1959 anunció por cadena nacional un plan de ajuste con recortes en el gasto público, congelamiento de los salarios y devaluación del peso (¿te suena?). Y acuñó una frase para todos los tiempos: “Estamos en el invierno económico; hay que pasar el invierno". Pasaron un montón de inviernos, de primaveras, de veranos, de otoños, y siguen pasando.

     Como en un deja vu, los “rateros de estado” se hacen millonarios a costa de un pueblo cada vez más pobre, entonces las cuentas del estado no cierran y sobreviene un ajuste que lo pagan, siempre, los trabajadores y los jubilados, nunca una “casta”. Y los ajustadores, menos.

     ¿Cuándo tendremos un ministro de Economía al que la cabeza le dé para algo más  que ajustar salarios y pedirle guita al mundo?

     ¿Para cuándo la capacidad de generar confianza y atraer inversiones que den trabajo? ¿Para cuándo una reforma del estado que lo torne eficiente para prestar salud, seguridad y justicia? ¿Para cuándo una mejor educación?

      John Lennon podría decir que “La vida es eso que pasa mientras los trabajadores y los jubilados argentinos pagan el ajuste”.

      Quiero recordarte algo, por si te olvidaste. ¿Sabes cuál es el principal rasgo que tiene tu tiempo?

     Que no es mucho.

 

Walter Anestiades

domingo, 14 de junio de 2026

 

LA IMPRESENTABLE DERECHA ARGENTINA

 


      Dicen que estudiaron economía pero cuando son gobierno demuestran que no saben nada. Cada vez que los desastres seriales del peronismo los catapulta al poder, la receta que aplican es invariable: ajuste a trabajadores y jubilados, endeudamiento externo y otra cosa no les pidas. Durante años fueron golpistas. Ahora son republicanos. Mauricio Macri te ajusta con amabilidad. Javier Milei te ajusta y te putea.

    La derecha que a fines del siglo XIX no dejaba votar a buena parte de la población, parió al radicalismo y su lucha por los derechos cívicos. La derecha que en la “década infame” hizo un culto del “fraude patriótico” para que “no gane la chusma” y trataba a los obreros  como a esclavos, parió al peronismo y su lucha por los derechos sociales. Cuando no pudo ganar las elecciones la derecha golpeó las puertas de los cuarteles. Con Álvaro Alsogaray penetró al peronismo de la mano de Carlos Menem. Fue una genuina esperanza tras la calamidad de los gobiernos kirchneristas. Macri propuso el ajuste gradual y tuvo a un tal Luis Caputo que negoció préstamos con el FMI. Dejó más pobres. Con Milei llegó la motosierra al voleo, las puteadas de estado y otra vez Luis Caputo para seguir negociando préstamos con el FMI.

     Ahora el caso Adorni vuelve a evidenciar que los que te ajustan a vos nunca se ajustan ellos. Y, lo peor, es que algunas mentes afiebradas piensan que el inepto crónico de Axel Kicillof puede ser una opción en 2027. E incluso algunos, ya con el termómetro explotando de fiebre, piensan de nuevo en la corrupta condenada de Cristina Kirchner.

    Así va el péndulo: del populismo calamitoso a la derecha ajustadora y endeudadora.

    ¿Atraer inversiones en sectores que generen empleo genuino? ¿Invertir en capital humano (educación y salud) como hacen las derechas eficaces y presentables del planeta? Never.

      "Ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables."

    ¿Quién dijo eso? ¿Karl Marx? ¿Rosa Luxemburgo? ¿el “gordo” Cooke? ¿Myriam Bregman?

    No boludo.

   Adam Smith.

 

-Walter Anestiades

-imagen: La Derecha Diario

 

LA INFUMABLE IZQUIERDA ARGENTINA

 




     En pleno siglo XXI la izquierda argentina todavía plantea “combatir al capitalismo” sin ponerle naftalina a su ropero ideológico. Ni siquiera se preocuparon mucho por la corrupción “K”, porque para ellos la corrupción es “inherente al sistema” capitalista. Son los mismos que nunca entendieron al peronismo.

    Primero fueron los anarquistas, que crearon la central sindical F.O.R.A (Federación Obrera Regional Argentina) en 1901, quiénes lideraron las primeras huelgas masivas. Incluso un joven anarquista ucraniano le puso una bomba y mató al jefe de policía Ramón L. Falcón en 1909.  Casi en paralelo llegó la fundación del Partido Socialista con una figura, Alfredo Palacios, que terminó apoyando el golpe militar contra el peronismo en el 55 sin que se le moviera el bigote. El Partido Comunista, en 1946, integró la “Unión Democrática” apoyada nada menos que por el embajador “yanqui” Spruille Braden contra Perón. Tres décadas después, en el 76, el Partido Comunista apoyó el golpe de estado de Videla. En los 60 y los 70, inspirados por la revolución cubana, surgieron los guerrilleros, que en nombre de la revolución mataron a unos cuantos inocentes. Y ahora están los muñequitos mediáticos de Nicolás Del Caño y Myriam Bregman. Con ese recorrido y esos líderes la izquierda vernácula se las arregló para conseguir el rechazo de los trabajadores cuyos derechos pretende defender, sin entender que el obrero argentino quiere ser “propietario” y no “proletario”.

      ¿Qué modelo de país “sin capitalismo” es el que proponen? ¿Cuba? ¿La Venezuela chavista? ¿La Nicaragua de Ortega? ¡Mamita!

    Nuestra izquierda más moderada, el llamado “progresismo”, es tan cínico y acomodaticio que se fusionó con el kirchnerismo, ese “relato” que al pueblo le dio las miguitas del gran banquete mientras ellos se enriquecían. Nuestros “progres” hicieron todo tan mal que parieron una generación de pibes que aman a Javier Milei.

     "De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra y de la izquierda cuando es siniestra”, dijo el escritor uruguayo Mario Benedetti.

     La izquierda argentina no es siniestra.

     Es infumable.

 

Walter Anestiades

(fotos de Errico Malatesta-inmigrante italiano anarquista-, Alfredo Palacios, Américo Ghioldi-un socialista que fue embajador en Portugal de la dictadura de Videla-, Myriam Bregman y Nicolás Del Caño)

 

 

 

 

          LA PANZA DEL COCODRILO

 

     Winston Churchill imaginaba al continente europeo como un cocodrilo: la parte superior muy fuerte e impenetrable (la zona norte) y la península italiana y el mar Mediterráneo (la zona sur) como su vientre blando y expuesto. Churchill pensaba atacar al régimen fascista de Mussolini por el sur. La metáfora de Churchill también sirve para otra gente, en otra época.

     Los roviristas, antes renovadores y ahora encuentristas pero siempre roviristas, disponen del poder desde hace un cuarto de siglo. Casi no hay oposición, casi no queda periodismo, armaron la justicia como un meccano, y cada gobierno nacional que arriba, para desilusión de sus votantes, no los combaten: tranzan.

     Pero los cocodrilos roviristas también tienen su panza blanda y expuesta: las críticas.

     Sí. Con todo el poder que tienen, no se bancan “el qué dirán”, las críticas, que los expongan, que alguien viralize alguna de las canalladas que se mandan.

     Dice el Himno a Sarmiento: “…tú luchaste

Con la espada, con la pluma y la palabra”.

     A estos muchachos no los jode ni la espada ni la pluma. Los jode la palabra. Que los critiques. El qué dirán. 

      Esa es la panza de este cocodrilo.

 

Walter Anestiades