LO ESENCIAL DE MESSI
FUE VISIBLE A LOS OJOS
-Emperador
de Japón: “Cuénteme cómo murió” (habla del líder rebelde Katsumoto)
-Capitán Algren: “Mejor le cuento como
vivió”
(“El último
samurái”, película de 2003, dirigida por Edward Zwick, con Tom Cruise y Ken
Watanabe)
Ahora todos están pensando en que Lionel
Messi se despidió de la selección nacional de fútbol. Yo estoy pensando en cómo
jugó.
Me enteré que existía un jugador de fútbol
llamado Lionel Messi por la televisión. Que era rosarino, salido de las
inferiores de Newells Old Boys, que había tenido un problema de crecimiento y
eso lo había llevado a Barcelona, donde hizo todo lo bueno que un ser humano
pude hacer con una pelota de fútbol. Tengo grabadas las imágenes, repetidas
imágenes, de sus gambetas y apiladas. De su control milimétrico de la pelota en
espacios reducidos. De sus frenos desconcertantes para los rivales. De sus
aceleraciones explosivas. Y, gracias a eso, el Barcelona ganó 10 ligas, 4
Champions League, 3 Mundiales de Clubes y otros 17 títulos más. Y ahí fue, es,
un ídolo eterno.
Llevó el mismo talento a la selección
nacional. Pero tardó en ganar títulos y, por eso, tardó en ser un ídolo eterno.
Hasta que Gonzalo Montiel metió el penal que nos dio nuestra tercera copa del
mundo en Qatar para no pocos argentinos exitistas Messi era un “pecho frío que
no cantaba el himno”. ¿No me digas que te olvidaste de eso? Yo no. Pero la
llegada de Lionel Scaloni, y el auge del copiloto Ángel Di María, llevaron a
Messi-desde 2021-a ponerle títulos también con la celeste y blanca a su talento
único: 1 Copa del Mundo, 2 Copas América (1 en el “Maracaná” de Brasil,
ganándole la final a Brasil) y 1 “Finalíssima”. Al final de cuentas jugó 6
mundiales, 208 partidos y metió 126 goles. Atrás de esos números hay mucha
gambeta, mucha asistencia, mucho gol, mucho tiro libre, mucho córner, mucho
penal, mucho liderazgo. Incluso una verborragia inédita (“Andá pa allá, bobo”).
Fue estupendo disfrutar de todo lo que
Messi puede hacer con una pelota de fútbol, viéndolo hacerlo con la camiseta
argentina.
Escribe Antoine de Saint-Exupéry en “El
Principito”: “Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a
los ojos”.
Messi me hace pensar que quizás no.
Durante más de veinte años lo esencial en
Messi fue visible a los ojos.
A nuestros ojos.
-Walter
Anestiades




