¿FRANCISCO HIZO LÍO O MANTUVO
EL ORDEN ESTABLECIDO?
Hoy, 21 de
abril, se cumple un año del paso a otro plano de Francisco, Jorge Bergoglio, el
papa argentino. Fue el papa número 266 de la Iglesia Católica y su papado duró
12 años y 39 días. Vivió 88 años. ¿Lo recordaremos por lo que hizo, por lo que
nos hubiera gustado que hiciera, por sus caras que se nos antojaron todo un
editorial, o por ser lo que parecía imposible: que hubiera un papa argentino?
Una mirada entrenada en la tradición católica
de que “la iglesia no cambia sino que evoluciona”, se enfocaría en que
Francisco permitió que mujeres y laicos dirijan secretarías (dicasterios se les
dice, son una suerte de ministerios del Papa), que aprobó la bendición para
parejas del mismo sexo, que estableció políticas de tolerancia cero contra los
abusos sexuales perpetrados por curas, que impulsó la transparencia financiera
de El Vaticano y que hizo de la austeridad un estilo.
Una mirada diferente apuntaría a que
mantuvo la doctrina sobre el aborto, la eutanasia, el celibato y el sacerdocio
femenino. Ergo, que ninguna de sus reformas hizo el lío que les recomendó hacer
a los jóvenes y mantuvo el statu quo, como todos.
En la Argentina muchos esperaron que su
voz representara la indignación que provocaba el detestable poder kirchnerista
y que volviera al país. No hizo ninguna de las dos cosas.
¿En cuánto se pareció Francisco a Bergoglio?
Puede que hayamos esperado mucho de
Francisco por ser el primer papa argentino.
Y quizás Jorge Bergoglio no tenía tanto
para ofrecer…
Walter
Anestiades


