jueves, 11 de mayo de 2017

                       EL BESO DE CHAVES 

     Como la demagogia no pasa de moda algunos analistas de la realidad misionera postulan en público que es la vetusta ley de lemas la que mantiene a la renovación en el Poder. No se animan a adjudicarle a la sociedad la insoslayable responsabilidad que tiene. El fenómeno de la llegada, la permanencia y la entronización de los señores feudales de la provincia es más complejo que la dicotomía ley de lemas sí vs ley de lemas no. Que ayuda, por supuesto, y por eso no la cambian. Pero un partido político no obtiene entre el 50 y el 85% de los votos ni se queda con el ciento por ciento de los municipios (caso único en el país de hoy) porque un sistema electoral lo favorece. Lo logra porque ha sido hábil para crear una estricta dependencia hacia él. Y porque encontró un electorado dispuesto. El entramado de los feudos obliga al analista a no soslayar el desarrollo de una red de complicidades sociales que a la hora de generar el indispensable caudal de voto cautivo, suele ser aún más eficaz que el miedo.

     En Misiones no hay nada que se pueda decir y no hay nada que se pueda hacer para cambiar la dirección del voto de muchísimos habitantes que, mientras el hueso tenga un poquito de carne, seguirán moviendo la cola de contentos.

     Por eso la renovación se puede dar el lujo de haber transformado los comicios a intendente en una mera interna partidaria. Setenta y cinco  internas partidarias.

     Los ambiciosos saben que la renovación es, desde hace rato y lo es aún, la mejor garantía para competir en las elecciones para alcaldes y concejales mientras los otros partidos y sus candidatos solo participan.

     Lo sabe Carlos Fernández, intendente de Oberá. Lo sabe Ariel Chaves, titular del Concejo Deliberante de Oberá. Lo saben muchos. “No importa que el gato sea blanco o negro. Lo importante es que cace ratones”, decía el líder chino Deng Xiaoping. Y la renovación, si en algo se destaca, es en cazar ratones.

    Desde la centralidad del partido observan con preocupación que Fernández se las arregló para tener un grado de adhesión personal a su candidatura que podría-así en potencial-impulsarlo a hacer la “gran Rindfleisch”. En 2007 el ahora director de arquitectura provincial dejó el partido, se postuló por el Frente para la Victoria y le dio una paliza electoral a toda la renovación junta, incluído el hoy gobernador Hugo Passalacqua.

    Muchos obereños sienten ternura por el pediatra Fernández que nunca alza la voz, que no se aparta de su tono campechano, que sonríe naturalmente y que trajo al mundo a una gran cantidad de muchachos y chicas que hoy ya crecidos pasean  con sus barbas o con sus minis por toda la ciudad. En los pueblos y en las pequeñas ciudades eso no se olvida. Ser un médico tan cercano a los afectos, a diferencia del modo distante en que la profesión se ejerce en las grandes urbes, genera simpatías inolvidables. Genera mucho prestigio.

       La consigna es clara. Hay que eclipsar a Fernández. El intendente renovador más cercano al PRO que tiene la provincia. Uno que podría no necesitar de la renovación para ganar en su municipio.

      Si para algunos, después de la experiencia Rindfleisch, Fernández es una suerte de mesías, se precisa un Judas.

      Ariel Chaves se parece más a Carlos Fernández de lo que él cree. También es médico (y de los buenos). También arrastra fama de “buen tipo”. También se hizo renovador porque le convenía para “llegar”. Aunque no es tan hábil como Fernández para parecer menos ambicioso de lo que es. A él se le nota más.

     ¿Cómo potenciar a Chaves y, a la vez, esmerilar a Fernández?  Utilizar los servicios del “titismo residual” pasó a ser fundamental.

     ¿Qué es el “titismo residual”? Se trata de la cohorte de lacayos que sirvieron de un modo muy obediente al exalcalde Ewaldo “Tito” Rindfleisch. Un grupo de dirigentes sociales, empresarios, organizaciones intermedias, operadores judiciales  y periodistas que hace un par de años apostaron fuerte a la candidatura de Daniel Behler, el delfín de Rindfleisch, para continuar al comando del territorio comunal. Pero Fernández los masacró con votos. La clase media obereña, la que marca los humores de la sociedad y define cada comicio, hizo del  pediatra su nuevo referente.

     Cualquiera que viva en Oberá podrá darse cuenta de los “milagros” que desde el diez de diciembre de 2015 se vienen produciendo en la ciudad. Personas que durante doce años fueron ciegas, ahora ven. Personas que durante doce años fueron sordas, ahora oyen. Y personas que durante doce años fueron mudas, ahora hablan.

     En los últimos meses el hoy alcalde de Oberá ha debido lidiar con una radicalización de la protesta social que es inédita en los últimos tres lustros. Una toma de la municipalidad. Un intento de hacer lo mismo. Una marcha, neutralizada a tiempo, que se dirigía al domicilio particular de Fernández. Toma de espacios públicos. Usurpación de terrenos privados. Intentos varios de hacer lo mismo. Todo tan “espontáneo” como una pelea mediática de los jurados del “Bailando…” de Tinelli.

     Rindfleisch tenía destreza política y recursos para disciplinar o cooptar a quiénes podían controlar la protesta social. Fernández no tiene ninguna de las dos cosas.

     La opereta de algunos medios de comunicación locales es hasta risueña por su obviedad. Después de doce años de desparramar “Lexotanil” para garantizar el letargo, ahora reparten bebidas energizantes. Fernández no puede darles la pauta que les daba Rindfleisch, hecho que provocó que haya periodistas que volvieron al periodismo.

     Ariel Cháves no pasa un día sin proclamar su independencia del ejecutivo local y no pierde oportunidad de brindar ante cada micrófono que le acercan-y se lo acercan seguido-un curso acelerado de las teorías de Montesquieu sobre el “checks and balances” (controles y contrapesos). Todo retórico. Todo sanata. Pero que sirve para posicionarlo ante quiénes reciben propaganda como si fuera información.

     Fernández es un administrador del status quo. Está claro que él no llegó al poder para encarar ninguna revolución. De hecho no tocó-ni va a tocar-ningún negocio directo de su antecesor, que bien protegido está por la corona. Pero con él en la alcaldía algunos perdieron privilegios. Y los extrañan mucho.

     Con la disputa por el poder reducida a una interna renovadora, Oberá da para todo. Hasta para una pelea entre lo malo y lo peor.
   
      Obnubilados por la nostalgia por Rindfleisch, algunos se olvidan aquella recomendación de Napoleón Bonaparte: “Nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error”. No advierten que tienen a su favor los errores no forzados del propio  Fernández.

     Otoño de 2017. La ciudad de Oberá no se desarrolla, sigue tan postergada como siempre  y el único cambio es que ahora a algunos las injusticias empezaron a importarles. Carlos Fernández se dedica exclusivamente a recaudar para ordenar el desparramo financiero que le dejó Rindfleisch. Que es renovador como él, aunque a veces hable como si el arquitecto perteneciera al Partido Socialista Obrero español. Y en medio de eso la política la hace un solo partido porque el resto, orgánicamente,  ni siquiera se anima.

     Judas besó al Mesías antes de entregarlo.
     Hoy se usa un abrazo.


viernes, 5 de mayo de 2017

¿CÓMO LLEGARON LOS ACTUALES JUECES DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA A LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA?


-Juan Carlos Maqueda: llegó a la Corte en diciembre de 2002 y fue nombrado-y propuesto-por el Pte Eduardo Duhalde.

-Elena Highton de Nolasco: llegó a la Corte en junio de 2004 y fue nombrada por el Pte Néstor Kirchner. La había propuesto el entonces Jefe de Gabinete Alberto Fernández.

-Ricardo Lorenzetti: llegó a la Corte a fines de 2004 y fue nombrado por el Pte Néstor Kirchner. Lo habían propuesto la entonces senadora nacional Cristina Kirchner y el entonces Secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini

-Horacio Rosatti: llegó a la Corte en diciembre de 2015. Fue nombrado-y propuesto-por el Pte Mauricio Macri.

-Carlos Rosenkrantz: llegó a la Corte en junio de 2016 y fue nombrado-y propuesto- por el Pte Mauricio Macri.

Uno llegó con Duhalde, dos con el kirchnerismo y dos con Macri
¿SABÉS QUIÉNES SON Y COMO LLEGARON A SU CARGO LOS INTEGRANTES DEL SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA PROVINCIA DE MISIONES?









Actualmente son ocho (8).

-Froilán Zarza: actual Presidente del Tribunal. Llegó en 2009 y fue propuesto por el gobernador Maurice Closs

-Roberto Rubén Uset: fue secretario de Legal y Técnica del gobernador Carlos Rovira, que lo propuso para el cargo en 2006..Había sido también apoderado del Frente Renovador de la Concordia Social.

-Cristina Leiva: fue socia en el estudio jurídico de Daniel “Fonchi” Duarte, hermano del actual Fiscal de Estado y por entonces operador político de Carlos Rovira (además dueño de Canal 2 y Noticias de la calle). La propuso el gobernador Carlos Rovira en 2006.

-Ramona Velázquez: fue maestra de Biología y amiga de la madre del entonces gobernador Carlos Rovira, que la propuso para el cargo en el 2006.

-María Laura Niveyro:llegó en diciembre de 2010 y fue propuesta por el gobernador Maurice Closs

-Jorge Rojas: Es obereño y llegó al Tribunal en 1991, propuesto por el gobernador Julio Humada.

-Rossana Pía Venchiarutti Sartori: es obereña, llegó en 2016 y fue propuesta por el gobernador Hugo Passalacqua

-Cristian Marcelo Benítez: llegó en 2016 y fue propuesto por el gobernador Hugo Passalacqua.

De los ocho, 3 llegaron con Rovira, 2 llegaron con Closs, 2 llegaron con Passalacqua y 1 con Humada. De los ocho, siete llegaron con la renovación.

viernes, 28 de abril de 2017

EL "ALMUERZO" DE HOY 

LEE ESTO (si me seguís en la radio, lo vas a captar enseguida)
-Del film "La hoguera de las vanidades", 1990, de Brian De Palma, basada en el libro homónimo del periodista Tom Wolfe. 





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-Sherman McCoy (encarnado por Tom Hanks), es un adinerado corredor de bolsa de Wall Street. Un día su amante (encarnada por Melanie Griffith) atropella a un chico negro que queda en coma. A partir de ahí todo el mundo juega su partido ante un hecho periodísticamente muy atractivo: un blanco rico deja en coma a un chico negro de un barrio marginal. Sherman se hace famoso y aparece en todos los medios, todo el tiempo. Los blancos lo aman porque lo creen un justiciero y los negros lo odian. No importa la verdad, sino los prejuicios. Peter Fallow (a cargo de Bruce Willis) es un periodista que ve en todo ésto la chance de reinventar su decadente carrera. En un momento Sherman, para escaparse del linchamiento en la calle, se mete en un subte y viaja junto a Fallow. Se produce el siguiente diálogo memorable:
-Sherman: "Todo el mundo me saluda como si me conociera, me hablan, me dicen cosas. ¿Por qué de pronto soy tan importante?"
-Fallow: "Vos no sos importante. Sos el almuerzo de hoy. Mañana almorzarán otra cosa y no se acordarán que comieron hoy"

viernes, 21 de abril de 2017

HUGO PASSALACQUA, LA BIOGRAFIA DE 

UN MEDIOCRE 



    
     Hugo Mario Passalacqua  vino al mundo en Oberá, Misiones, hace seis décadas. En el momento del calendario en que el signo de Escorpio empieza a despedirse antes de que llegue Sagitario. En un año que en el horóscopo chino fue dominio del Gallo. Un obereño que podría, perfectamente, ser un citadino ubicable en cualquier urbe. Quizás en algún café de Buenos Aires. En el  barrio de Flores.

      Es hijo de un ícono cultural local como Teresa Morchio, una persona que tuvo una formación intelectual sólida y fue ampliamente reconocida. Eso le abrió la mitad de las puertas que tocó. Cuando se casó con Viviana, la prima de Carlos Rovira, se le abrió la otra mitad.

     Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, donde debe haber aprendido bien la importancia de los mass-media en la construcción de capital simbólico. En Oberá militó en la juventud radical y se unió a  la agrupación “Clave de Fa” cuando la Facultad de Arte aún no era de Diseño. Corría la génesis de este siglo XXI cuando el desacuerdo con los candidatos  elegidos por “Clave de Fa” para ocupar el decanato de la facultad fue la excusa conveniente para que Passalacqua y su grupo se alejaran y armaran “Unarte”, el extendido brazo universitario de la flamante renovación. ¿Qué era y es la renovación?  Una sociedad  política  que nació de dos mejicaneadas: la de Carlos Rovira al partido Justicialista y la de Maurice Closs a la Unión Cívica Radical.  Rovira había pasado, de la mano de Ramón Puerta, de cebar mates  a ser gobernador. Closs era el joven titular del comité provincial radical. En 2003 decidieron que era más negocio para ambos rearmar algo viejo pero vendido como nuevo ya desde el nombre. Y fue negocio. En el sentido que se pretenda del término.

     Con ellos en el Poder Misiones se uniría a la patética lista de feudos argentinos.

     Passalacqua fue ministro de Educación de Rovira, lugar al que llegó tras abandonar el vicedecanato en Artes. En el cargo, como buen caminante, no dejó huella. No hubo nada novedoso ni revolucionario para adjudicarle. Tampoco tuvo descuidos obscenos. Una tarea incolora que le permitió sumar puntos adentro del partido. Es que en el Frente Renovador de la Concordia Social se hace carrera sabiendo hacer silencio y sin definir nada porque para definir ya está el eternizado Presidente de la Cámara.  Por debajo de Rovira la competencia es a ver quién se calla mejor.

     Y Passalacqua siempre se calló bien. A él le cabe fenómeno aquella definición de sí mismo del director de cine Federico Fellini cuando afirmó: “Soy un artesano que no tiene nada que decir, pero sabe cómo decirlo”.

     La retórica “del Hugo” se ha mantenido igual desde sus tiempos de Isidoro obereño hasta que llegó a la gobernación. Nunca dice nada. Pero sabe como decirlo.

     Pocos recuerdan que Passalacqua se postuló a alcalde de su ciudad en 2007. Apenas juntó unos quinientos votos frente a los más de diez mil que sacó Ewaldo Rindfleisch. También pocos recuerdan-y algunos prefieren no recordarlo-que Rindfleisch obtuvo su primera reelección no por la renovación sino por el Frente para la Victoria. Y que hasta cantó la misma marcha peronista que inmortalizó Don Hugo Del Carril. Tras la tunda electoral recibida, Rovira comprendió el mensaje: en Oberá Rindfleisch no precisaba de la renovación para ganar elecciones. Era al revés. 

     Se asegura por ahí que goza de una alta imagen positiva. Debe ser cierto y no hay nada de que extrañarse. En las sociedades feudales una clara mayoría gusta de seguir la corriente. Por miedo o por complicidad pero más por complicidad.  No saben lo que nos enseñó Cicerón.  Que la libertad no consiste en tener buenos amos sino en no tener ninguno. Y para esa clase de personas no hay corriente más fuerte ni atractiva de seguir que la provocada por el mar del Poder. El Poder que ejerza un buen amo.

     En 2015 Passalacqua, que venía de ser vicegobernador de Closs, fue elegido por el republicano dedo de Rovira para sacarle el vice al cargo. Era el candidato ideal. Porque su origen es radical pero está lejos de provocar alergia en los peronistas renovados. Tampoco puede aspirar a la reelección, dado que viene de ser vice. Y es un estupendo administrador del status quo. Con plafón para negociar ayer con el kirchnerismo y hoy con el PRO ¿Reproches por incoherencia ideológica? No desde ese partido.

     ¿Y el futuro? Rovira ha acostumbrado  a su pueblo al cortoplacismo. De modo tal que para muchos  el futuro no dura más que veinticuatro horas. Passalacqua es una persona ideal para el mientras tanto. Hasta que Rovira, al que no le da la salud para volver a intentarlo él mismo, decida si Oscar Herrera Ahuad u algún otro será el bendecido para la candidatura a gobernador en 2019.

     El gobierno de Passalacqua consiste en gente que no sabe gobernar, ocupando cargos que no saben merecer, gracias al voto de gente que no sabe exigir.

     No es un concepto peyorativo sino una descripción real. Sintetiza a una provincia atrasada y con una pauperización de la calidad de vida que lastima profundo. Una realidad inaccesible solo a quién cobra para no verla o a quién le pagan para no mostrarla.

     Passalacqua mantiene con el Presidente Macri una relación de tipo turística. A veces Macri lo lleva de paseo en el avión. A cambio el gobernador de Misiones no consiguió absolutamente nada que beneficie a productores yerbateros, tealeros, tabacaleros o madereros. Macri prometió en campaña electoral ocuparse de las economías regionales. Una vez en el gobierno se ve que se le olvidó. Y Passalacqua, hasta el momento, ni se molestó en recordárselo.

     ¿Y por su“querida” Oberá? ¿Qué hizo?  En dieciséis meses de gestión acomodó al ex alcalde Ewaldo Rindfleisch-el mismo que dejó a la ciudad en ruinas-como Director de Arquitectura provincial. Y a la mujer de Rindfleisch. Y al hermano de Rindfleisch. Y al que era la mano izquierda de Rindfleisch en Oberá. Y al que era el delfín de Rindfleisch. Y a la esposa del delfín de Rindfleisch. Además le dio el dinero (el de la gente) a la Federación de Colectividades para que le pague a ARQUEV. Que es Rindfleisch. Y le dio más dinero (de nuevo el de la gente) al abogado de ARQUEV. Que es Rindfleisch. Poniendo al estado a pagar los honorarios de un profesional en un juicio entre privados. Obviamente la cuentan cómo quieren: que el estado subsidia a “la Fiesta”. Luego es Federación la que decide en que invertir el dinero. Luego uno se chupa el dedo, pone cara de naif y se termina la fábula. Con tantos favores otorgados, habría que investigar si Passalacqua nació realmente en Oberá o en Villa Rindfleisch…

     En el 2019 se hará en Misiones un mundial de Futsal, con cuatro subsedes: Montecarlo, Posadas, Eldorado e Iguazú. ¿Y Oberá?

      Nada para Misiones. Nada para Oberá. Todo para el club de amigos.

     En “El hombre mediocre” José Ingenieros nos cuenta un modo de ser entre cuyos rasgos está el servilismo. Por momentos pareciera que hubiera conocido al gobernador misionero.

      Lo enseña la historia. Los líderes no crean sucesores. Y se rodean de mediocres incapaces de eclipsarlos.

     Todo Rovira necesita un Passalacqua.

      
   
     

     

     


     
    
    
    
    


sábado, 8 de abril de 2017

                 EL CLUB DEL SILENCIO


     “A veces el silencio es la peor mentira”, reflexionó don Miguel de Unamuno. Y que va. Tenía razón.

     Hace años que en Oberá existe un club que es, lejos, el más popular. No es Boca Juniors. No es River Plate. No es un club político ni social. Es “El club del silencio”.

     La dirigencia política y social de Oberá no escapa ni medio centímetro a la decadencia de sus pares nacionales. La diferencia con ellos está en el exclusivo modo de acumular capital simbólico, que en Oberá no pasa por ser un hábil declarante en los mass-media, sino por saber callar. La competencia es a ver quién se calla mejor.

     El exalcalde Ewaldo Rindfleisch, el hacedor de la parálisis de la ciudad, lo sabía muy bien. Y su sucesor, Carlos Fernández, lo aprendió rápido. De hecho Fernández ganó los últimos comicios para alcalde como amaba aquél hombre en el poema de Bécquer: “mudo, absorto y de rodillas. Como se adora a Dios ante su altar”.

     La maquinaria del silencio, destinada a filtrar los temas de la agenda que puedan incomodar en serio al Poder  funciona más o menos así:

1º-Sucede un hecho grave en el que algún funcionario público o personaje “del palo” del oficialismo está implicado directa o indirectamente

2º-El asunto es anoticiado por un par de medios, siempre los mismos. Si es demasiado relevante, por cuatro o cinco. Pero que se cuidan de no darle valor agregado a la noticia y la comentan con el mismo énfasis que le ponen al anuncio del pronóstico del clima. El resto se mueve como si el hecho hubiera acaecido no en Oberá sino en la isla de Pascua o en Burkina Faso.

3º-Si el tamaño de la situación lo amerita algún funcionario público municipal o provincial sale a “responder” en algún medio de comunicación “amigo”. Jamás el funcionario habla con los periodistas o con el medio que denunció el tema. Jamás el resto de los medios pide el testimonio del colega que hizo la denuncia. La idea es que la desmentida pase por refutación y quede como la debida “aclaración”. El plato es sazonado con el clásico cliché “acá escuchamos todas las voces…”(expresión que contiene cinismo en estado puro. De esos que, al oírse,  provocan acidez estomacal).

4º-Si la neutralización del efecto expansivo de la noticia dio resultado, listo. Lo informado habrá tenido entonces la misma réplica del estornudo de un perro caniche.

5º-El universo de dirigentes sociales, políticos, vecinales, deportivos y etc., etc., etc., cierran sus labios con una destreza que merecería que la práctica del mutismo se convierta en un deporte federado.

6º-Por supuesto que hay “osados” y “rebeldes”. Son los que ponen un emoticón en Facebook  o escriben alguna opinión light al pie de algún artículo en algún portal de noticias en internet poniéndose pasamontañas (un nombre falso, un apodo, cualquier cosa). Son formas de “lucha” ciudadana que a los poderosos le hacen tanto daño como el pasarse un día en un spa.

7º-Dado el natural progreso del tiempo, el hecho tan grave se diluye entre otras noticias. Y luego de “conmocionar” una media horita, merecer duros comentarios en las redes sociales y amagar con una revolución social vía sms enviados a las radios…pasa a tener destino de efeméride.

8º-Como a un público así hay que entretenerlo con textos que no involucren a ningún poderoso para que puedan opinar sin riesgos, circulan por allí aventuras de aparecidos, leyendas urbanas, chismes de vecinos (estupendos para consumir tomando mate y bizcochitos y mucho mejores si revelan las aventuras sexuales de alguno que pueda ser conocido) y notas de color “que muestren las cosas lindas”. Cortito y superficial.  Ideal para gente que en su vida no se compromete ni a una conversación. Igual habrá que subrayar que es llamativo que después de doce años de soportar a Rindfleisch, aún haya gente que se asuste con el “chupacabras”.

      Por cierto que el club del silencio también está integrado por sujetos incapaces de tirar la primera piedra en materia de honestidad. Rindfleisch, el gran proctólogo local, los asoció por decenas. No es mera cuestión de miedo. Hay mucha complicidad.

     La dinámica descripta es toda una idiosincrasia en la ciudad. Y sirve para ocultar asesinatos, ventas de bebés, saqueos de los dineros públicos, mentiras flagrantes, patoteadas, violencia de género, negociados, estafas, explotación laboral o cualquier miseria de la que el ser humano es capaz. ¿Enfrente? Varios ciudadanos indignados claro. Pero dispersos y sin chances de hacer eco.

      Por estas latitudes  a la gente le enseñaron que pueden llegar a sufrir mucho por hablar de más.

     Nadie les enseñó que casi todo lo que sufren, es por hablar de menos.





martes, 31 de enero de 2017

                        ENFERMOS DE IMPORTANCIA 


     El fenómeno no es nada nuevo. Lo nuevo es que su entronización parece imparable. Hace veinte años el politólogo Giovanni Sartori alertó sobre el fenómeno del “homo videns”, un sujeto moldeado por la cultura audiovisual que, según postula el italiano, es inculta. Ergo, no es cultura. Alguien que mira y mira y mira pero sin poder significar y menos resignificar las imágenes que lo atrapan. Ahora el homo videns dio un paso más: aprovechando el creciente mercado de mirones, ya no solo mira. Quiere que lo miren a él. Se trata de la consagración con mayor consenso de la imagen como el aspecto más sobresaliente del ser humano. 

     


    Hace unos días un trío de adolescentes fue a buscar a otro a una plaza céntrica de Oberá. Por el motivo que fuera, le pegaron. Pero cuidando que lo actuado quede registrado en imágenes. Que luego enviaron por WhatsApp. Que luego se viralizaron. Lo que hicieron, cada vez más habitual en el sector, lo mamaron de los adultos. Las dos cosas. Una, la violencia. Dos, el mostrarla. 

     Por estos días basta con entrar a la red social Facebook para toparse con personas que parecieran irse de vacaciones solo para sacarse fotos en el lugar y subirlas para que sus contactos las miren. 


     Hace muchos años Perón criticó en público a algunos dirigentes de su espacio que ocupaban un protagonismo para él inesperado. “Están enfermos de importancia”, diagnosticó. 


     Bien. Las nuevas tecnologías, entre tantas buenas posibilidades que nos ofrecen, pergeñan un modelo de vida en el que cualquier cosa que se haga tendrá sentido si se la puede mostrar. 


     Es el desarrollo moderno de los viejos exhibicionistas que aprovechan el mercado de mirones como nunca para satisfacer sus mambos psicológicos gracias al abanico de chances que ofrecen esas nuevas tecnologías. Gente que siente que no puede vivir sin su celular. Gente cuya primera actividad del día es cambiar su foto del perfil de Facebook o de Twitter. Gente que nos “informa” cuestiones trascendentes  como que ya se levantó, que está tomando mate, que prepara un asado, que lo está comiendo, que recibió visitas, que destapó una cerveza, que se le cortó la mayonesa o que acaba de empezar a lavar el auto. 


     Ni hablar de los que imperiosamente necesitan que todos sepamos que se están divirtiendo mucho en alguna fiesta, lo que torna sospechosa la idea del disfrute. Es raro pensar que en medio de una joda se piense en sacarse una selfie. Salvo que la joda consista no en el evento al que uno fue sino en mostrar la selfie. ¿Dónde está el goce? ¿En hacerlo o en contarlo? ¿En pretender provocar envidia? Si así fuera ninguna de estas costumbres sería revolucionaria porque la envidia es toda una tradición. 


     Los pibes maman esas costumbres. Por ahí andan filmando peleas, atrapados en una civilización que ha sido ganada por el don del espectáculo. 


     Los mass-media estimulan mucho el ideal de cinco minutos de fama. Hacen creer que el televidente, el oyente o el lector “participa” del armado del medio porque pueden mandar sms, mostrar su carita o escribir la primera sandez que le venga en gana para hacerla pasar por opinión. 


     Todo esto no sucede aisladamente. Sucede en paralelo a una decadencia educativa fácilmente verificable a la vez que difícilmente reversible. La chatura se hizo regla y la pobreza intelectual le da demasiados votos a unos cuantos rufianes. Con este asunto de la chatura, que pareciera materia muy opinable, mucho carterista del estado prosperó de un modo obsceno. No puede ser que frente a tanta acción miserable de los canallas insertos en la política la única respuesta sea un emoticón. 


     Todas estas personas que se expresan permanentemente con imágenes, ¿tendrán también las  palabras para poder hacerlo? Porque hay mucho habitante que está más cerca del monosílabo que de una oración completa. 


     Los relativistas podrán desempolvar sus clásicas y cansadoras argumentaciones para pretender que estamos siendo apocalípticos y que todo se reduce a gente muy feliz que se filma y comparte con el resto sus divinos momentos. No les hagás caso. Suelen ser los mismos cretinos que siempre advierten lo que pasó cuando ya pasó. 


     Son los mismos que apoyan y estimulan la hipócrita creencia de que un “contacto” equivale a un “amigo” y de que estar “conectado” es sinónimo de estar “acompañado”. 


     Los chicos filman cualquier cosa que hacen, incluída una pelea o una patoteada como al pibe de la plaza en Oberá, porque aprenden de sus mayores que lo que se hace sirve si se puede mostrar. Hubo una época en que la diferencia entre un adulto y un adolescente era notoria. Se extraña esa época. 


     Ahora resulta que en vez de aportar al combate del narcisismo, lo hacemos pandemia. Para que surjan más y más personas que se alejan de un sueño colectivo, que eso es la política en su forma más pura y noble, para regodearse en sí mismos. 


    ¿Cómo los llamaba el general? 


     Enfermos de importancia.