APENAS UN FUNCIONARIO
La pedantería
de Manuel Adorni no es nueva en un funcionario público pero siempre genera idéntico
rechazo. Como no se tienen noticias de ningún talento particular que Adorni haya
mostrado ni como periodista ni como funcionario, no pareciera estar en
condiciones de hacer alarde de nada.
Al jefe de Gabinete lo investiga la
justicia por un presunto enriquecimiento ilícito tras detectar inconsistencias
en su patrimonio, viajes en aviones privados y compras inmobiliarias dudosas. Se
investiga el pago de un viaje a Nueva York y otro a Punta del Este en un avión
privado (hay dudas sobre quién pagó los pasajes de vuelta que son unos diez mil
dólares). Compró un departamento en el barrio porteño de Caballito por 230 mil
dólares con un préstamo hipotecario otorgado por las vendedoras, dos jubiladas.
Y compró otro departamento en el barrio porteño de Parque Chacabuco con unos
100 mil dólares que le prestaron otras dos mujeres, madre e hija, integrantes
de la Policía Federal. El presidente Milei y su hermana Karina lo “bancan”,
pero el asunto pone en jaque el relato libertario de "luchar contra la
casta".
Adorni no explicó mucho y, cuando lo intentó,
su pedantería lo dejó mal parado. Quizás sea inocente, ojalá lo sea, pero un
jefe de gabinete, que además es periodista, debería ser un mejor comunicador.
El filósofo romano Boecio pensaba a la
vida cómo una rueda que te eleva y después te deja caer.
Adorni, que es apenas un funcionario pero habla
como quién se autopercibe elevado por la rueda, parece no entender la lógica de la rueda.
¿Cuál es la lógica de la rueda?
Que sigue girando…

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