martes, 14 de abril de 2026

 

        APENAS UN FUNCIONARIO

 

     La pedantería de Manuel Adorni no es nueva en un funcionario público pero siempre genera idéntico rechazo. Como no se tienen noticias de ningún talento particular que Adorni haya mostrado ni como periodista ni como funcionario, no pareciera estar en condiciones de hacer alarde de nada.

    Al jefe de Gabinete lo investiga la justicia por un presunto enriquecimiento ilícito tras detectar inconsistencias en su patrimonio, viajes en aviones privados y compras inmobiliarias dudosas. Se investiga el pago de un viaje a Nueva York y otro a Punta del Este en un avión privado (hay dudas sobre quién pagó los pasajes de vuelta que son unos diez mil dólares). Compró un departamento en el barrio porteño de Caballito por 230 mil dólares con un préstamo hipotecario otorgado por las vendedoras, dos jubiladas. Y compró otro departamento en el barrio porteño de Parque Chacabuco con unos 100 mil dólares que le prestaron otras dos mujeres, madre e hija, integrantes de la Policía Federal. El presidente Milei y su hermana Karina lo “bancan”, pero el asunto pone en jaque el relato libertario de "luchar contra la casta".

     Adorni no explicó mucho y, cuando lo intentó, su pedantería lo dejó mal parado. Quizás sea inocente, ojalá lo sea, pero un jefe de gabinete, que además es periodista, debería ser un mejor comunicador.

     El filósofo romano Boecio pensaba a la vida cómo una rueda que te eleva y después te deja caer.

     Adorni, que es apenas un funcionario pero habla como quién se autopercibe elevado por la rueda, parece no entender la lógica de la rueda.

     ¿Cuál es la lógica de la rueda?

      Que sigue girando…

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