sábado, 5 de septiembre de 2026

 

          MILEI SE TOMA VACACIONES DE SÍ MISMO

 

      Hay tres grandes matrices ideológicas que configuraron la política, la economía y la estructura social del mundo que conocemos: el nacionalismo, el liberalismo y el socialismo. A grandes rasgos el liberalismo es opuesto al nacionalismo porque prioriza el libre mercado global y alienta la idea de ser “ciudadanos del mundo”, al contrario del colectivismo y de las fronteras que defiende el nacionalismo.

     Milei nunca tuvo drama en proclamarse admirador de Margaret Thatcher, una liberal como él. Incluso no hace tanto que su ministra de seguridad, Alejandra Monteoliva, avaló que la FIFA les prohíba a los hinchas argentinos ingresar con banderas, remeras o carteles alusivos a las Malvinas en la semifinal del mundial contra Inglaterra.

      Pero “yo soy yo y mis circunstancias”, dijo el filósofo español José Ortega y Gasset. Las circunstancias actuales le impiden al Milei presidente, que busca la reelección, hablar mucho de esa economía cotidiana que dejó a los ajustados (la clase media y los jubilados) en la lona.

    Hablar de Malvinas les sirve a dos presidentes. Al de EE.UU, Donald Trump, le sirve en su lucha geopolítica contra China porque necesita meterse en ese sur tan rico en minerales, agua y petróleo, y también le sirve porque puede ejercer una suerte de “chantaje diplomático” sobre un Reino Unido que no quiso meterse en la guerra en Medio Oriente. Y al presidente argentino, Javier Milei, le sirve para hablar de una causa que excede la grieta que atrapa a casi todos los otros temas.

     El presidente Milei necesita recuperar capital simbólico. Reputación.

     El actor y director Orson Welles dijo que “A veces hay que tomarse vacaciones de uno mismo”.

     Es lo que está haciendo Milei porque la marcha de la economía lo obliga.

     Se está tomando vacaciones de sí mismo.

 

Walter Anestiades

jueves, 3 de septiembre de 2026

 

                  DES "CUBRIENDO” A ROVIRA

 

     En la última sesión del parlamento misionero el diputado provincial Carlos Rovira votó a favor de la derogación de la ley que prohibía el uso del glifosato que hace tres años impulsó el diputado provincial Carlos Rovira.

    Con el correr de los días este “gatopardismo a la misionera” que el poder local instaló en la agenda cotidiana pone en evidencia la cara de cemento pre-moldeado del gobernador Hugo Passalacqua, de muchos diputados provinciales y nacionales, y de muchos intendentes y concejales que no tienen drama en decir ahora que estaba mal todo lo que les parecía que estaba bien hasta hace diez minutos.

     La prensa pautera se ve forzada a caer en el ridículo de criticar al mismo Rovira que hasta ayer era intocable. Y ahora le dedican a Passalacqua toda la catarata de elogios hiperbólicos que durante veinte años le dedicaron a Rovira porque Passalacqua es el tipo que el oficialismo necesita convertir en opositor para poder seguir siendo oficialismo.

     Todo esto sería cómico si no fuera trágico. Porque es trágico y no tiene nada de cómico que Misiones se haya convertido en un feudo.

     En 2003 Rovira fue electo gobernador con el 48% de los votos. En 2007 Maurice Closs fue elegido con el 38%. En 2011 Closs fue reelecto con el 75%. En 2015 Passalacqua ganó con el 63%. En 2019 Oscar Herrera Ahuad ganó con el 72%, Y en 2023 Passalacqua volvió a la gobernación con el 64%. Por más de dos décadas Passalacqua, Closs y Herrera Ahuad han sido la garantía de que el poder rovirista continúe.

   Y ahora resulta que los medios pauteros te cuentan, sin sentir un poquito de asco de sí mismos, que el año que viene Passalacqua, Closs y Herrera Ahuad serán la garantía de que el poder rovirista se termine.

      Te pregunto a vos que vivís y votás en Misiones, ¿por qué le entregaste tu provincia a esta gente?

     Se hizo popular hacerle decir a Albert Einstein lo que en realidad escribió la novelista estadounidense Rita Mae Brown: “La locura es hacer lo mismo una y otra vez, pero esperando resultados diferentes”.

      En Misiones la locura es apoyar otra vez a Passalacqua.

      Para esperar el fin de Rovira.

 

Walter Anestiades