ÉRAMOS TAN REBELDES...
Deodoro Roca, el más destacado líder del movimiento juvenil que reformó nuestra universidad hace un siglo, de seguir entre nosotros podría preguntarse para qué demonios redactó el “Manifiesto Liminar”.
En la noche del jueves pasado el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, inauguró un albergue que permitirá que unos setenta estudiantes puedan instalarse en Oberá y cursar, bien cerca de sus sedes, alguna de las múltiples ofertas académicas que brindan la Facultad de Arte y Diseño y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM). Una obra sumamente importante que fue financiada con recursos de la universidad pública misionera y del estado provincial.
Ahora bien, además de las habituales pancartas de bienvenida, el gobernador, muy ligado desde su actividad política y docente al mundo universitario obereño, recibió una placa de “agradecimiento”. “Gracias Hugo” decían las pancartas que lo esperaban. “Gracias Hugo” decía la placa que le dieron. Junto a él aparecieron en las imágenes del evento Ivonne Aquino-ministra de educación provincial-Alicia Bohren-rectora de la UNAM-, Carlos Fernández-alcalde obereño que en junio va por su reelección-, distintas autoridades y los alumnos del centro de estudiantes.
¿Gracias Hugo? ¿Por qué? ¿El dinero para construir el albergue lo puso él de su bolsillo?
No nos dejan otra que volver sobre el mismo tema. La ignorancia cívica que no permite disociar estado, de gobierno y de partido. No son lo mismo. Los dineros públicos no surgen de las cuentas corrientes de presidentes, gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, concejales o rectores. En todo caso ha sido al revés: a veces los dineros públicos han ido a parar a las cuentas corrientes de algunos funcionarios. Ya bastante “agradecimiento” tienen Rovira y sus boys en cada comicio. Ya bastante le “agradecen” algo todos los días a través de los insoportables mass-media que venden propaganda como información. O en cada evento público, donde se llena de personas que se arrojan a los pies del gobernador para que no se ensucie los mocasines con el barro colorado. ¿Así que a los funcionarios públicos hay que agradecerles lo que hacen?
Ya sabemos que la renovación en el gobierno, como en todo esquema feudal, mantiene una relación clientelar con sus dirigentes, militantes y votantes. Pero más triste es observar que también los jóvenes que se pueden pensar incontaminados por ese esquema perverso, también se sumen al club de los aplaudidores. Y siendo, además, jóvenes universitarios, un sector de innegable génesis rebelde en nuestra Argentina.
El año pasado se cumplió un siglo de la reforma universitaria. Un movimiento que se inició con una rebelión estudiantil en Córdoba y que logró democratizar la universidad, dotarla de un carácter científico y que fue ejemplo en el resto de Latinoamérica. Escribió Deodoro Roca en el “Manifiesto Liminar”, el documento que fue el eje del movimiento: “La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando”. Y dice el manifiesto en sus primeras líneas: “Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más”.
Los pibes universitarios de 1918 asociaban la falta de libertad con la vergüenza. Los de 2019 creen que hay buenos amos.
¿Qué paso con la rebeldía de la juventud universitaria que celebra a quiénes debería oponerse?
Deodoro Roca, desde dónde leas esto. Lo aquí narrado es solo otro de los tantos actos de sumisión al poder que ocurren. Es mentira que no hay mal que dure cien años. Cuando los obsecuentes, peleles y alquilables dirigentes de esta generación ya no estén, parece que vendrán otros iguales. En Misiones los chupamedias tienen recambio.
No quería dejar de teclear sin antes agradecerle al señor gobernador por permitirnos escribir este texto sin censurarnos y dejar que se publique sin mandar a cerrar Misiones Cuatro. Gracias Hugo.
Ahora voy por un café y a recordar quiénes fuimos.
Porque éramos tan rebeldes…
sábado, 13 de abril de 2019
lunes, 8 de abril de 2019
EL CURIOSO CASO DE
CARLOS FERNÁNDEZ
En “El curioso caso de Benjamin Button” (la obra de Scott Fitzgerald, el mismo de “El gran Gatsby, que en cine protagonizó Brad Pitt hace más de una década), se cuenta una vida que recorre el camino inverso de la naturaleza. Esto es, Benjamin nace anciano y con el paso del tiempo se hace cada vez más joven. Algo similar ocurre con la vida política de Carlos Fernández. El actual alcalde renovador de Oberá entró a la política para hacer más de la vieja política. Pero buena parte del electorado obereño lo ve como alguien que la rejuvenece. Como si el presente camelo rovirista del “refresh” en el partido fuera cierto.
Carlos Fernández es un estupendo médico pediatra y cirujano. Un tipo honesto y con una genuina sencillez que permite que te lo encuentres, siendo el intendente, comprando en la verdulería de la esquina de tu casa. Pero esas condiciones humanas no se trasladaron al avatar político. El doc es un sostenedor del status quo-lejos de cualquier rebeldía-y es otro de los que optó por la más fácil: llegó primero a la concejalía y luego a la intendencia a través de la renovación. El espacio que erigió su éxito político sobre el fracaso de la provincia.
Algunos dirigentes del PRO local, off the record, dicen que “a Fernández no hay con qué darle”. Es verdad que la dirigencia del PRO suele responder a esa forma de ser que ahora se denomina “pecho frío” y que deberían tomar ácido fólico y algún complejo de vitamina B 12. Pero en esto algo de razón tienen.
Igual que en su momento en el país con Daniel Scioli, o ahora en Misiones con Hugo Passalacqua, Fernández es ese tipo de persona que hace carrera sin definirse mucho y acumulando capital político haciendo silencio. Se sabe que en la renovación, por debajo de Rovira, la competencia es a ver quién se calla mejor. Tampoco se puede soslayar el dato de que Fernández es médico. En un lugar como Oberá, en donde los citadinos conviven con gente que aún mantiene cierta mentalidad pueblerina, la de médico es la profesión más prestigiosa.
Fernández fue concejal de Oberá en el período 2007-2011. Podríamos pararnos en cualquier esquina y preguntarle a la gente si recuerda algo de su paso por el concejo. Es más. Podríamos preguntarles si recuerdan que pasó por el concejo.
¿Y su gestión como intendente? Empezó bastante mal, haciéndole pagar a los contribuyentes la casi esotérica deuda de 62 millones de pesos que dejó su antecesor, el también renovador Ewaldo Rindfleisch. Recuerdo haberle preguntado en radio cómo iba a hacer para investigar a Rindfleisch, cuya pésima gestión usó para hacer campaña, si tenía al mismo jefe político. Obviamente no supo qué responder y ahora sus propagandistas venden eso como un logro. Alguien que equilibró las cuentas. Que un funcionario use los dineros públicos como se le cante, que su sucesor no investigue nada, incluso lo blinde, y que el contribuyente deba hacerse cargo de reponer lo que le sacaron no es algo que suene a una medalla para colgarse, ¿no?
Merced al empleo de lámparas led, para ahorrar porque la renovación no invirtió en generación y distribución de energía, algunas calles y el centro de Oberá están hoy mucho mejor iluminadas. Incluso el centro de la ciudad, estéticamente, está bien cuidado. ¿Y los barrios? Ahí, como si fuera una continuidad de las tres gestiones de Rindfleisch, la de Fernández hizo poco y nada. Sin embargo, suele ser en los barrios donde la renovación tiene el voto cautivo más fuerte. Han sido eficaces en modelar una mentalidad conformista. Gente cuyo futuro es hoy y que eso de vivir una vida mejor, es algo que ni siquiera se lo pueden imaginar.
En estos días Fernández volvió a narrar el viejo cuento del Parque Industrial. Sanata a la que ya habría que ponerle naftalina y que, incluso, usó Daniel Behler hace cuatro años asegurando que había “20 o 25 empresas interesadas en instalarse”. Si andás por Oberá y encontrás un parque industrial con empresas instaladas no te olvidés de avisarnos. No hay que ser ninguna lumbrera para entender que sin luz ni agua y ni una mínima ventaja impositiva, instalar un parque industrial en Oberá tiene menos chances que Curazao en el actual mundial de futsal. Sin embargo, personas inteligentes se prestan a darle al proyecto una pátina de seriedad y verosimilitud de la que naturalmente carece. Aún sabiendo que el cuento termina el 3 de junio.
La gestión de Fernández lleva 1.213 días y no se le ha conocido un solo caso de corrupción. No es poco, viniendo de Rindfleisch. Pero sí es poco, por estar protegiendo a Rindfleisch. Veremos que caudal de votos recibe el 2 de junio y cuántos votantes pueden cooptar los impresentables de Daniel Behler y “Tony” Lindstrom para sumarle con sus sublemas. Enfrente tendrá a dos candidatos muy bien posicionados entre el electorado honesto y republicano. Los dos Robertos: Rocholl y Silverstone.
A diferencia de su bien ganado prestigio como médico, el Carlos Fernández político y funcionario tiene mejor imagen de la que merece.
Al ver su gran potencial sin desarrollar, Napoleón dijo de China, “Dejen que China duerma, porque cuando despierte…
” En junio veremos si Oberá despierta de una buena vez.
O si sigue durmiendo…
CARLOS FERNÁNDEZ
En “El curioso caso de Benjamin Button” (la obra de Scott Fitzgerald, el mismo de “El gran Gatsby, que en cine protagonizó Brad Pitt hace más de una década), se cuenta una vida que recorre el camino inverso de la naturaleza. Esto es, Benjamin nace anciano y con el paso del tiempo se hace cada vez más joven. Algo similar ocurre con la vida política de Carlos Fernández. El actual alcalde renovador de Oberá entró a la política para hacer más de la vieja política. Pero buena parte del electorado obereño lo ve como alguien que la rejuvenece. Como si el presente camelo rovirista del “refresh” en el partido fuera cierto.
Carlos Fernández es un estupendo médico pediatra y cirujano. Un tipo honesto y con una genuina sencillez que permite que te lo encuentres, siendo el intendente, comprando en la verdulería de la esquina de tu casa. Pero esas condiciones humanas no se trasladaron al avatar político. El doc es un sostenedor del status quo-lejos de cualquier rebeldía-y es otro de los que optó por la más fácil: llegó primero a la concejalía y luego a la intendencia a través de la renovación. El espacio que erigió su éxito político sobre el fracaso de la provincia.
Algunos dirigentes del PRO local, off the record, dicen que “a Fernández no hay con qué darle”. Es verdad que la dirigencia del PRO suele responder a esa forma de ser que ahora se denomina “pecho frío” y que deberían tomar ácido fólico y algún complejo de vitamina B 12. Pero en esto algo de razón tienen.
Igual que en su momento en el país con Daniel Scioli, o ahora en Misiones con Hugo Passalacqua, Fernández es ese tipo de persona que hace carrera sin definirse mucho y acumulando capital político haciendo silencio. Se sabe que en la renovación, por debajo de Rovira, la competencia es a ver quién se calla mejor. Tampoco se puede soslayar el dato de que Fernández es médico. En un lugar como Oberá, en donde los citadinos conviven con gente que aún mantiene cierta mentalidad pueblerina, la de médico es la profesión más prestigiosa.
Fernández fue concejal de Oberá en el período 2007-2011. Podríamos pararnos en cualquier esquina y preguntarle a la gente si recuerda algo de su paso por el concejo. Es más. Podríamos preguntarles si recuerdan que pasó por el concejo.
¿Y su gestión como intendente? Empezó bastante mal, haciéndole pagar a los contribuyentes la casi esotérica deuda de 62 millones de pesos que dejó su antecesor, el también renovador Ewaldo Rindfleisch. Recuerdo haberle preguntado en radio cómo iba a hacer para investigar a Rindfleisch, cuya pésima gestión usó para hacer campaña, si tenía al mismo jefe político. Obviamente no supo qué responder y ahora sus propagandistas venden eso como un logro. Alguien que equilibró las cuentas. Que un funcionario use los dineros públicos como se le cante, que su sucesor no investigue nada, incluso lo blinde, y que el contribuyente deba hacerse cargo de reponer lo que le sacaron no es algo que suene a una medalla para colgarse, ¿no?
Merced al empleo de lámparas led, para ahorrar porque la renovación no invirtió en generación y distribución de energía, algunas calles y el centro de Oberá están hoy mucho mejor iluminadas. Incluso el centro de la ciudad, estéticamente, está bien cuidado. ¿Y los barrios? Ahí, como si fuera una continuidad de las tres gestiones de Rindfleisch, la de Fernández hizo poco y nada. Sin embargo, suele ser en los barrios donde la renovación tiene el voto cautivo más fuerte. Han sido eficaces en modelar una mentalidad conformista. Gente cuyo futuro es hoy y que eso de vivir una vida mejor, es algo que ni siquiera se lo pueden imaginar.
En estos días Fernández volvió a narrar el viejo cuento del Parque Industrial. Sanata a la que ya habría que ponerle naftalina y que, incluso, usó Daniel Behler hace cuatro años asegurando que había “20 o 25 empresas interesadas en instalarse”. Si andás por Oberá y encontrás un parque industrial con empresas instaladas no te olvidés de avisarnos. No hay que ser ninguna lumbrera para entender que sin luz ni agua y ni una mínima ventaja impositiva, instalar un parque industrial en Oberá tiene menos chances que Curazao en el actual mundial de futsal. Sin embargo, personas inteligentes se prestan a darle al proyecto una pátina de seriedad y verosimilitud de la que naturalmente carece. Aún sabiendo que el cuento termina el 3 de junio.
La gestión de Fernández lleva 1.213 días y no se le ha conocido un solo caso de corrupción. No es poco, viniendo de Rindfleisch. Pero sí es poco, por estar protegiendo a Rindfleisch. Veremos que caudal de votos recibe el 2 de junio y cuántos votantes pueden cooptar los impresentables de Daniel Behler y “Tony” Lindstrom para sumarle con sus sublemas. Enfrente tendrá a dos candidatos muy bien posicionados entre el electorado honesto y republicano. Los dos Robertos: Rocholl y Silverstone.
A diferencia de su bien ganado prestigio como médico, el Carlos Fernández político y funcionario tiene mejor imagen de la que merece.
Al ver su gran potencial sin desarrollar, Napoleón dijo de China, “Dejen que China duerma, porque cuando despierte…
” En junio veremos si Oberá despierta de una buena vez.
O si sigue durmiendo…
domingo, 31 de marzo de 2019
35,7
Es el índice de pobreza que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INDEC-registró en Posadas, Misiones, en el segundo semestre de 2018. Un porcentual que es superior al ya vergonzoso índice nacional del 32%. Así como el presidente Macri debería dar mejores explicaciones sobre semejante calamidad, además de soluciones concretas en vez de ese optimismo verbal que en vez de acercar repele, en Misiones Carlos Rovira debería hacer lo mismo. Pero el funcionario público que maneja la provincia desde hace casi dos décadas corre con una ventaja política. Explicaciones no da. Y tampoco se las pide nadie.
Ya van demasiados años de micrófonos que se le acercan para preguntarle estupideces o se limitan a amplificar lo que dice.
Quince años de renovación y veinte de Rovira eximen de tener que explicar que el hecho de que entre tres y cuatro misioneros sean pobres, no es responsabilidad exclusiva del gobierno nacional. Quién postule lo contrario, o bien percibe un beneficio económico de la renovación para dispensarlos de sus obligaciones, o es un personaje subnormal.
¿Este es el modelo misionerista? Además de que Rovira no lo haga, ¿tampoco van a decir nada ni su socio Maurice Closs, ni el títere que se va, Hugo Passalacqua, ni el títere que viene, Oscar Herrera Ahuad? ¿Quince años de tamaña decadencia y ningún responsable? El INDEC mide la pobreza en 31 ciudades del país. Generalmente en las capitales de provincia y sus alrededores. ¿A cuánto se elevaría ese 35,7% si se midiera la miseria que se ve desde hace años no solo en el gran Posadas sino también en las colonias de la Misiones profunda y en las periferias de ciudades como Oberá, Eldorado o Puerto Iguazú?
Algunos pretenden justificarse marcando que la renovación mantiene un alto apoyo popular. Qué cínicos que son. Saben perfectamente que en los lugares con mejor calidad de vida del planeta se llega al gobierno con apoyos electoralmente modestos, y viceversa. Veamos algunos ejemplos:
-Irlanda: su ingreso per cápita es de casi 80 mil dólares al año. Si tomamos un dólar a 44 pesos (lo que vale en la Argentina) eso da un ingreso mensual de 290 mil pesos. En sus últimos comicios el partido Fine Gael (conservador y demócrata cristiano) ganó con el 25,5%.
-Noruega: su ingreso per càpita es de 74 mil dólares al año. También, con un dólar a 44 pesos, el ingreso mensual de cada noruego es de 271 mil pesos. En los comicios parlamentarios de 2017 el Partido Laborista sacó un 27,4% de los votos y el Partido Conservador, que obtuvo un 25,1%, debió aliarse con otros partidos minoritarios para poder formar gobierno y proclamar a Erna Solberg como primera ministra.
-Suecia: su ingreso per càpita es de 53 mil dólares anuales. Con el dólar a un valor de 44 pesos, en la Argentina serían unos 194 mil pesos por mes. En septiembre pasado hubo comicios y se impuso el Bloque Roji-Verde, una coalición de centro-izquierda, con el 28,2% de los votos. Tras arduas negociaciones con otras representaciones parlamentarias, el sindicalista Stefan Löfven retuvo el cargo de primer ministro.
-Canadá: el ingreso promedio de cada canadiense es de 45 mil dólares anuales. Con nuestro a dólar en 44 pesos, significa un salario mensual de 165 mil pesos. En las elecciones federales de 2015 Justin Trudeau , del Partido Liberal, se impuso con el 39,4% de los votos.
-Alemania: con un ingreso per càpita anual de 45 mil dólares, que en la Argentina equivaldría a 165 mil pesos mensuales, la canciller Angela Merkel se mantiene en el cargo desde 2005. En los comicios de 2017 (elección de parlamentarios que luego eligen al primer ministro), la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Democrático Libre obtuvo el 32,9% de los votos y debió negociar con los socialdemócratas. La misma Alemania que, nos dijeron, tenía más pobres que nosotros, ¿te acordás?
Alguien podría preguntar, ¿nos podemos comparar con estos lugares? Respuesta. Deberíamos de una buena vez.
Porque la calidad institucional que se registra en esas latitudes es fundamental para mejorar y mantener la calidad de vida. Los déspotas, los tiranos y los señores feudales que creamos por acá solo se mejoran la vida entre ellos y su entorno. No reparten la torta. Se la comen toda y reparten las miguitas. En Misiones el salario mensual de un trabajador en blanco no llega ni a 20 mil pesos. Los sueldos que se pagan en Misiones son los peores del NEA y de los más bajos del país. Pero a los renovadores les alcanza para ganar los comicios con el 60 o 70% de los votos y ser el único espacio político argentino que maneja el ciento por ciento de los municipios. Es una relación clientelar en la que, a mayor pobreza, mayor dependencia del estado para sobrevivir. Sobrevivir dijimos. Vivir, viven los Rovira, los Closs, los Passalacqua, los Herrera Ahuad, y sus principales tartufos.
La falta de educación cívica está absolutamente ligada a la creciente pobreza. Tanto como la corrupción estructural. Donde hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco. Se ve en Misiones como se ve desde hace años en el conurbano bonaerense, en Corrientes, Jujuy, Neuquén, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Juan, Chaco o Formosa. Por eso ningún crecimiento es sustentable ni duradero. Porque no va de la mano de la republicanización de las costumbres sino de dirigentes mesiánicos que no salvan a nadie. Es sencillo comprobar cómo progresa la vida económica de los funcionarios cuando hay crecimiento y cuando no hay crecimiento también (a propósito, ¿dónde se publicaron las evoluciones patrimoniales de los gobernadores y los intendentes misioneros desde 2003 hasta hoy?). La ignorancia prevista arrojó los resultados que sus propagadores esperaban. “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tener ninguno”, postulaba el sabio Cicerón. No, no. Acá creen en los “buenos amos”.
Llamativamente, la gran mayoría de los mass-media misioneros se concentraron exclusivamente en el 32% de pobreza nacional y tocaron muy por arriba, o ni tocaron, ese 35,7% de pobreza que nos cuenta que el proyecto misionerista está dejando más pobres que el “neoliberalismo” nacional. ¿Así que “indigna” el 32% a lo lejos y casi que resbala el 35% que está tan cerca? Qué loco, ¿no?
La gente pasa por la puerta de tu casa y te pide trabajo a cambio de comida. Ya que por estas horas se desarrolla en Córdoba un nuevo “Congreso Internacional de la Lengua Española”, tendré que pedirle a algún lingüista que me dé otra palabra, porque “vergùenza” no me alcanza para definir lo que me provocan los políticos que dejan al pueblo pasando hambre en el país de los alimentos.
Que lo sepan todos sus insoportables y asquerosos alcahuetes y la caterva de dirigentes que se borocotizan a cada rato.
El éxito de la renovación es el fracaso de Misiones.
Es el índice de pobreza que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INDEC-registró en Posadas, Misiones, en el segundo semestre de 2018. Un porcentual que es superior al ya vergonzoso índice nacional del 32%. Así como el presidente Macri debería dar mejores explicaciones sobre semejante calamidad, además de soluciones concretas en vez de ese optimismo verbal que en vez de acercar repele, en Misiones Carlos Rovira debería hacer lo mismo. Pero el funcionario público que maneja la provincia desde hace casi dos décadas corre con una ventaja política. Explicaciones no da. Y tampoco se las pide nadie.
Ya van demasiados años de micrófonos que se le acercan para preguntarle estupideces o se limitan a amplificar lo que dice.
Quince años de renovación y veinte de Rovira eximen de tener que explicar que el hecho de que entre tres y cuatro misioneros sean pobres, no es responsabilidad exclusiva del gobierno nacional. Quién postule lo contrario, o bien percibe un beneficio económico de la renovación para dispensarlos de sus obligaciones, o es un personaje subnormal.
¿Este es el modelo misionerista? Además de que Rovira no lo haga, ¿tampoco van a decir nada ni su socio Maurice Closs, ni el títere que se va, Hugo Passalacqua, ni el títere que viene, Oscar Herrera Ahuad? ¿Quince años de tamaña decadencia y ningún responsable? El INDEC mide la pobreza en 31 ciudades del país. Generalmente en las capitales de provincia y sus alrededores. ¿A cuánto se elevaría ese 35,7% si se midiera la miseria que se ve desde hace años no solo en el gran Posadas sino también en las colonias de la Misiones profunda y en las periferias de ciudades como Oberá, Eldorado o Puerto Iguazú?
Algunos pretenden justificarse marcando que la renovación mantiene un alto apoyo popular. Qué cínicos que son. Saben perfectamente que en los lugares con mejor calidad de vida del planeta se llega al gobierno con apoyos electoralmente modestos, y viceversa. Veamos algunos ejemplos:
-Irlanda: su ingreso per cápita es de casi 80 mil dólares al año. Si tomamos un dólar a 44 pesos (lo que vale en la Argentina) eso da un ingreso mensual de 290 mil pesos. En sus últimos comicios el partido Fine Gael (conservador y demócrata cristiano) ganó con el 25,5%.
-Noruega: su ingreso per càpita es de 74 mil dólares al año. También, con un dólar a 44 pesos, el ingreso mensual de cada noruego es de 271 mil pesos. En los comicios parlamentarios de 2017 el Partido Laborista sacó un 27,4% de los votos y el Partido Conservador, que obtuvo un 25,1%, debió aliarse con otros partidos minoritarios para poder formar gobierno y proclamar a Erna Solberg como primera ministra.
-Suecia: su ingreso per càpita es de 53 mil dólares anuales. Con el dólar a un valor de 44 pesos, en la Argentina serían unos 194 mil pesos por mes. En septiembre pasado hubo comicios y se impuso el Bloque Roji-Verde, una coalición de centro-izquierda, con el 28,2% de los votos. Tras arduas negociaciones con otras representaciones parlamentarias, el sindicalista Stefan Löfven retuvo el cargo de primer ministro.
-Canadá: el ingreso promedio de cada canadiense es de 45 mil dólares anuales. Con nuestro a dólar en 44 pesos, significa un salario mensual de 165 mil pesos. En las elecciones federales de 2015 Justin Trudeau , del Partido Liberal, se impuso con el 39,4% de los votos.
-Alemania: con un ingreso per càpita anual de 45 mil dólares, que en la Argentina equivaldría a 165 mil pesos mensuales, la canciller Angela Merkel se mantiene en el cargo desde 2005. En los comicios de 2017 (elección de parlamentarios que luego eligen al primer ministro), la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Democrático Libre obtuvo el 32,9% de los votos y debió negociar con los socialdemócratas. La misma Alemania que, nos dijeron, tenía más pobres que nosotros, ¿te acordás?
Alguien podría preguntar, ¿nos podemos comparar con estos lugares? Respuesta. Deberíamos de una buena vez.
Porque la calidad institucional que se registra en esas latitudes es fundamental para mejorar y mantener la calidad de vida. Los déspotas, los tiranos y los señores feudales que creamos por acá solo se mejoran la vida entre ellos y su entorno. No reparten la torta. Se la comen toda y reparten las miguitas. En Misiones el salario mensual de un trabajador en blanco no llega ni a 20 mil pesos. Los sueldos que se pagan en Misiones son los peores del NEA y de los más bajos del país. Pero a los renovadores les alcanza para ganar los comicios con el 60 o 70% de los votos y ser el único espacio político argentino que maneja el ciento por ciento de los municipios. Es una relación clientelar en la que, a mayor pobreza, mayor dependencia del estado para sobrevivir. Sobrevivir dijimos. Vivir, viven los Rovira, los Closs, los Passalacqua, los Herrera Ahuad, y sus principales tartufos.
La falta de educación cívica está absolutamente ligada a la creciente pobreza. Tanto como la corrupción estructural. Donde hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco. Se ve en Misiones como se ve desde hace años en el conurbano bonaerense, en Corrientes, Jujuy, Neuquén, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Juan, Chaco o Formosa. Por eso ningún crecimiento es sustentable ni duradero. Porque no va de la mano de la republicanización de las costumbres sino de dirigentes mesiánicos que no salvan a nadie. Es sencillo comprobar cómo progresa la vida económica de los funcionarios cuando hay crecimiento y cuando no hay crecimiento también (a propósito, ¿dónde se publicaron las evoluciones patrimoniales de los gobernadores y los intendentes misioneros desde 2003 hasta hoy?). La ignorancia prevista arrojó los resultados que sus propagadores esperaban. “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tener ninguno”, postulaba el sabio Cicerón. No, no. Acá creen en los “buenos amos”.
Llamativamente, la gran mayoría de los mass-media misioneros se concentraron exclusivamente en el 32% de pobreza nacional y tocaron muy por arriba, o ni tocaron, ese 35,7% de pobreza que nos cuenta que el proyecto misionerista está dejando más pobres que el “neoliberalismo” nacional. ¿Así que “indigna” el 32% a lo lejos y casi que resbala el 35% que está tan cerca? Qué loco, ¿no?
La gente pasa por la puerta de tu casa y te pide trabajo a cambio de comida. Ya que por estas horas se desarrolla en Córdoba un nuevo “Congreso Internacional de la Lengua Española”, tendré que pedirle a algún lingüista que me dé otra palabra, porque “vergùenza” no me alcanza para definir lo que me provocan los políticos que dejan al pueblo pasando hambre en el país de los alimentos.
Que lo sepan todos sus insoportables y asquerosos alcahuetes y la caterva de dirigentes que se borocotizan a cada rato.
El éxito de la renovación es el fracaso de Misiones.
domingo, 24 de marzo de 2019
Y...¿DÓNDE ESTÁ LA GUITA?
El alcalde
de Oberá, lanzado a la reelección, proclama tener un municipio con las cuentas
ordenadas. En rigor de verdad, lo que Carlos Fernández llama “cuentas
ordenadas” no es otra cosa que haberle hecho pagar al pueblo contribuyente la
deuda que dejó su antecesor Ewaldo Rindfleisch, a quién nunca investigó porque
ambos son renovadores y responden al mismo jefe político, Carlos Rovira, que es
quién banca a Rindfleisch.
A propósito, ¿dónde está Rindfleisch? Más
allá del lugar físico y la actividad que desarrolle, indudablemente está
gozando de la impunidad que le garantizan todos sus camaradas renovadores.
Todos. Pasó. Dejó lo que dejó. Y nadie le pide cuentas de nada (?).
Para rematarla, en Oberá existe un tipo de
votante bastante gil que cree que haber pagado una fiesta que disfrutaron otros
es algo que hay que agradecerle al que se la hizo pagar. ¿Vivís y tributás en
Oberá? Pues bien, las cuentas no las “ordenó” Fernández. Las ordenaste vos.
El próximo 2 de junio la renovación
presentará a un terceto para el cargo de intendente de Oberá (seguramente habrá
alguno más pero este tridente es el que recibirá lo más jugoso del apoyo
provincial): se trata de Carlos Fernández (que buscará repetir mandato), el
exconcejal Daniel Behler (derrotado en 2015)
y el empresario de medios Carlos Antonio “Tony” Lindstrom (otro que ya
perdió en 2015). Tenemos entonces a tres candidatos a los que Rindfleisch les
debe mucho: el sucesor que lo cubrió lidiando con los pecados sin nombrar ni
castigar al pecador, quién fuera su mano derecha durante doce años, y el
periodista que protegió a los obereños de la realidad.
¿Repasamos rápido algunos números? La
municipalidad, ya en manos de Fernández, informó de un déficit de 62 millones
de pesos. La CELO, administrada por Rindfleisch y por sus lugartenientes
durante años, llegó a tener un pasivo de 300 millones de pesos. Las obras del
plan nacional “Más Cerca, Mejor País, Más Patria” (a cargo de Julio De Vido y José López, el de
los bolsos, hoy ambos presos) fueron valuadas en unos dos millones de pesos y
no se hicieron. Lo que costó el Parque Termal (unos 15 millones de pesos. Pero
a ese número le faltan otras cifras por las eternas reparaciones de la bomba que
lo alimenta y otros ítems). El hecho de que Oberá cumplirá este año nada menos
que una década en “emergencia hídrica”. El siniestrado edificio municipal. Y
otros asuntos de los que Misiones Cuatro ha venido dando cuenta como nadie. Al
número que dé, que será arriba de los 400 millones de pesos, habría que
actualizarlo por inflación. Y daría más del doble. Es mucha guita.
Uno de los datos sustantivos de la
política misionera es que, aún después de tantos años de vigencia, hay
electores que parecen seguir sin entender cómo funciona la ley de lemas. De
modo tal que, para quejarse de los funcionarios renovadores que hicieron malas
gestiones, vuelven a votar a otros renovadores. Como en un régimen despótico de
partido único.
En tiempos de campaña electoral se estila
que los candidatos del oficialismo contraten espacios en los medios, a cambio
de que los entrevistadores les hagan publi-notas y no los incomoden con
preguntas en serio.
“Con la verdad no temo ni ofendo”, decía
Artigas y es que Carlos Fernández, Daniel Behler y “Tony” Lindstrom deben
respondernos una sola pregunta. La única que interesa hacerle a quiénes han
sido responsables de que la segunda ciudad de Misiones esté más cerca del ayer
que del hoy y del mañana. La que debería contestar Ewaldo Rindfleisch, de quién
estos muchachos deben hacerse cargo de una buena vez porque don “Tito” no es
del Partido Socialista Obrero Español, ni del Partido Demócrata italiano, ni
del Partido Laborista inglés. Es del Frente Renovador de la Concordia de
Misiones. Como ellos.
La pregunta es…
¿Dónde está la guita?
lunes, 18 de marzo de 2019
TIEMPO DE APRENDER
Hace 3 días el gobierno provincial, con los datos que difundió el nacional, nos informó que en las pruebas “Aprender” los alumnos misioneros que culminaron la primaria tuvieron un cierto progreso en Matemática y en Lengua. Llamativamente, cuando hace un par de años esas pruebas “Aprender” dieron resultados negativos para Misiones, los mass-media se llenaron de gente ligada al oficialismo que declaraban que “son pruebas estandarizadas que no tienen en cuenta la realidad socio-económica de las distintas regiones del país”. Pero ahora, que marcaron un repunte en el nivel de los pibes, el gobierno renovador y sus alcahuetes exhiben los resultados como una escarapela. Pues bien, aprovechemos el impulso de la buena nueva entonces, y juguemos con algunos números que te pueden cambiar la vida.
Hace 3 días el gobierno provincial, con los datos que difundió el nacional, nos informó que en las pruebas “Aprender” los alumnos misioneros que culminaron la primaria tuvieron un cierto progreso en Matemática y en Lengua. Llamativamente, cuando hace un par de años esas pruebas “Aprender” dieron resultados negativos para Misiones, los mass-media se llenaron de gente ligada al oficialismo que declaraban que “son pruebas estandarizadas que no tienen en cuenta la realidad socio-económica de las distintas regiones del país”. Pero ahora, que marcaron un repunte en el nivel de los pibes, el gobierno renovador y sus alcahuetes exhiben los resultados como una escarapela. Pues bien, aprovechemos el impulso de la buena nueva entonces, y juguemos con algunos números que te pueden cambiar la vida.
Desde el 10 de diciembre de 2003, cuando
Carlos Rovira asumió su 2º mandato como gobernador, pero el 1º por la
renovación tras mejicanear al peronismo, pasaron hasta hoy, domingo 17 de marzo
de 2019, 15 años, 3 meses y 1 semana.
Que equivalen a 183 meses. O a 793 semanas. O a 5.597 días. Años, meses,
semanas y días de tu vida.
Y no
tomamos en cuenta los 4 años en los que Rovira fue gobernador por el
Partido Justicialista, entre diciembre de 1999 y diciembre de 2003. Si lo
hiciéramos, resultaría que el experonista decide el futuro de Misiones desde
hace 19 años, 3 meses y 1 semana, período que equivale a 231 meses, a 1.001
semanas, y a 7.058 días.
Para que vuelvas a tener la
responsabilidad de decidir quién sigue o quién empieza a gobernar Misiones y tu
municipio (porque siempre lo decidís vos), restan exactamente, desde hoy, 11
semanas. Que son 77 días. Se vota el 2 de junio.
Si votás con “v” corta a la nueva marioneta que Rovira usará para
seguir en el poder, que se llama Oscar Herrera Ahuad, desde el próximo 10 de
diciembre y hasta el 10 de diciembre de 2023, cuando expire el eventual mandato
del hoy vicegobernador, Rovira habrá sido el señor feudal de Misiones durante 20
años (24, casi un cuarto de siglo, si se suma el período 1999-2003). Unos 240
meses. Unas 1.040 semanas. Unos 7.305 días. Por lo menos hasta que, una vez
más, vos decidas si lo sigue siendo o no. Porque siempre lo decidís vos.
Si el 2 de junio, en cambio, a la nueva
marioneta de Carlitos la botás con “b” larga, restarían 268 días de gestión de
Hugo Pasalacqua (la marioneta con mandato vigente), y el 10 de diciembre
próximo los días del señor feudal habrían concluido en 5.865, contando solo su
período renovador. O 7.326, si le agregamos sus días de justicialista.
Y el nuevo gobierno misionero tendría por
delante 4 años, que son 48 meses, que son 208 semanas, que son 1.461 días, para
intentar mejorar tus condiciones de vida de una buena vez. Que, no reviste
misterio alguno, se trata de brindar salud, seguridad, educación y justicia. Agua
y cloacas. Y energía. Y de crear trabajo genuino y pagar salarios dignos. Ergo,
todo lo que Rovira no hizo en 20 años y cuesta mucho creer que lo haga en 24.
Galileo Galilei sostenía que “No le
podemos enseñar nada a nadie. Solo podemos ayudar a que lo descubran por sí
mismos”.
Cristina Kirchner, ayer, y Mauricio Macri,
hoy, tienen su parte de responsabilidad en cómo le va la vida a los ciudadanos
misioneros. Pero no hace falta tener demasiadas luces para entender que el
gobierno de Misiones, que está hace 15 años en el poder, y su caudillo, que
está hace 20, son los responsables número uno de lo que hay y de lo que no hay
por acá.
Tuviste ya 20 años de Rovira y 15 de renovación.
¿Todavía no lo aprendiste?
domingo, 10 de marzo de 2019
LA LEY DE MURPHY EN OBERÀ
El ingeniero aeroespacial norteamericano Edward Murphy enunció un principio muy difundido: “Si algo puede salir mal, va a salir mal”. Es lo que conocemos como la “Ley de Murphy”. Algo así ha pasado en Oberá con el asunto del defensor del pueblo.
Con el paso del tiempo a algunos les va cayendo la ficha (aunque para otros el proceso de entendimiento va demasiado lento). La Misiones de Carlos Rovira es un feudo y esa palabra, “feudo”, no es un concepto elegante para debatir en ámbitos intelectuales o para discutir con los amigos en el café. Es un modo de manejar la cosa pública que joroba la vida cotidiana.
Un estado feudal coarta libertades, es hermético, estructuralmente corrupto, estimula la ignorancia cívica, la sed de justicia es poco saciada, difunde propaganda como si fuera información y genera mecanismos de pseudoparticipación. Pergeñar el cargo de “Defensor del Pueblo” en un feudo que siempre impone sus reglas es una jugada destinada al fracaso porque allí al pueblo nunca lo va a defender nadie.
Oberá es el ejemplo perfecto de eso.
Misiones Cuatro alertó como ningún medio como venía la mano. Primero se sancionó la Carta Orgánica de la ciudad. Que suena lindo tenerla pero en los hechos se puso feo porque los votantes le dieron a una mayoría de convencionales constituyentes renovadores la responsabilidad de sancionarla. Obviamente, mantuvieron la ley de lemas-ese modo de votar que huele a rancio-y escribieron un sinfín de derechos que no se cumplen (como el boleto de colectivo gratuito a los jubilados, por ejemplo) transformando a la Carta Orgánica en algo similar a un adorno chino que tengo en mi casa.
Después vino el tiempo de elegir al Defensor del Pueblo. En unos comicios opacos y ley de lemas mediante, fue electa la contadora pública Patricia Nittmann. Quién resultó tercera en cantidad de votos-3.556-quedando muy por debajo del candidato Roberto Silverstone-que obtuvo 6.158-y del candidato Gabriel Tula-con 5.658-. Nittman terminó triunfando apretadamente gracias al aporte electoral de los otros candidatos renovadores: Andrés Moreira, Celia Soria, Miguel Angel Morales, Andrés Rehe, Claudia Meza y Estela Carmen Bárbaro. Pero con un dato, además, insoslayable. Patricia Nittmann no solo fue candidata del partido de gobierno, la renovación. Además fue la candidata del alcalde Carlos Fernández, quién impulsó su sublema y hasta hizo campaña por ella. Esto es, la “defensora del pueblo” que debe controlar al gobierno y al intendente simpatiza con el gobierno y con el intendente.
Ya en el cargo Nittmann nombró como su asesor jurídico a Hugo Lesiuk, un abogado que está acusado de integrar una asociación ilícita que perjudicó a la AFIP en unos setenta millones de pesos. Por cierto todo acusado es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero en una ciudad como Oberá, en la que hay trescientos abogados litigando, optar por uno que está involucrado en semejante causa para semejante cargo no pareció una decisión muy inteligente.
Para rematarla hace unos días Bernabé Aguirre, quién fue votado como defensor del pueblo adjunto de Patricia Nittmann, renunció al puesto, argumentando que la funcionaria jamás lo consultó ni lo tuvo al tanto de nada desde que asumió, de modo que él no estaba en condiciones de reemplazarla. Patricia Nittmann está embarazada y empezó a tomarse algunas licencias. De hecho, hasta el viernes pasado, Lesiuk debió ocupar el cargo de Nittmann.
En síntesis: en un feudo votaron para defender al pueblo de los excesos del gobierno a una candidata del gobierno, que nombró como asesor a un acusado de evasión que termina reemplazándola porque ella debe pedir licencia y el que debía reemplazarla se mandó a mudar porque dice que nunca le dieron bola. Que esto funcione bien tiene menos chances que Sampaoli de volver a dirigir la selección nacional.
¿Quién será el Defensor del Pueblo de Oberá cuándo el embarazo de Patricia Nittmann progrese lo suficiente? Se especula con que asumiría el segundo más votado dentro del lema renovador (los concejales ya han ido preparando el terreno legal para eso). Se trata de Andrés Moreira, un joven abogado que solía ser crítico del status quo renovador, pero que, al parecer, un día tuvo una charla con Carlos Rovira y salió persuadido de lo brillante que es el proyecto misionerista en marcha.
La sociedad obereña no se involucra como debiera en los asuntos públicos. Y estos mecanismos de pseudoparticipación, cuyos efectos prácticos provocan un genuino rechazo, la desalientan más.
“En cuánto el zonzo analiza la zoncera, deja de ser zonzo”, escribió don Arturo Jauretche.
La estrategia, entonces, es que nunca la analice…
El ingeniero aeroespacial norteamericano Edward Murphy enunció un principio muy difundido: “Si algo puede salir mal, va a salir mal”. Es lo que conocemos como la “Ley de Murphy”. Algo así ha pasado en Oberá con el asunto del defensor del pueblo.
Con el paso del tiempo a algunos les va cayendo la ficha (aunque para otros el proceso de entendimiento va demasiado lento). La Misiones de Carlos Rovira es un feudo y esa palabra, “feudo”, no es un concepto elegante para debatir en ámbitos intelectuales o para discutir con los amigos en el café. Es un modo de manejar la cosa pública que joroba la vida cotidiana.
Un estado feudal coarta libertades, es hermético, estructuralmente corrupto, estimula la ignorancia cívica, la sed de justicia es poco saciada, difunde propaganda como si fuera información y genera mecanismos de pseudoparticipación. Pergeñar el cargo de “Defensor del Pueblo” en un feudo que siempre impone sus reglas es una jugada destinada al fracaso porque allí al pueblo nunca lo va a defender nadie.
Oberá es el ejemplo perfecto de eso.
Misiones Cuatro alertó como ningún medio como venía la mano. Primero se sancionó la Carta Orgánica de la ciudad. Que suena lindo tenerla pero en los hechos se puso feo porque los votantes le dieron a una mayoría de convencionales constituyentes renovadores la responsabilidad de sancionarla. Obviamente, mantuvieron la ley de lemas-ese modo de votar que huele a rancio-y escribieron un sinfín de derechos que no se cumplen (como el boleto de colectivo gratuito a los jubilados, por ejemplo) transformando a la Carta Orgánica en algo similar a un adorno chino que tengo en mi casa.
Después vino el tiempo de elegir al Defensor del Pueblo. En unos comicios opacos y ley de lemas mediante, fue electa la contadora pública Patricia Nittmann. Quién resultó tercera en cantidad de votos-3.556-quedando muy por debajo del candidato Roberto Silverstone-que obtuvo 6.158-y del candidato Gabriel Tula-con 5.658-. Nittman terminó triunfando apretadamente gracias al aporte electoral de los otros candidatos renovadores: Andrés Moreira, Celia Soria, Miguel Angel Morales, Andrés Rehe, Claudia Meza y Estela Carmen Bárbaro. Pero con un dato, además, insoslayable. Patricia Nittmann no solo fue candidata del partido de gobierno, la renovación. Además fue la candidata del alcalde Carlos Fernández, quién impulsó su sublema y hasta hizo campaña por ella. Esto es, la “defensora del pueblo” que debe controlar al gobierno y al intendente simpatiza con el gobierno y con el intendente.
Ya en el cargo Nittmann nombró como su asesor jurídico a Hugo Lesiuk, un abogado que está acusado de integrar una asociación ilícita que perjudicó a la AFIP en unos setenta millones de pesos. Por cierto todo acusado es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero en una ciudad como Oberá, en la que hay trescientos abogados litigando, optar por uno que está involucrado en semejante causa para semejante cargo no pareció una decisión muy inteligente.
Para rematarla hace unos días Bernabé Aguirre, quién fue votado como defensor del pueblo adjunto de Patricia Nittmann, renunció al puesto, argumentando que la funcionaria jamás lo consultó ni lo tuvo al tanto de nada desde que asumió, de modo que él no estaba en condiciones de reemplazarla. Patricia Nittmann está embarazada y empezó a tomarse algunas licencias. De hecho, hasta el viernes pasado, Lesiuk debió ocupar el cargo de Nittmann.
En síntesis: en un feudo votaron para defender al pueblo de los excesos del gobierno a una candidata del gobierno, que nombró como asesor a un acusado de evasión que termina reemplazándola porque ella debe pedir licencia y el que debía reemplazarla se mandó a mudar porque dice que nunca le dieron bola. Que esto funcione bien tiene menos chances que Sampaoli de volver a dirigir la selección nacional.
¿Quién será el Defensor del Pueblo de Oberá cuándo el embarazo de Patricia Nittmann progrese lo suficiente? Se especula con que asumiría el segundo más votado dentro del lema renovador (los concejales ya han ido preparando el terreno legal para eso). Se trata de Andrés Moreira, un joven abogado que solía ser crítico del status quo renovador, pero que, al parecer, un día tuvo una charla con Carlos Rovira y salió persuadido de lo brillante que es el proyecto misionerista en marcha.
La sociedad obereña no se involucra como debiera en los asuntos públicos. Y estos mecanismos de pseudoparticipación, cuyos efectos prácticos provocan un genuino rechazo, la desalientan más.
“En cuánto el zonzo analiza la zoncera, deja de ser zonzo”, escribió don Arturo Jauretche.
La estrategia, entonces, es que nunca la analice…
domingo, 3 de febrero de 2019
LA VIDA ES BELLA
Pero puede ser injustamente más corta si se vive en Misiones sin dinero y obra social y se pasa a depender del sistema sanitario provincial que funciona estupendo en la propaganda y tan distinto en la realidad. María Isabel Delgado tenía sesenta años cuando murió este viernes en Oberá. Parece que de una infección brutal que le fue comiendo el lado izquierdo de su cara. ¿Cómo que “parece”?
María vivía con sus hijos en una casa del barrio Aeroclub de Oberá. Humildemente, que es el modo dominante en el que se vive en los barrios de Oberá. La infección, o lo que fuera que la atacó porque se fue de este plano de existencia sin que le den un diagnóstico preciso según la propia familia, la obligó a pasar por dos cirugías en los últimos meses: una en Oberà y otra en Posadas. A ver. O acá alguien no informó todo lo que debía y nos estamos perdiendo de algo o acá alguien debería explicar cómo fue posible que María afrontara un par de cirugías en las dos ciudades más importantes de la provincia sin determinar qué enfermedad padecía para luego darle de alta para que vaya a sufrir a su casa.
Hace unos días un diario provincial informó sobre el caso y, como suele suceder, apareció entonces el estado para “asistirla”. Siempre atrás de los problemas y preocupados no porque las cosas ocurran sino porque se sepan. Una ambulancia la llevó a internar, y otra vez, le dieron el alta. Dicen que ella quiso volver a su hogar. Pues bien, ¿qué padecía? Dijeron que le harían curaciones en su casa, a favor de que María decidió ser una paciente ambulatoria. Y murió. ¿De qué?
“La salud es demasiado importante como para dejarla solo en manos de los médicos”, reflexionó Francisco Maglio, un infectólogo que trabajó años en el Hospital Muñiz de Buenos Aires. Y las personas son demasiado importantes como para dejarlas en manos de la desidia de los gobiernos. Como se tornó espantosamente habitual, las personas mueren sin haber vivido todo el tiempo que, se sospecha, podrían haber vivido.
El caso de la señora María no es el primero ni el único ni será el último en Oberá (preguntarle a Adelina González). Una ciudad que, paradojalmente, tiene a dos de los tres poderes del estado comunal en manos de médicos. El ejecutivo, con Carlos Fernández. Y el legislativo, con Ariel Chaves. Ambos dirigentes de un partido político que utiliza, cínicamente, ese slogan de “estar cerca de la gente”. Sin embargo, cuando la gente no tiene recursos ni contactos, suele terminar dependiendo de la solidaridad de sus vecinos y de Dios.
Es un problema político. Con responsables de atender a personas como María, cuyo padecimiento no es una teoría, ni un ensayo literario, ni un tema más para usar el botón de “me enoja” en Facebook. María era una señora que debió disponer de una atención sanitaria, social y psicológica de la que evidentemente no dispuso a tiempo. Y murió. Nada menos. ¿Se hizo todo lo que la ciencia podía? ¿Todo lo que el estado podía?
“Somos lo que hacemos para intentar cambiar lo que somos”, definió Eduardo Galeano. Se perdió capacidad de asombro y eso hay que intentar cambiarlo de modo urgente. Las personas no se pueden morir así nomás y todos lamentarnos diez segundos para después ir a consultar el pronóstico del clima. Hay que demandar calidad de vida.
Porque la vida es bella y es un don que Dios nos regaló.
La muerte no precisa que nadie la ayude.
Pero puede ser injustamente más corta si se vive en Misiones sin dinero y obra social y se pasa a depender del sistema sanitario provincial que funciona estupendo en la propaganda y tan distinto en la realidad. María Isabel Delgado tenía sesenta años cuando murió este viernes en Oberá. Parece que de una infección brutal que le fue comiendo el lado izquierdo de su cara. ¿Cómo que “parece”?
María vivía con sus hijos en una casa del barrio Aeroclub de Oberá. Humildemente, que es el modo dominante en el que se vive en los barrios de Oberá. La infección, o lo que fuera que la atacó porque se fue de este plano de existencia sin que le den un diagnóstico preciso según la propia familia, la obligó a pasar por dos cirugías en los últimos meses: una en Oberà y otra en Posadas. A ver. O acá alguien no informó todo lo que debía y nos estamos perdiendo de algo o acá alguien debería explicar cómo fue posible que María afrontara un par de cirugías en las dos ciudades más importantes de la provincia sin determinar qué enfermedad padecía para luego darle de alta para que vaya a sufrir a su casa.
Hace unos días un diario provincial informó sobre el caso y, como suele suceder, apareció entonces el estado para “asistirla”. Siempre atrás de los problemas y preocupados no porque las cosas ocurran sino porque se sepan. Una ambulancia la llevó a internar, y otra vez, le dieron el alta. Dicen que ella quiso volver a su hogar. Pues bien, ¿qué padecía? Dijeron que le harían curaciones en su casa, a favor de que María decidió ser una paciente ambulatoria. Y murió. ¿De qué?
“La salud es demasiado importante como para dejarla solo en manos de los médicos”, reflexionó Francisco Maglio, un infectólogo que trabajó años en el Hospital Muñiz de Buenos Aires. Y las personas son demasiado importantes como para dejarlas en manos de la desidia de los gobiernos. Como se tornó espantosamente habitual, las personas mueren sin haber vivido todo el tiempo que, se sospecha, podrían haber vivido.
El caso de la señora María no es el primero ni el único ni será el último en Oberá (preguntarle a Adelina González). Una ciudad que, paradojalmente, tiene a dos de los tres poderes del estado comunal en manos de médicos. El ejecutivo, con Carlos Fernández. Y el legislativo, con Ariel Chaves. Ambos dirigentes de un partido político que utiliza, cínicamente, ese slogan de “estar cerca de la gente”. Sin embargo, cuando la gente no tiene recursos ni contactos, suele terminar dependiendo de la solidaridad de sus vecinos y de Dios.
Es un problema político. Con responsables de atender a personas como María, cuyo padecimiento no es una teoría, ni un ensayo literario, ni un tema más para usar el botón de “me enoja” en Facebook. María era una señora que debió disponer de una atención sanitaria, social y psicológica de la que evidentemente no dispuso a tiempo. Y murió. Nada menos. ¿Se hizo todo lo que la ciencia podía? ¿Todo lo que el estado podía?
“Somos lo que hacemos para intentar cambiar lo que somos”, definió Eduardo Galeano. Se perdió capacidad de asombro y eso hay que intentar cambiarlo de modo urgente. Las personas no se pueden morir así nomás y todos lamentarnos diez segundos para después ir a consultar el pronóstico del clima. Hay que demandar calidad de vida.
Porque la vida es bella y es un don que Dios nos regaló.
La muerte no precisa que nadie la ayude.
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