sábado, 29 de junio de 2019

                 PÚBLICO AMARILLO 

  

     En los días que corren las personas son estimuladas, quizás como nunca antes, a pararse frente al mundo con una actitud que se eleva por encima de cualquier otra: la de buscar entretenerse. Eso puede ser un inconveniente a la hora de informarse. Cuando en vez de tomar conciencia sobre algo pretendemos entretenernos con las noticias, y ya que entretenerse tiene que ver con distraerse, aparece algo que suena a oxímoron: ¿uno se informa para evadirse?

     Si los periodistas y los mass-media, a favor de conseguir o mantener la atención de unas audiencias ganadas por el deseo de querer entretenerse aún en aquello que de entretenimiento no tiene nada, ceden poniendo a los contenidos al servicio de las nuevas tecnologías y no al revés, pues estarían contribuyendo al embrutecimiento de la sociedad. Y eso es exactamente lo que sucede.

     La historia del denominado “periodismo amarillo”  parece encontrar su génesis en la Nueva York de fines del siglo XIX cuando los diarios New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst peleaban por conseguir más lectores apuntando a excitarlo y a emocionarlo más que a hacerlo pensar y reflexionar (lo que el filósofo Tomas Abraham llama en un libro “emoticias”, el buscar emocionar con las noticias). Lo de “amarillo” deriva de un comic de la época conocido como “The Yellow kid” (El Chico Amarillo), cuyo personaje principal, Mickey Dugan, se comunicaba con los demás a través de frases que aparecían impresas en una suerte de pijama amarillo que llevaba puesto. El éxito de la tira también fue motivo de rivalidad entre Pulitzer y Hearst. Durante algún tiempo The Yellow Kid apareció en los dos diarios. Y parece que otro diario de la competencia publicó un artículo crítico contra los de Pulitzer y Hearst jugando con las dos acepciones de la palabra “yellow”, amarillo y cobarde. Desde entonces “periodismo amarillo” define a una forma de dar las noticias de un modo sensacionalista.

     Pero ¿qué es primero? ¿La prensa que busca captar audiencia desde el sensacionalismo o un tipo de audiencia que eso es exactamente lo que busca?

     ¿Cuántos lectores de medios de comunicación, de papel o digitales, entran al cuerpo de los artículos en vez de quedarse solo con el título y la foto de esos artículos? ¿Cuántos televidentes hacen zapping si la imagen que el televisor les devuelve no contiene una explosión, un ser humano llorando, una mina semidesnuda, dos tipos agarrándose a piñas, un blooper, un  grupo de panelistas gritando mucho o un videograph con algún título escandaloso?

     Cuándo por WhatsApp se comparten imágenes de alguno de los tantos accidentes viales que ocurren a diario, ¿se comparten para tomar conciencia de lo mal que se maneja o del lamentable estado de alguna calle o ruta, o en realidad se las mira para ver si se juna al herido o finado y para satisfacer el morbo de ver sangre, decapitaciones y amputaciones?

     La tradicional demagogia mediática, al igual que la política, no lleva a cuestionar lo que cierto público pretende sino a dárselo. ¿Estará bien eso?

     Eludir la profundidad y dejarse ganar por la pereza mental, a favor de estar el mayor tiempo posible entretenido, parece ser una característica de buena parte de la sociedad y que llegó para quedarse. De hecho, estar “boludeando” en las redes sociales se lleva unas cuantas horas de la vida diaria de mucha gente. Correcto, Facebook o Twitter no tienen por qué ser un ágora. Pero…

     Borges sostenía que la vida “es una intersección permanente de profundidades y superficialidades”. Todos necesitamos entretenernos como un modo de enfrentar una vida que suele doler. Claro que sí. Pero ese dolor propio o ajeno, las injusticias y los miserables que las perpetran ameritan tener alguna otra actitud que no sea solo la de pretender evadirlos. Dicen que tomar conciencia es un síntoma de salud. ¿Por qué apostar entonces a no querer enterarnos de algunas cosas que nos afectan la vida? ¿Para que el no saberlo nos exima de tener que hacer algo?

      Te contamos que hubo quién pensó que el periodismo amarillo era, además, cobarde.

     Puede que su público también…

sábado, 8 de junio de 2019


EL ATROZ ENCANTO DE SER OFICIALISTA
   

     Lo dijimos muchas veces. La mayoría de los obereños y los misioneros no son renovadores. Son oficialistas. ¿Por qué? En primer lugar porque en el feudo rovirista ser oficialista es lo más fácil y lo menos peligroso que hay. Para no estar alineado al gobierno o para ejercer el derecho de ser opositor, se precisa temple, carácter, mucha personalidad y una dignidad que te salga por los poros. Y eso no es para cualquiera.

     Tras la paliza electoral que la renovación le dio a sus rivales el 2 de junio, incluyendo la que el alcalde de Oberá, Carlos Fernández, le dio a los opositores pero también a los otros candidatos renovadores, algunos hicieron un análisis bastante superficial (toda una contradicción), indicando que la crisis económica nacional fue determinante para el resultado. Craso error. El voto masivo que se llevó el oficialismo misionero-el Frente Renovador de la Concordia-nunca dependió mucho del contexto económico del país. Acá te dejo un par de datos que podes verificar vos mismo y fácilmente, hasta googleando.

-El domingo 26 de junio de 2011 (el mismo domingo en el que River Plate se fue al descenso) el misionero renovador Maurice Closs fue reelecto gobernador con el 75% y 372 mil votos. El segundo y el tercer lugar lo pelearon Claudio Wipplinger (por entonces de “Trabajo y Progreso), quién obtuvo el 6,24% y 30.900 votos, y Luis Pastori (radical), quién obtuvo el 6,21% y 30.800 votos. El oficialismo misionero le sacó a la oposición nada menos que 69 puntos porcentuales y 350 mil votos de diferencia. Ese fue el récord, no el triunfo reciente de Herrera Ahuad. El país estaba presidido por Cristina Kirchner y la economía tuvo un crecimiento anual del 8,9%.

-El domingo 25 de octubre de 2015 el porteño renovador Hugo Passalacqua fue electo gobernador con el 64% y 400 mil votos. El segundo lugar lo ocupó Alex Ziegler, con el Frente Vamos Juntos (que integraba el PRO), quién sacó el 13,5% y 85 mil votos. El tercer lugar fue para el radical Gustavo González, aliado al socialismo en el Frente Cívico y Social, quién tuvo el 8,5% y 53.600 votos. El oficialismo misionero le sacó entonces más de 50 puntos y más de 300 mil votos de diferencia al segundo. Terminaba la segunda presidencia de Cristina Kirchner, el kirchnerismo caminaba hacia la derrota ante Macri y la economía argentina había crecido apenas un 2,1%, lo que se consideró un estancamiento.

-El pasado domingo 2 de junio el santiagueño renovador Oscar Herrera Ahuad fue electo gobernador con el 69% y 494 mil votos. El segundo lugar lo ocupó Humberto Schiavoni, del Frente “Juntos por el Cambio”, con el 17% y 119 mil votos. El oficialismo misionero aventajó a la oposición por 52 puntos y 375 mil votos. El país es presidido por Mauricio Macri, del Frente Cambiemos, y la actividad económica argentina vive la octava recesión más aguda del planeta.

     Esto es, el oficialismo misionero le ha dado verdaderas palizas electorales a sus opositores en escenarios económicos de crecimiento “a tasas chinas”, en escenarios de estancamiento y en escenarios de estanflación (recesión más inflación). Es evidente que el argumento único de la crisis económica del país sabe a poco y parece más el primer paso de la campaña presidencial que se viene que un análisis más o menos profundo de lo que sucede en Oberá y en Misiones.

     En Oberá el alcalde Carlos Fernández logró un triunfo tan rotundo que a la hora y media de haber cerrado el comicio la tendencia a su favor que mostraban las primeras mesas contadas ya era irreversible. Su sublema obtuvo el 46% de los votos. Arrasó con los diez sublemas de Juntos por el Cambio, con los tres del Frente Popular Agrario y Social, con el lema del Partido Obrero, pero también con los otros cinco sublemas renovadores, incluido el del periodista “Tony” Lindstrom que recibió un fuerte apoyo económico y mediático del estado provincial. En 2017 la renovadora y candidata de Fernández, Patricia Nittmann, precisó de la ley de lemas para quedarse con la Defensoría del Pueblo. Año y medio después el renovador Fernández no la necesitó. De hecho en diciembre, cuando asuman los nuevos concejales, su sublema tendrá 6 representantes sobre 9. Los dos tercios del Deliberante. Tendrá, como Carlos Rovira desde hace rato en el parlamento provincial, mayoría y quórum propio. Todo el poder a uno solo.

      Pero no fue la primera vez que los votantes obereños hicieron eso de darle todo el poder a un intendente y con ello la chance de que haga lo que quiera. El domingo 28 de octubre de 2007 Ewaldo Rindfleisch ganó su reelección y su segundo de tres mandatos con el 37% los votos, sin la necesidad de los otros sublemas y con un dato que pocos recuerdan: distanciado de Rovira, Rindfleisch no fue el candidato de la renovación sino del Frente para la Victoria. Y arrasó con los opositores, incluidos los renovadores. El sublema de Rindfleisch (Juntos para crecer) sacó 10.532 votos, y los veinte sublemas renovadores lograron, todos juntos, 7.635 votos (el exalcalde Miguel Oliveras-y su concejal Carlos Fernández- sacó 2.416 votos, Eduardo Morales Lezica 2.085 votos y el actual gobernador Hugo Passalacqua, con el sublema “Integración ciudadana”, apenas 414 votos). La sociedad obereña le dio todo el poder al intendente Rindfleisch y no importó que ese domingo no fuera renovador. Ya sabemos que hizo Rindfleisch con ese poder.

     El oficialismo misionero ha arrasado en cualquier comicio en el que se eligen autoridades. Con bonanza económica, con crisis, con ley de lemas y sin ley de lemas. Y en Oberá hubo un alcalde que recibió todos los votos sin postularse por la renovación. En las elecciones de medio término la sociedad reparte un poco más el poder. Pero cuando se trata de decidir quién va a ser el gobernador, el diputado provincial, el intendente o el concejal, no duda en concentrar todo el poder en una persona y en un partido político, sin que nadie lo pueda controlar. Es el error más peligroso y añejo que los pueblos han cometido en la historia de la humanidad.

      En los feudos ser oficialista es lo más conveniente. Se pueden obtener negocios comerciales con el estado (“la patria contratista”). Acomodos propios o familiares en ese mismo estado. Titularizaciones docentes. Se recibe pauta oficial. A veces se participa del banquete. Y si no se comen las miguitas. O, por lo menos, se evita tener que enfrentarse a tipos más poderosos que uno. Refugio ideal para ambiciosos y para cobardes. Ni Misiones como provincia, una de las más pobres del país, ni Oberá como ciudad, donde falta lo más básico, son ningún ejemplo de buenas administraciones. Quién diga lo contrario debe tener algún beneficio del oficialismo o vive en un termo.

     No alinearse, andar por la vida sin ser un chupamedias de nadie, no dejarse patotear por los poderosos, hacer valer los derechos, hacer un medio que investiga al poder en vez de hacerle propaganda, convertirse en un profesional que pretende hacerse una carrera por mérito y no por militar para ninguna agrupación, exige una forma de ser en el que la cabeza y los cojones tienen gran protagonismo. Es todo un esfuerzo. Es mucho más difícil que limitarse a ser una foca aplaudidora de un presidente, de un gobernador, de un intendente, de un diputado, de un gremialista o del puntero del barrio.

     Hay una formación espiritual que enseña a las personas a pararse frente al poder de un modo obediente y resignado. Atraviesa a todas las clases sociales. Por eso cualquier acto de rebeldía llama tanto la atención y hasta está mal visto. Esa resignación sintetizada en la expresión “Así nomá e” da cuenta de un modo de vivir que genera un modo de gobernar. Uno en el que la justicia vendrá en la otra vida, así que en ésta poco hay que hacer ante las injusticias. San Agustín le decía a Dios “Señor, vos ocupate de lo imposible que de lo posible me ocupo yo”. Según esta versión libre de ciertos cristianos, el de arriba debe ocuparse de lo imposible y de lo posible también.

     Salvo una catástrofe en la que el oficialismo no pueda pagar los sueldos, hay un voto cautivo cuyo piso es muy alto y una caja siempre disponible para persuadir al votante cuyo espíritu fluctúa entre la venta el alquiler o la permuta. Y hay una falta de educación cívica que es demoledora. Todo eso unido hace que para los candidatos opositores presentables (porque hay muchos impresentables y unos cuántos cuyo negocio es perder), ganar una elección sea una quimera. Después de más de quince años de que suceda lo mismo, y con ejemplos similares en otras provincias, todo está demasiado a la vista como para no verlo.

     En el lapso que hay entre comicio y comicio hay protestas, malestar social, cortes de calle y rutas, paros, insultos vía sms, chistes contra el poder por whatsApp y emoticones de “me enoja” debajo de la foto del gobernador o del intendente en Facebook.

     Pero cuando llega ese domingo en el que se decide quién va a seguir gobernando, todo lo terrible que se ha vivido y se vive en los años de la renovación es mayoritariamente olvidado. Y el espíritu acomodaticio, conformista y pusilánime, más el ignorante que ni siquiera puede conectar a los hechos que lo afectan con sus responsables polìticos, no duda en refugiarse en el placer masoquista de darle todo el poder a quién lo usará en su contra.

     Es el atroz encanto de ser oficialista.



miércoles, 29 de mayo de 2019

EL ÈXITO DE ROVIRA ES EL FRACASO DE MISIONES 
     En los noventa Carlos Rovira se entronizó en el poder de la provincia hasta que, con el nuevo siglo, se convirtió en el amo. Casi la totalidad de los límites de Misiones están conformados por ríos: el Iguazú al norte, el Paraná al oeste, el Uruguay y el Pepirí Guazú al este y el Chimiray al sur. Por ellos no nada un pez sin que Rovira lo sepa. 

     El presidente del parlamento provincial armó un sistema político a su medida. Dónde la sumisión es política de estado y la ley su voluntad. Cuando en 2006 la población le dijo “no” a su intento de eternizarse, cambió de lugar y se eternizó igual. Puso marionetas en la gobernación y mantuvo la ley de lemas para que en los municipios  la gilada reemplace a los “malos” renovadores con los “buenos” renovadores. Para que el ganador sea siempre él. 

     La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tenerlo”, nos enseñó el sabio Cicerón en la Roma del siglo anterior a Cristo. Misiones es un ejemplo contundente de lo contrario. La mayoría de la población cree en los buenos amos. 

     Carlos Fernández es el nuevo buen amo de Oberá. El renovador bueno que reemplazó a Ewaldo Rindfleisch, el renovador malo. Norberto Aguirre es el buen amo de Eldorado. Juan Carlos Ríos lo es en Campo Viera. Bruno Beck en Andresito. Ernesto Friederich en Caá Yarí. Luis Ripoll en Garupá. Abundan los ejemplos. Uno más patético que el otro. 

     En los feudos ser oficialista es lo más fácil que hay. En Misiones cualquiera es renovador. Ser un chupamedias del gobierno garantiza ciertas puertas abiertas, notorios acomodos, “ganar” concursos, y recibir las migajas de las tortas (Rovira compra cada vez más barato). En cambio no alinearse implica ser condenado a la periferia, tener las puertas cerradas y toparse, a cada paso, con nidos de ratas. Y eso sí que no es para cualquiera. Se necesita carácter. Se precisa temple. Cojones u ovarios bien puestos. No es para cualquiera. 

     En los feudos el voto cautivo de los oficialismos tiene un piso alto. Para un opositor (uno en serio) andar por ahí, sin manejar la “caja” como sí la manejan los intendentes con los que debe competir, y pretender ganar un comicio es una quimera. Y eso no se cambia así nomás. Los candidatos le piden el voto a los ciudadanos. Pero no son ciudadanos. Son clientes. 

     En la Misiones de Rovira hay chupamedias de todo tipo. Incluso, con eso de la ley de lemas, los sublemas renovadores se prestan los chupamedias. 

     Para vivir en Misiones y no ser un alcahuete se precisa tenerlas bien puestas. Por eso, de este lado del mostrador, el de la dignidad, somos cada vez menos. 

     Porque eso de ser digno no es para cualquiera. 

REPETIMOS LA PREGUNTA, ¿DÓNDE ESTÁ LA GUITA?




      A una semana de las elecciones en Oberá Carlos Fernández, Daniel Behler y Carlos Antonio Lindstrom siguen sin explicarle a la población adónde está el dinero que le faltó al municipio cuando Rindfleisch se fue. Los tres se postulan para la alcaldía (Fernández va por la reelección) pero no se hacen cargo de nada. Una actitud impresentable.

     En diciembre de 2015 Ewaldo Rindfleisch, renovador y kirchnerista, dejó la intendencia de Oberá tras doce años de mandato. Su sucesor Carlos Fernández informó que la comuna tenía un déficit de 62 millones de pesos (actualizado por inflación, que desde entonces fue del 128%, hoy sería de más de 140 millones). ¿De qué? Eso nunca lo dijo. Los concejales oficialistas ni siquiera objetaron los números que recibieron del ejercicio contable anterior. Daniel Behler, mano derecha de Rindfleisch en todos sus gobiernos, no habla del asunto y tampoco le preguntan. Y “Tony” Lindstrom, el periodista que en vez de hacer su laburo crítico se dedicó a ser el principal propagandista de don “Tito”, tampoco toca el tema. El terceto distrae hablando de cuentos viejos que ameritan naftalina.

     ¿Qué clase de sociedad se puede construir sobre la base de la impunidad? ¿Funcionarios y candidatos que se hacen los distraídos sobre el oscuro modo en que se usó el dinero del pueblo son los que van a hacer una Oberá mejor?

     Solo existen dos clases de personas desinteresadas sobre el destino de los fondos públicos. O quién recibe algún beneficio económico por ser oficialista. O un idiota que todavía no entendió que la plata del estado no la pone Dios y que también es suya.

     En los más de quince años que la renovación lleva administrando Oberá la ciudad no progresó nada. Falta energía eléctrica, agua y cloacas. Falta mejoramiento de calles  y veredas (sobre todo en los barrios). Una morgue judicial para que los cadáveres no pasen el fin de semana en una comisaría hasta que el lunes los lleven a Posadas (en una ciudad cuyo intendente es un médico). Faltan recursos humanos en el hospital Samic (faltan médicos). Falta todo. En abril de 2009, hace ya una década, el Deliberante  declaró la “emergencia hídrica” en una sesión de la que participaron como concejales Carlos Fernández y Daniel Behler, quiénes, igual que Lindstrom, hablan como si hubieran nacido ayer.

       Si en Oberá no se hizo ni lo más básico, ¿por qué quedaron esos millones de déficit? ¿En qué se gastaron? No estaban ni Macri de presidente ni Dujovne de ministro de Hacienda. Eran los años de Néstor y de Cristina Kirchner y del país que crecía “a tasas chinas”. ¿Entonces?

      El dinero era de la gente. Y fue la propia gente, los contribuyentes, los que tuvieron que poner más dinero encima para tapar el agujero fiscal. ¿Por qué no se hizo alguna suerte de auditoría? ¿Por qué no se impulsó una investigación política, en paralelo a la judicial, como se ha hecho en otros municipios?

     La impunidad llama a la impunidad. Con este antecedente, en cualquier momento algún funcionario podría verse “tentado”. Total, parece que en Oberá se puede hacer cualquier cosa y no pasa nada.

     “¡Contra la injusticia y la impunidad! Ni perdón ni olvido”, exclamó Bertolt Brecht.

      No Bertolt. No. En “la ciudad de los nueve mandamientos”, dónde al séptimo lo borraron, parece que esa justicia que reclamás a la mayoría no le importa.

       Pero no debe interesarnos si la renovación dañó tanto la psicología de los electores que la mayoría quedó  pavota. Hay que seguir preguntando.

       ¿Dónde está la guita?

sábado, 18 de mayo de 2019

                         ¿QUO VADIS? 

     Pedro escapaba de Roma, la Roma de Nerón, cuando en el camino se le apareció Cristo cargando su cruz y entonces Pedro le preguntó: “¿Quo vadis Domine ?”, que en latín significa “¿Adónde vas señor?”. La respuesta fue suficiente para que Pedro vuelva a Roma a cumplir con su ministerio, lo que derivó primero en su martirio, y luego en su santificación. Y con él empezó la historia del papado. 

     ¿Quo vadis? puede preguntarse cualquiera de nosotros y cada uno sabrá todo, algo o nada de la respuesta. Lo mismo pasa con las sociedades. 

     ¿Quo vadis Oberá? La renovación lleva quince años haciendo que los ciudadanos obereños pierdan el tiempo. Tras doce años y tres gobiernos de Ewaldo Rindfleisch y uno de Carlos Fernández, en Oberá está todo por hacerse. 

     En Oberá no hay proyecto de nada. Dicen que lo hay, que es otra cosa. El jueves pasado, por ejemplo, unos cuántos candidatos que aspiran a dirigir la ciudad fueron a perder el tiempo a la Facultad de Ingeniería a exponer sobre la “Oberá turística”, un viejo cuento que solo pueden creer quiénes nunca hayan visitado una ciudad turística y que demuestra la poca idea que se tiene del panorama general. 

     En estos años en Oberá se ha oído hablar de una Facultad de Medicina, de un Parque Industrial, del Parque Termal, del nuevo y majestuoso hospital Samic, del nuevo edificio municipal, etc, etc, etc. La realidad es que en Oberá falta energía eléctrica para que la luz no se corte a cada rato y por cualquier cosa. En Oberá también falta agua potable, y teniendo en cuenta que está ubicada sobre una reserva de agua dulce como el acuífero Guaraní, se puede deducir lo mal que han hecho las cosas como para lograr que falte el recurso que sobra. Faltan cloacas. Combatir la creciente inseguridad. Falta generar trabajo genuino (ese que no tiene nada que ver con acomodos políticos en el estado o en la CELO). Falta una adecuada atención de la salud de la población. Falta definir que se va a hacer con el transporte público y con la monopólica empresa que presta el servicio. Falta justicia. Falta investigar la monumental deuda pública que dejó Rindfleisch y que Carlos Fernández les hizo pagar a los contribuyentes sin hacer una auditoría y cubriéndolo políticamente. Falta combatir la impunidad del crimen de “Marilyn”, de la desaparición de Golemba y de tantos otros casos. Faltan calles y veredas. Falta darle bola a los barrios. 

     El bien ganado prestigio de Carlos Fernández como médico y su don de gente no alcanza para ser un proyecto de ciudad. Es una idea berreta creer en salvadores. Fernández no lo es. Nadie lo es. 

     Ahora se necesita gente con “estaño”, como decía don Jauretche. Gente con la suficiente “calle” como para darse cuenta de lo que pasa, de las prioridades, con la honestidad y la capacidad para solucionar asuntos que pueden ser solucionados. Dirigentes lúcidos frente a tanta gilada. 

     Porque si Pedro apareciera por Oberá y preguntara ¿quo vadis? se encontraría con una sociedad que padece un problema peor que el no encontrar la respuesta. 

     Ni siquiera se hace la pregunta. 

domingo, 12 de mayo de 2019

Adelanto exclusivo: “Honestamente”, el libro de Ewaldo Rindfleisch 

     Tuvimos acceso a la edición impresa de “Honestamente”, el libro donde el arquitecto Ewaldo Rindfleisch repasa sus doce años de gestión, por así decirlo, en la alcaldía de Oberá. En la primera de ellas, 2003, fue electo por el Frente Renovador. En la segunda, 2007, se fue reelecto por el Frente para la Victoria. Y en la tercera, 2011, fue recontra reelecto por  “Dignidad Federal”, un sello de goma aliado a la renovación. La arquitectura siempre agradeció que la política evitara que Rindfleisch se dedicara a ella. Primero radical, luego renovador, también kirchnerista, don “Tito”, el apodo que lo distingue de otros que no se pueden reproducir, compendió vivencias  que pueden dar respuestas a esas preguntas que el periodismo vernáculo que supo comprar, con cariño y amistad, nunca le hizo ni le va a hacer. He aquí algunas, de puño y letra: 

-“Así como los peronistas misioneros saben que Carlitos Rovira representa mejor que nadie la justicia social que les inculcó Perón (por eso se pasaron casi todos a la renovación, porque saben que Rovira es el Perón misionero), algunos radicales entendimos rápidamente que Mauri Closs era la reencarnación de Alem y que en él se verificaba ese krausismo, ese desapego por los bienes materiales, esa defensa de la institucionalidad,  que son la piedra basal de nuestra doctrina. Por eso me hice renovador. Pero igual me mantuve al lado de mis amigos radicales de Oberá. En retribución, ellos jamás me molestaron en mis doce años de alcalde y nunca hablaron mal de mí. Sé que moriremos todos como correligionarios”. 

     -“También adherí al kirchnerismo. Cuando Néstor propuso la transversalidad me sedujo inmediatamente. ¿Cómo no sumarme a un proyecto político que reunió a una pareja de santacruceños que no se llevaron un alfiler del gobierno, que jamás vivieron de la política, que siempre fueron abiertos y democráticos y que reunieron a una pléyade de prohombres (no, nada de pro), que reunieron, decía, a hombres y mujeres íntegros como Amado Boudou, Julio De Vido, Luis DElía, Cristóbal López, Aníbal Fernández, Oscar Thomas, Ricardo Jaime, Hebe de Bonafini, Felisa Miceli, Alberto Samid  o José López. Ay Josecito, cuánto nos ayudaste con la obra pública. Nos mandabas los fondos y nunca nos preguntabas que hacíamos con la plata. De puro cariño a los hermanos del interior, nomás”. 

     -“Con Carlitos Rovira nos enojamos por un tiempo. Resulta que una vez estábamos en mi cumpleaños  y, al cortar y repartir la torta, se enojó porque no le di un buen pedazo. Le dije que era por su salud, para que no tuviera prediabetes como yo, que siempre me como la torta y reparto poquito. Con el tiempo comprendió y nos volvimos a amigar. Tanto que me dijo, “Tito, no vamos a permitir que te hagan levantar temprano para ir a declarar a algún juzgado. Vos ya tenés tus achaques y necesitás dormir bien”. 

     -“A Rolo Dalmau ya le pedí disculpas. Le mandé a hacer unas cositas para que la gente pensara que era un demonio, ji ji. Todo muy inocente pero necesario para que los obereños entendieran nuestro proyecto. Ustedes saben como es mi Oberá. Necesitan un pastor que les saque el demonio. Y yo era ese pastor. Ji ji”.    

     -“Con la CELO tuvimos algunos inconvenientes. La gente quería luz, agua y cloacas  y yo intenté explicarles que primero estaban el canal de televisión (para que el socio conozca en profundidad el grueso volumen de nuestra gestión), el celular “Nuestro” (que no salió por culpa de Avancini y Pellegrini, que pensaron que podían llevar adelante algo así sin mí), y el parque termal. ¿Vieron lo lindo que quedó el Parque Termal? Jamás tuvo un problema con la bomba, que anda de diez, y me dicen que lo disfrutan entre dos mil y dos mil quinientas personas por día. Gracias a eso logramos que hoy Oberá haya desplazado a las mismísimas Cataratas del Iguazú como principal polo turístico de nuestra tierra colorada. La CELO quedó con algún déficit, pero nada inmanejable. ¿La luz? El señor nos dio el brillo del día. ¿El agua? El señor hace que llueva seguido en nuestra querida Oberá”. 

     -“Cuando asumió el doctor Fernández me enojé un poco porque anduvo diciendo por todos lados que dejamos sesenta y dos millones de pesos de deuda. ¿Cómo deuda? ¿Y las obras que hicimos, que fueron un montón? Por ejemplo…, eh…, o sea…, bueno, ahora estoy estresado y no me acuerdo de ninguna, pero fueron un montón. Por suerte después Carlitos (Rovira) lo llamó a Carlitos (Fernández) y le ordenó que se calle la boca. Así se hizo y entonces los contribuyentes obereños, que son otros Carlitos, fueron y pagaron todo porque entendieron que era para el bien público. Y sin quejarse, como dijo Hugo (Passalacqua) el otro día en un acto”. 

     -“Hay un señor, un tal Escobar, que dice que recibimos plata para hacer obras y que las obras no están. Por favor, que injusticia! Esta mañana estuvimos con Nory, mi mujer, trotando por el “Sendero del Inmigrante”, a pesar de que está tapado por las piedras y el yuyal porque en esta gestión no lo limpian. No es culpa nuestra si ahora no lo cuidan ¿Y la Plaza de Boca? Un amigo que estuvo en Nueva York me dijo: “Tito, está mejor que el Central Park”. Ji ji, todo por los queridos obereños de los barrios, que fueron prioridad en mi gobierno”. 

     -“Quiero agradecer de todo corazón al periodismo obereño. ¿Qué hubiera hecho yo sin ellos ante los ataques destituyentes de la corpo de Misiones Cuatro, FM Oxígeno, Infóber y los dibujitos de Aguilar? En especial a Tony Lindstrom, un periodista independiente que siempre se mantuvo objetivo y alejado del gobierno. ¿Qué ahora es candidato renovador por segunda vez? Bueno, debe ser un extrapartidario que adhiere a nuestro proyecto. Agradezco también a Normita Lunge y Alejandrito Zabala por esas preguntas inocentes que me hacían, casi de niños, que me provocaban tanta ternura. A Norita Salinas, que jamás se equivocó al repetir las gacetillas que le mandé a decir. A Sergio Sedoff, de Oberaonline, le predije mantenete, mantenete al lado de Ivonne que vas a llegar lejos. En fin, al círculo de periodistas completo, que comprendieron que la vida real duele y entonces había que entretener a nuestro pueblo con sueños”. 

      -“Me acusan de tener un montón de medidores de energía a mi nombre. No entienden que tengo varios porque la CELO me los regaló en agradecimiento a mi desempeño como expresidente de la cooperativa. Y también dicen que me la paso en Brasil, que tengo casa ahí. Nory, deciles. Cada vez que voy a Brasil, donde tengo si tengo alguna casita fue construida con madera misionera, me la paso hablándoles de lo linda que es Oberá. No sé si algún funcionario público habrá pasado tanto tiempo en las playas de Brasil divulgando las atracciones que tenemos en Misiones como lo hice yo. Una vez fui a Brasil a promocionar el parque termal con un auto oficial. ¿Y qué hizo la oposición antiobereña? Me denunciaron ante la justicia. Sabían que al atacarme a mí, atacaban a Oberá”. 

     -“También dicen que me llevé la plata de la recaudación de la Fiesta Nacional del Inmigrante. ¿Qué pretendían? ¿Qué no cobremos nada por ese galpón de vanguardia que construimos en el parque ? ¿Ustedes vieron la magnitud de esa construcción? ¿Lo que es ese galpón que tiene algo de gótico y algo de barroco? Algunos son desagradecidos. Les di los mejores años de mi vida. En mis doce años de gobierno comunal, salvo luz, agua, cloacas, trabajo, arreglo de calles y veredas, seguridad, educación, salud, justicia, transparencia, libertad de prensa  y salarios dignos, me ocupé de que tuvieran todo lo demás. ¿Y me lo quieren pagan con desprecio? No señor, que me lo paguen con la recaudación.”

      -“Quiero despedirme agradeciendo a mis más fieles colaboradores. A Danielito Behler, que ahora se hace el Behler y habla como si nunca me hubiera visto. Danielito, no dejés que Fernández nos robe lo del Parque Industrial. Ese cuento es nuestro. Obereños, no se dejen engrupir por nadie más que por nosotros. Voten a Fernández, a Behler o a Tony. Todos ellos garantizan mi libertad y prosperidad. Quiero decir, nuestra libertad y nuestra prosperidad”. 

     -“Gracias a Carlitos Rovira, nuestro líder natural, quién me animó a escribir este libro. En una oportunidad me dijo: “Tito, no podes dejar que manchen tu reputación contando la verdad.” Y ahí empecé a garabatear algunas palabras hasta que salió este libro que ojalá sea un nuevo aporte para que los obereños recuerden lo felices que éramos y lo bien que nos iba hasta diciembre de 2015. Nunca tuvimos un corte de agua, ni de luz, ni un caso de inseguridad. Pero el neoliberalismo que nos gobierna ahora en el país es insensible y no está cerca de la gente como nosotros, los misioneristas, que acabamos con la pobreza en nuestra tierra y tenemos pleno empleo. Obereños, voten a Herrera Ahuad. Sigan agradecidos de  nuestro gobernador (me contó Hugo que cada vez que va a Oberá lleva tres pares de medias, porque los dueños de los medios se las chupan tanto que no quiere quedarse mucho tiempo con los pies mojados. A ver si se resfría!). Sigan mirando el noticiero de nuestro canal local con sus investigaciones, leyendo Misionesonline con su análisis crítico de nuestro gobierno  y sigan nutriéndose del pensamiento de intelectuales como Celia Soria”. 

     -“Sé que casi nunca lo parece pero todo lo que he hecho en mi vida política, como este libro, lo hice honestamente. Ya nos veremos en alguna otra inauguración del hospital Samic. Gracias. Y hasta la victoria siempre!!!” 

Caricatura de Nicolás Eugenio Aguilar 

     
     

viernes, 3 de mayo de 2019

                     OBEDECER AL LOBO 



     
     El martes falleció el doctor Alejandro Vogt, un científico que fue el creador del legendario serpentario de Oberá, dónde se elaboraba el suero antiofídico que salvó la vida de cientos de personas. Debió ser reconocido, próspero y feliz. Todo lo contrario. El poder ordenó ignorarlo, abandonarlo y dejar que su obra se extinga. Desde entonces Vogt se fue apagando a la par de sus creaciones. Y la sociedad obereña, en vez de reaccionar, miró como se apagaba.

     Hay similitudes entre lo sucedido al doctor Vogt y lo que vivieron el ingeniero Alfaro (el donante de las tierras donde se hace la Fiesta Nacional del Inmigrante) o Juana “Ticha” Bárbaro. Todos padecieron el abandono de la sociedad porque acompañarlos podía traer aparejado el enojo de algún lobo poderoso. A Vogt lo ayudaron unos vecinos que lo asistieron hasta último momento. Al ingeniero Alfaro le quedó su familia. A Ticha, su familia y algunos (pocos) amigos.

     ¿Y la sociedad a la que tanto le dieron?

     Vogt llevaba adelante un centro de investigación científica-y de paso un destino educativo y turístico-que fue orgullo de la ciudad (dicen que a Oberá la pretenden turística pero permitieron destruir esa atracción), en dónde  salvó a muchos de morir de ofidismo. Alfaro fue un altruista que colaboró para que “la máxima fiesta de Misiones” lo llegue a ser (recorré el Parque de las Naciones.  Vas a notar que no hay ni una mísera placa que recuerde que esas tierras las donó él).Ticha pedía justicia para su hermana asesinada y enterrada viva (murió sin tener siquiera una fecha concreta del juicio al único acusado que permanece imputado). Pero en “la ciudad de las iglesias” no fueron muchos los cristianos que se preocuparon por estos prójimos.

      Cierta vez a Vogt se le ocurrió quejarse por radio de que Rindfleisch dejó cesante al único ayudante que tenía en el serpentario. Bastó para que el entonces todopoderoso alcalde renovador y kirchnerista se “enojara” y que ordenara abandonarlo. Y lo abandonaron. Llamativo: en Oberá las ovejas no obedecen al pastor. Obedecen al lobo.

      Según nos contó el propio Vogt, algunos de los profesionales que formó se fueron a trabajar a Gobernador Roca. Y los animales fueron a parar a Iguazú. Èl, Vogt, será ràpidamente olvidado. Rindfleisch, en cambio, fue votado tres veces, hoy disfruta de impunidad política y la renovación, su partido, aún sigue en el poder.         

     La escritora y diplomática mexicana Rosario Castellanos señalaba que “No es que el poeta busque la soledad. Es que la encuentra”.

     Alejandro Vogt no era un poeta. No buscó la soledad ni se la encontró de casualidad. A la soledad que padeció se la prepararon las ovejas.

    Como había ordenado el lobo.