domingo, 25 de agosto de 2019


          ¿PUEDE UN GOBIERNO KIRCHNERISTA
             SER HONESTO Y REPUBLICANO? 

     

     ¿Quién no ha oído sobre la fábula de la rana y el escorpión? Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo: “Necesito cruzar el río. ¿Podrías llevarme en tu espalda?”. ”No. Si te llevo en mi espalda, me vas a picar y me vas a matar”, le respondió la rana. “No seas tonta. Si te pico, yo también me ahogaría”, la refutó, consiguiendo persuadirla. Se montó sobre la espalda de la rana y empezaron a cruzar el río. Cuando llegaron a la mitad, la picó. Al sentir el picotazo y darse cuenta que iba a morir, la rana le preguntó: “¿Por qué me picaste? ¿No te das cuenta que vos también vas a morir?”. Y el escorpión le confesó: “No lo pude evitar. Es mi naturaleza”.

     En las PASO del domingo 11, dónde no se definía nada pero parece que se definió todo, Cristina Kirchner consiguió el 47% de los votos y quince puntos de ventaja sobre Macri. ¿El Presidente puede revertir esos números en octubre? Imposible no es, pero hay un hecho político y aritmético insoslayable. El peronismo sumado a una de sus defecciones, como es el kirchnerismo, estando unidos y no divididos, es mayoría en casi todo el territorio. Esa unión fue clave en la victoria en las primarias. Y en particular en la provincia de Buenos Aires, donde los votos de Sergio Massa jugaron tanto ahora, a favor de la candidatura de Alberto Fernández y de Kicillof en la provincia de Buenos Aires-donde votan cuatro de cada diez argentinos-, como jugaron en contra de las candidaturas de Scioli y Aníbal Fernández  en 2015.

     Si en octubre Cristina Kirchner consigue que se mantenga el caudal de votos a su fantoche, habrá que esperar de ellos en un nuevo gobierno aquello que viene garantizado no por creencias y especulaciones, sino por los hechos de sus anteriores gobiernos. “Operari sequitur ese” (“el obrar sigue al ser”, en latín), escribió Santo Tomas de Aquino. Cristina Kirchner es lo que es y su esencia precede a sus obras.        

      La Argentina no está preparada para nada. El gobierno del presidente Macri se ha mostrado incompetente para lidiar con la herencia que le dejó el kirchnerismo en 2015: un 31,4% de pobreza, un 10,5% de desocupación y una inflación acumulada del 476,5% (datos de consultoras privadas y del IPC Congreso, dada la canallesca intervención del INDEC. No medían la pobreza para “no estigmatizar a los pobres”, dijo Axel Kicillof, parece que futuro gobernador bonaerense). El actual gobierno ha empeorado esos números y su política económica fundió a mucha gente. De modo tal que urge la llegada de dirigentes decentes-condición fundamental-, respetuosa de los principios republicanos, y que la corte con los ajustes y la sobrecarga impositiva. Nueve millones de trabajadores del sector privado bancan con sus impuestos a quince millones que viven del estado nacional, provincial o comunal. ¿Quién, cómo y cuándo va a ordenar ese esquema inviable de una buena vez?

     Juan Domingo Perón se fue de este mundo dejando un país cuyos habitantes tenían desde hacía dos décadas una calidad de vida hasta entonces desconocida, con un desempleo que alcanzó su mínimo histórico el año de su muerte-1974-con un 2,7%. Implementó una justicia social que resistió los embates de su propio exilio, los golpes de estado y la guerrilla. Después de él, Menem, Duhalde y los Kirchner dejaron pobreza, desocupación y corrupción. Ni ellos, que la iban de peronistas, ni los gobiernos no peronistas, le mejoraron la vida a nadie. Sólo se logró el pan para hoy y el hambre para mañana, pateando los problemas para adelante. En su momento Perón repartió la torta como jamás lo hizo nadie. El kirchnerismo hizo otra cosa: se comió la torta y repartió las miguitas. Que un peronista no asuma esta diferencia central y crea que Perón y Cristina Kirchner han hecho más o menos lo mismo, es porque que no entendió nada.

      Esta Argentina empobrecida necesita de un gobierno integrado por gente creíble por su honestidad y por su amplitud. No necesita a exfuncionarios éticamente putrefactos en busca de la impunidad perdida.

     En un hipotético nuevo gobierno “K”, ¿harán una “CONADEP del periodismo” como planteó Dady Brieva? ¿“Eliminarán” el poder judicial, como propuso Mempo Giardinelli? Los que gustan vivir de lo ajeno ¿“podrán seguir robando, pero con códigos”?, como les aconsejó Guillermo Moreno? ¿Continuarán con la política de hacer arrodillar a los gobernadores? ¿Dejarán de calificar de “facho” a cada argentino que reclame seguridad? ¿Habrá planes sociales eternos para gente que no contrapresta a favor de convertirla en clientes electorales? ¿Esa gente jamás será incorporada al mundo laboral? ¿Quedarán libres de culpa y cargo los “presos políticos” como Amado Boudou, Julio De Vido, José López, Lázaro Báez y Oscar Thomas? ¿Legalizarán el aborto? ¿Alberto Fernández “cuidará” a todos los que no lo votaron o solo a la científica Sandra Pitta?  ¿Volverán a imponer el cepo cambiario?  ¿La clase media será la “burguesía enemiga”? ¿La gente del campo seguirá en boca de los giles como los oligarcas del sistema? ¿Con qué plan van a atraer inversiones, que es lo único que genera crecimiento y empleo productivo?  ¿La geopolítica pasará por Venezuela e Irán? La caterva de militantes que en las redes sociales piden “fusilar por traición a la patria” a los funcionarios y adherentes de este gobierno, ¿son cuatro de copas que deliran o expresan desde el llano lo que también piensan sus referentes? ¿Seguirán portándose como verdaderos patoteros de estado? Alberto explica poco y nada y Cristina se sometió a un mutismo temporal muy conveniente para la campaña. La estrategia es que la sociedad tenga presente lo malo que es el gobierno de Macri y se olvide que ellos fueron peores.

     El obrar sigue al ser, nos enseñó Santo Tomás de Aquino.

      ¿Podrá el kirchnerismo, esta vez, no picar a la rana?


    

lunes, 29 de julio de 2019

         FORZOSAMENTE MACRISTAS 
     Aquella frase de Jorge Luis Borges en el poema “Buenos Aires”- escrito en Para las seis cuerdas, un texto de 1965-, “No nos une el amor sino el espanto”, se convirtió en memorable porque define con una precisa ética y una exquisita estética lo que muchas personas han sentido, sienten o sentirán en algún momento de sus vidas.Cuando se ven forzados a juntarse con quiénes no tienen otro vínculo que una desdicha. Como a la hora de votar autoridades, cuando cientos de miles de argentinos se ven obligados no a elegir sino a descartar.

La administración del presidente Macri logró empeorar el ya desastroso panorama económico-social que dejaron los doce años de kirchnerismo. Una inflación anual que supera el cincuenta por ciento, índices de pobreza que exceden el treinta por ciento y un endeudamiento externo millonario para seguir por el peligrosísimo camino de gastar más de lo que se recauda, asoman como argumentos más que atendibles para pensar en opciones electorales. Y acá es dónde el peronismo, en un país donde el electorado es mayoritariamente peronista, cometió un error imperdonable.

Era la oportunidad para que el peronismo agrupe a sus mejores dirigentes, que los tiene, y arme una oferta política presentable en cuánto a candidatos y propuestas. No.
El grueso de sus dirigentes y de sus agrupaciones decidió volver a someterse, que es la palabra exacta, a los intereses de Cristina Kirchner. No importó que el kirchnerismo les mande a “meterse la marchita en el culo” (Aníbal Fernández dixit), ni que la justicia social que convirtió a Perón en Perón haya sido meramente declamatoria para dejar a tres de cada diez argentinos en la miseria, ocultarlos desapareciendo al INDEC, y llevando a una caterva de exfuncionarios, empezando por la propia viuda de Kirchner, a la riqueza.

     Con el argumento cínico de que “Cristina es la que mejor mide”, o “acá lo importante es ganarle a Macri”, volvieron a preocuparse por la pregunta incorrecta. El interrogante “¿Quién va a ganar?” debe ser reemplazado por “¿Para qué quieren ganar?”.

El día en que la sociedad se ponga más exigente y reflexiva que fanática y estúpida la Argentina va a mejorar mucho.
Pero ese día aparece lejano, de modo tal que el impresentable de Alberto Fernández aceptó ser el candidato a presidente de la “psicópata” (Alberto Fernández dixit) y, gusten o no, hoy son la única opción con el potencial caudal de votos para ganar la presidencia. Y acá hay que detenerse: a los argentinos dignos esta gente y su banda no nos gustan nada.

     “La historia demuestra que la gente no aprende nada de la historia”, sentenció el filósofo Hegel. Y habrá que aprender de la historia argentina reciente.
  
     El kirchnerismo en el gobierno, además de dejar dirigentes más ricos y una sociedad más pobre, se comportó como verdaderos patoteros de estado. Los ejemplos son tantos que si no recordás ninguno es porque viviste en un termo. Por supuesto que fanáticos hay en todos lados pero los fiscales que investigan a Macri siguen vivos.

     Lavagna y Urtubey son dos dirigentes respetables. Pero sin el apoyo de las estructuras que adhieren a Cristina y su marioneta Alberto, en octubre podrán hacer poco y nada. El resto de los candidatos a presidente se debaten entre la derecha siniestra y la izquierda patética.

    No es un panorama esperanzador. Claro que no lo es. Años de una decadencia que excede a Cristina Kirchner y a Mauricio Macri forjaron una sociedad muy enferma e incapaz de generar dirigentes que aglutinen en sí mismos y en sus espacios, republicanismo, honestidad e inteligencia, todo eso junto, para abordar los graves problemas de un país que no está preparado para nada. En el que los gobiernos pasan y los problemas quedan. 

   Por supuesto, los candidatos y sus tartufos pregonan soluciones a la carta. Tanto los que solo saben de hacer ajustes como los que hablan como si la plata del estado la pusiera Dios. Ese es su negocio. No el nuestro.

     El filósofo y escritor Jean-Paul Sartre sostenía que siempre se debe elegir y que siempre hay un mal mayor y un mal menor. Está claro que, puestos contra la pared, en agosto, octubre o noviembre “Juntos por el Cambio” representará un mal menor que Cristina Kirchner. Aníbal Fernández, Amado Boudou (en todo el planeta hay funcionarios que se quedan con dinero, pero este se choreó hasta la maquinita de hacer dinero), Luis DElía, Guillermo Moreno y su particular prédica moral (“si alguno quiere vivir de lo ajeno que lo haga, pero con códigos”) , Hugo Moyano, Hebe de Bonafini, César Milani desapareciendo gente en la dictadura, Lázaro Báez, Cristóbal López, Dady Brieva y su “Conadep del periodismo”, Mempo Giardinelli y su propuesta de “eliminar el poder judicial”, Julio De Vido, José López y sus bolsos, el propio Alberto Fernández dándole con un caño durante una década al gobierno de su ahora candidata a vice, y el periodismo berreta y alcahuete que se autodenomina “militante”. Mamita!

     Como escribió Juan José Castelli, aquél hombre de Mayo: “Si lo ves al futuro, decile que no venga”.

lunes, 22 de julio de 2019

           ¿PARA QUÉ ESTÁ PASSALACQUA? 
     Ya sabemos que cuando aún faltan cuatro meses para que culmine el período de Hugo Passalacqua en la gobernación, siete de cada diez misioneros ya han elegido a Oscar Herrera Ahuad para que, desde diciembre, sea la nueva marioneta de Rovira por otros cuatro años. Pero sucede que en los comicios no se determina quién tiene razón sino a quién la sociedad le otorga la legitimidad de seguir administrando la cosa pública (Rindfleisch fue el alcalde que más veces fue electo en Oberá. ¿Tenía razón?). De modo tal que vale la pena seguir reflexionando acerca de cuáles son las funciones que debería cumplir el gobernador. Porque a juzgar por lo que dicen la mayoría de los medios de comunicación, e incluso muchos de sus votantes, tiene poco y nada de responsabilidad sobre lo que pasa por aquí. Según estos medios pauta-dependientes todo es responsabilidad del gobierno nacional (?).

     Cuándo se trata de los problemas de los productores yerbateros, el estado misionero ni siquiera sirve para lograr que se pague el precio acordado en el INYM, o el dictaminado por el laudo nacional. ¿El estado provincial no tiene poder de policía para controlar? ¿Intenta disciplinar a esos “industriales” que, nos dicen desde hace años, son los que se llevan casi todas las porciones de la torta? ¿El gobernador de la provincia yerbatera por excelencia no tiene nada que decir ni hacer ante los avatares de los pequeños y medianos productores? Lo mismo sucede con los tealeros y los tabacaleros. ¿Tendría que intervenir don Luis Landriscina, de quién sabemos que es muy matero?

     En estos días se produjo una nueva disputa entre EMSA, distribuidora provincial de la energía eléctrica que le compra la luz a CAMMESA, y la CELO, una cooperativa que hace lo mismo en diez municipios de la zona centro y le compra la luz a EMSA. Desde la CELO dicen que le pagan a EMSA pero que no les explican qué es lo que están pagando. Desde EMSA dicen que la CELO es la única de las nueve cooperativas eléctricas de Misiones que no está pagando lo que les debe. Es obvio que alguien no dice la verdad. Y es obvio que el gobernador debería meter la nariz ante el peligro de que “EMSA le corte la luz a la CELO”, según expresó en declaraciones públicas no Juan Montoto sino Adolfo Safrán, el ministro de Hacienda provincial. ¿O eso también es responsabilidad del presidente Macri?

     Difícilmente pase un día sin que algún ser humano muera a causa de algún accidente vial en alguna parte de Misiones. El asunto es multicausal y para que hayan muerto 95 personas entre enero y junio de este año (según declaró Juan Carlos Cuenca, titular del Consejo Provincial de Seguridad Vial), confluyen la irresponsabilidad al volante, el exceso de velocidad, el alcohol, los malos estados de calles y caminos, y otras cuestiones. ¿No hay ninguna medida que el gobernador pueda tomar para enfrentar un asunto en el que, evidentemente, lo que se pueda estar haciendo no alcanza? ¿Habría que consultar con el piloto Lewis Hamilton o aunque sea al “flaco” Traverso a ver si tienen las ideas que en el estado misionero no aparecen?

     En el hospital Samic de Oberá, cuando un paciente tiene algo más fuerte que un resfrío, lo derivan a Posadas. En paralelo, al lado del único hospital que funciona-el del viejo edificio-se levanta otro con mucha facha pero que sigue sin funcionar a pesar de que lo vienen “inaugurando” una vez al año. ¿Quién debería ocuparse de que el nuevo hospital funcione de una buena vez con el personal y la infraestructura que corresponde? ¿El doctor Cormillot?

     Podríamos seguir un rato largo pensando en ejemplos de problemas sufridos por los misioneros que ameritan urgente la gestión de funcionarios misioneros que viven en Misiones y que cobran un sueldo pagado por los contribuyentes misioneros.

     Hemos escrito acerca del “atroz encanto de ser oficialista”. Sobre el hecho de que ser oficialista es lo más fácil que hay porque abre puertas, algunos participan del banquete, la mayoría de las miguitas (y con eso se conforman), y evita pelear con gente poderosa. Un refugio ideal para mediocres y para cobardes. De ahí que las páginas de Facebook de muchísimos dirigentes y habitantes de la provincia estén llenas de críticas a Macri, quién está a mil cien kilómetros de distancia, pero no tienen casi ninguna a Rovira o a Passalacqua, que están bien cerquita. Esta falta de exigencia agrava en cantidad y en calidad los problemas de una provincia a la que le falta de todo. Empezando por un gobernador que se involucre. Y por una prensa que lo fuerce a responder sobre los temas candentes en vez de dispensarlo o preguntarle estupideces.

     Hablar todo el tiempo de Macri, a cargo de una mala gestión nacional, para evitar hablar de Passalacqua, a cargo de una mala gestión provincial, es cosa de pusilánimes.

     ¿Para qué está el gobernador Passalacqua? ¿Para qué va estar desde diciembre el gobernador Herrera Ahuad? ¿Qué relación existe entre la Cámara de Representantes, los problemas de los misioneros, y las soluciones a esos problemas? ¿Para qué están los intendentes? ¿Quién es el responsable de darle seguridad, salud, educación, justicia, trabajo, salarios dignos, en definitiva, una adecuada calidad de vida a los más de un millón cien mil habitantes de la provincia? Las políticas nacionales influyen en todo el territorio, vaya novedad, pero ¿todo es responsabilidad exclusiva del gobierno nacional? ¿Los funcionarios misioneros solo están para otorgar subsidios, inaugurar obras que luego no funcionan, opinar sobre los problemas que les competen como si fueran meros comentaristas, acomodar gente en el estado y prestar colectivos para que los que sufren vayan a joder a Buenos Aires y no molesten acá? ¿Sólo para eso están? ¿En serio?

     Hace poco Carlos Rovira dijo que “los misioneros se quedaron con ganas de más Passalacqua”. ¿Eh?

     “El deber es lo que esperamos que hagan los otros”, definió con ironía Oscar Wilde. Parece ser esa la función principal de Hugo Passalacqua.

     Esperar que otro haga algo.

domingo, 14 de julio de 2019

         BOLETA CORTA, VERGUENZA LARGA     
     “Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”, le dice el sofista Trasímaco a Sócrates en un probable diálogo que Platón describe en “La República”. El texto es de unos cuatrocientos años antes de Cristo pero Platón lo podría haber escrito anoche en un bar del centro de Posadas con solo enterarse de cómo funcionan las cosas por aquí desde hace tres lustros.


     A pedido de la renovación (Carlos Rovira), María Verónica Skanata, jueza federal con competencia electoral, dio su “opinión favorable” a que en los próximos comicios nacionales haya boletas cortadas. Por un lado, las de la categoría presidente y vice. Y, por el otro, las de la categoría diputados nacionales.

Rovira había decidido no “jugar” oficialmente para ningún candidato presidencial a favor de ver quién se alza con la victoria para recién después arrimarse. Pero la cada vez más acelerada polarización entre el gobierno y el kirchnerismo podría restarle votos a la estrategia de “boleta corta” de la renovación (postular solo diputados sin adherir a ninguna fórmula presidencial). Y muchos de sus votantes podrían equivocarse al momento de sufragar. El problema para los muchachos renovadores es que la incultura cívica de la que tanto provecho sacaron, esta vez podría jugarles en contra.

     Se verá que recorrido judicial tiene la medida de Skanata a partir de la protesta que cabe esperar de la oposición. Si se confirma o no. Por el momento se trata de un episodio más en donde el poder político misionero hace lo que se le da la gana, incluso, cambiando las reglas del juego en medio del juego y a favor de contar con el apoyo tácito de la mayoría de una sociedad tan en Babia que no le presta atención a los graves peligros de la concentración del poder y de la falta de controles.

     Invierno del 2019. En Misiones la ley es la voluntad de Rovira. Y siete de cada diez misioneros creen que eso está bien…

sábado, 6 de julio de 2019

             ALGUIEN PARA RECORDAR 


     Este lunes 8 de julio se cumplirán seis años de la partida de Joaquín Piña. Y nos sigue costando encontrar a un misionero de estos tiempos que haya hecho más por Misiones que este catalán.

     En el 2006 fue otro David que venció a otro Goliat. ¿Te acordás? Logró amalgamar los intereses de toda la oposición, nada menos, conjugarlos con los de algunos renovadores y utilizar para el bien común la influencia de las iglesias cristianas en la comunidad misionera. El domingo 29 de octubre de aquél año el Frente Unidos por la Dignidad-con Piña de primer candidato- derrotó a Viviana Rovira, la mujer de Hugo Passalacqua, que encabezó la lista de constituyentes oficialistas. Un viejito de lentes y de hablar pausado pudo más que las aspiraciones de Carlos Rovira de cambiar la constitución a su favor, aún apoyado por el presidente Néstor Kirchner (que había logrado la re-re en Santa Cruz y hasta habló en un acto en la Costanera de Posadas para favorecer la de Rovira). Y, de paso, sepultó los intentos reeleccionistas de Felipe Solá en territorio bonaerense y de Eduardo Fellner en territorio jujeño. Bueno, ya sabemos que alguna vez otro viejito de túnica y lentes venció al imperio británico.

     Recuerdo bien que en mi última charla con él, en Posadas, me habló de su desesperanza. Me dijo “me gustaría que el pueblo tuviera más rechazo hacia los dictadores”. Piña estaba adelantando en sus palabras la progresiva degeneración cívica de la sociedad misionera. El paso de la utopía de los padres fundadores de la tierra colorada a la distopía renovadora. La que le permitió a Rovira conseguir lo que buscaba desde otro lugar.

     Antes de todo esto Joaquín Piña ya tenía una vida bien vivida. Antes de 1986, cuando las autoridades eclesiásticas decidieron crear la Diócesis de Puerto Iguazú y lo designaron como el primer Obispo, pasó años en el Paraguay de Stroessner, donde aprendió bien de cerca lo que puede hacer un poder sin controles.

     Se fue un día del invierno de 2013. A los ochenta y tres años de edad. Vaya uno a saber si su corazón no soportó tanta mente o al revés. Como sea, este jesuita sí conseguía con sus modos sencillos y amorosos hacernos pensar que el ateísmo es un cuento del que te dije.
Tuvimos mucha suerte de tenerlo a Piña por acá.

    ¿Suerte? Bueno, quizás sea como nos enseñó el escritor Edouard Pailleron. “No es suerte. Es Dios que mantiene el anonimato”…

sábado, 29 de junio de 2019

                 PÚBLICO AMARILLO 

  

     En los días que corren las personas son estimuladas, quizás como nunca antes, a pararse frente al mundo con una actitud que se eleva por encima de cualquier otra: la de buscar entretenerse. Eso puede ser un inconveniente a la hora de informarse. Cuando en vez de tomar conciencia sobre algo pretendemos entretenernos con las noticias, y ya que entretenerse tiene que ver con distraerse, aparece algo que suena a oxímoron: ¿uno se informa para evadirse?

     Si los periodistas y los mass-media, a favor de conseguir o mantener la atención de unas audiencias ganadas por el deseo de querer entretenerse aún en aquello que de entretenimiento no tiene nada, ceden poniendo a los contenidos al servicio de las nuevas tecnologías y no al revés, pues estarían contribuyendo al embrutecimiento de la sociedad. Y eso es exactamente lo que sucede.

     La historia del denominado “periodismo amarillo”  parece encontrar su génesis en la Nueva York de fines del siglo XIX cuando los diarios New York World de Joseph Pulitzer y el New York Journal de William Randolph Hearst peleaban por conseguir más lectores apuntando a excitarlo y a emocionarlo más que a hacerlo pensar y reflexionar (lo que el filósofo Tomas Abraham llama en un libro “emoticias”, el buscar emocionar con las noticias). Lo de “amarillo” deriva de un comic de la época conocido como “The Yellow kid” (El Chico Amarillo), cuyo personaje principal, Mickey Dugan, se comunicaba con los demás a través de frases que aparecían impresas en una suerte de pijama amarillo que llevaba puesto. El éxito de la tira también fue motivo de rivalidad entre Pulitzer y Hearst. Durante algún tiempo The Yellow Kid apareció en los dos diarios. Y parece que otro diario de la competencia publicó un artículo crítico contra los de Pulitzer y Hearst jugando con las dos acepciones de la palabra “yellow”, amarillo y cobarde. Desde entonces “periodismo amarillo” define a una forma de dar las noticias de un modo sensacionalista.

     Pero ¿qué es primero? ¿La prensa que busca captar audiencia desde el sensacionalismo o un tipo de audiencia que eso es exactamente lo que busca?

     ¿Cuántos lectores de medios de comunicación, de papel o digitales, entran al cuerpo de los artículos en vez de quedarse solo con el título y la foto de esos artículos? ¿Cuántos televidentes hacen zapping si la imagen que el televisor les devuelve no contiene una explosión, un ser humano llorando, una mina semidesnuda, dos tipos agarrándose a piñas, un blooper, un  grupo de panelistas gritando mucho o un videograph con algún título escandaloso?

     Cuándo por WhatsApp se comparten imágenes de alguno de los tantos accidentes viales que ocurren a diario, ¿se comparten para tomar conciencia de lo mal que se maneja o del lamentable estado de alguna calle o ruta, o en realidad se las mira para ver si se juna al herido o finado y para satisfacer el morbo de ver sangre, decapitaciones y amputaciones?

     La tradicional demagogia mediática, al igual que la política, no lleva a cuestionar lo que cierto público pretende sino a dárselo. ¿Estará bien eso?

     Eludir la profundidad y dejarse ganar por la pereza mental, a favor de estar el mayor tiempo posible entretenido, parece ser una característica de buena parte de la sociedad y que llegó para quedarse. De hecho, estar “boludeando” en las redes sociales se lleva unas cuantas horas de la vida diaria de mucha gente. Correcto, Facebook o Twitter no tienen por qué ser un ágora. Pero…

     Borges sostenía que la vida “es una intersección permanente de profundidades y superficialidades”. Todos necesitamos entretenernos como un modo de enfrentar una vida que suele doler. Claro que sí. Pero ese dolor propio o ajeno, las injusticias y los miserables que las perpetran ameritan tener alguna otra actitud que no sea solo la de pretender evadirlos. Dicen que tomar conciencia es un síntoma de salud. ¿Por qué apostar entonces a no querer enterarnos de algunas cosas que nos afectan la vida? ¿Para que el no saberlo nos exima de tener que hacer algo?

      Te contamos que hubo quién pensó que el periodismo amarillo era, además, cobarde.

     Puede que su público también…

sábado, 8 de junio de 2019


EL ATROZ ENCANTO DE SER OFICIALISTA
   

     Lo dijimos muchas veces. La mayoría de los obereños y los misioneros no son renovadores. Son oficialistas. ¿Por qué? En primer lugar porque en el feudo rovirista ser oficialista es lo más fácil y lo menos peligroso que hay. Para no estar alineado al gobierno o para ejercer el derecho de ser opositor, se precisa temple, carácter, mucha personalidad y una dignidad que te salga por los poros. Y eso no es para cualquiera.

     Tras la paliza electoral que la renovación le dio a sus rivales el 2 de junio, incluyendo la que el alcalde de Oberá, Carlos Fernández, le dio a los opositores pero también a los otros candidatos renovadores, algunos hicieron un análisis bastante superficial (toda una contradicción), indicando que la crisis económica nacional fue determinante para el resultado. Craso error. El voto masivo que se llevó el oficialismo misionero-el Frente Renovador de la Concordia-nunca dependió mucho del contexto económico del país. Acá te dejo un par de datos que podes verificar vos mismo y fácilmente, hasta googleando.

-El domingo 26 de junio de 2011 (el mismo domingo en el que River Plate se fue al descenso) el misionero renovador Maurice Closs fue reelecto gobernador con el 75% y 372 mil votos. El segundo y el tercer lugar lo pelearon Claudio Wipplinger (por entonces de “Trabajo y Progreso), quién obtuvo el 6,24% y 30.900 votos, y Luis Pastori (radical), quién obtuvo el 6,21% y 30.800 votos. El oficialismo misionero le sacó a la oposición nada menos que 69 puntos porcentuales y 350 mil votos de diferencia. Ese fue el récord, no el triunfo reciente de Herrera Ahuad. El país estaba presidido por Cristina Kirchner y la economía tuvo un crecimiento anual del 8,9%.

-El domingo 25 de octubre de 2015 el porteño renovador Hugo Passalacqua fue electo gobernador con el 64% y 400 mil votos. El segundo lugar lo ocupó Alex Ziegler, con el Frente Vamos Juntos (que integraba el PRO), quién sacó el 13,5% y 85 mil votos. El tercer lugar fue para el radical Gustavo González, aliado al socialismo en el Frente Cívico y Social, quién tuvo el 8,5% y 53.600 votos. El oficialismo misionero le sacó entonces más de 50 puntos y más de 300 mil votos de diferencia al segundo. Terminaba la segunda presidencia de Cristina Kirchner, el kirchnerismo caminaba hacia la derrota ante Macri y la economía argentina había crecido apenas un 2,1%, lo que se consideró un estancamiento.

-El pasado domingo 2 de junio el santiagueño renovador Oscar Herrera Ahuad fue electo gobernador con el 69% y 494 mil votos. El segundo lugar lo ocupó Humberto Schiavoni, del Frente “Juntos por el Cambio”, con el 17% y 119 mil votos. El oficialismo misionero aventajó a la oposición por 52 puntos y 375 mil votos. El país es presidido por Mauricio Macri, del Frente Cambiemos, y la actividad económica argentina vive la octava recesión más aguda del planeta.

     Esto es, el oficialismo misionero le ha dado verdaderas palizas electorales a sus opositores en escenarios económicos de crecimiento “a tasas chinas”, en escenarios de estancamiento y en escenarios de estanflación (recesión más inflación). Es evidente que el argumento único de la crisis económica del país sabe a poco y parece más el primer paso de la campaña presidencial que se viene que un análisis más o menos profundo de lo que sucede en Oberá y en Misiones.

     En Oberá el alcalde Carlos Fernández logró un triunfo tan rotundo que a la hora y media de haber cerrado el comicio la tendencia a su favor que mostraban las primeras mesas contadas ya era irreversible. Su sublema obtuvo el 46% de los votos. Arrasó con los diez sublemas de Juntos por el Cambio, con los tres del Frente Popular Agrario y Social, con el lema del Partido Obrero, pero también con los otros cinco sublemas renovadores, incluido el del periodista “Tony” Lindstrom que recibió un fuerte apoyo económico y mediático del estado provincial. En 2017 la renovadora y candidata de Fernández, Patricia Nittmann, precisó de la ley de lemas para quedarse con la Defensoría del Pueblo. Año y medio después el renovador Fernández no la necesitó. De hecho en diciembre, cuando asuman los nuevos concejales, su sublema tendrá 6 representantes sobre 9. Los dos tercios del Deliberante. Tendrá, como Carlos Rovira desde hace rato en el parlamento provincial, mayoría y quórum propio. Todo el poder a uno solo.

      Pero no fue la primera vez que los votantes obereños hicieron eso de darle todo el poder a un intendente y con ello la chance de que haga lo que quiera. El domingo 28 de octubre de 2007 Ewaldo Rindfleisch ganó su reelección y su segundo de tres mandatos con el 37% los votos, sin la necesidad de los otros sublemas y con un dato que pocos recuerdan: distanciado de Rovira, Rindfleisch no fue el candidato de la renovación sino del Frente para la Victoria. Y arrasó con los opositores, incluidos los renovadores. El sublema de Rindfleisch (Juntos para crecer) sacó 10.532 votos, y los veinte sublemas renovadores lograron, todos juntos, 7.635 votos (el exalcalde Miguel Oliveras-y su concejal Carlos Fernández- sacó 2.416 votos, Eduardo Morales Lezica 2.085 votos y el actual gobernador Hugo Passalacqua, con el sublema “Integración ciudadana”, apenas 414 votos). La sociedad obereña le dio todo el poder al intendente Rindfleisch y no importó que ese domingo no fuera renovador. Ya sabemos que hizo Rindfleisch con ese poder.

     El oficialismo misionero ha arrasado en cualquier comicio en el que se eligen autoridades. Con bonanza económica, con crisis, con ley de lemas y sin ley de lemas. Y en Oberá hubo un alcalde que recibió todos los votos sin postularse por la renovación. En las elecciones de medio término la sociedad reparte un poco más el poder. Pero cuando se trata de decidir quién va a ser el gobernador, el diputado provincial, el intendente o el concejal, no duda en concentrar todo el poder en una persona y en un partido político, sin que nadie lo pueda controlar. Es el error más peligroso y añejo que los pueblos han cometido en la historia de la humanidad.

      En los feudos ser oficialista es lo más conveniente. Se pueden obtener negocios comerciales con el estado (“la patria contratista”). Acomodos propios o familiares en ese mismo estado. Titularizaciones docentes. Se recibe pauta oficial. A veces se participa del banquete. Y si no se comen las miguitas. O, por lo menos, se evita tener que enfrentarse a tipos más poderosos que uno. Refugio ideal para ambiciosos y para cobardes. Ni Misiones como provincia, una de las más pobres del país, ni Oberá como ciudad, donde falta lo más básico, son ningún ejemplo de buenas administraciones. Quién diga lo contrario debe tener algún beneficio del oficialismo o vive en un termo.

     No alinearse, andar por la vida sin ser un chupamedias de nadie, no dejarse patotear por los poderosos, hacer valer los derechos, hacer un medio que investiga al poder en vez de hacerle propaganda, convertirse en un profesional que pretende hacerse una carrera por mérito y no por militar para ninguna agrupación, exige una forma de ser en el que la cabeza y los cojones tienen gran protagonismo. Es todo un esfuerzo. Es mucho más difícil que limitarse a ser una foca aplaudidora de un presidente, de un gobernador, de un intendente, de un diputado, de un gremialista o del puntero del barrio.

     Hay una formación espiritual que enseña a las personas a pararse frente al poder de un modo obediente y resignado. Atraviesa a todas las clases sociales. Por eso cualquier acto de rebeldía llama tanto la atención y hasta está mal visto. Esa resignación sintetizada en la expresión “Así nomá e” da cuenta de un modo de vivir que genera un modo de gobernar. Uno en el que la justicia vendrá en la otra vida, así que en ésta poco hay que hacer ante las injusticias. San Agustín le decía a Dios “Señor, vos ocupate de lo imposible que de lo posible me ocupo yo”. Según esta versión libre de ciertos cristianos, el de arriba debe ocuparse de lo imposible y de lo posible también.

     Salvo una catástrofe en la que el oficialismo no pueda pagar los sueldos, hay un voto cautivo cuyo piso es muy alto y una caja siempre disponible para persuadir al votante cuyo espíritu fluctúa entre la venta el alquiler o la permuta. Y hay una falta de educación cívica que es demoledora. Todo eso unido hace que para los candidatos opositores presentables (porque hay muchos impresentables y unos cuántos cuyo negocio es perder), ganar una elección sea una quimera. Después de más de quince años de que suceda lo mismo, y con ejemplos similares en otras provincias, todo está demasiado a la vista como para no verlo.

     En el lapso que hay entre comicio y comicio hay protestas, malestar social, cortes de calle y rutas, paros, insultos vía sms, chistes contra el poder por whatsApp y emoticones de “me enoja” debajo de la foto del gobernador o del intendente en Facebook.

     Pero cuando llega ese domingo en el que se decide quién va a seguir gobernando, todo lo terrible que se ha vivido y se vive en los años de la renovación es mayoritariamente olvidado. Y el espíritu acomodaticio, conformista y pusilánime, más el ignorante que ni siquiera puede conectar a los hechos que lo afectan con sus responsables polìticos, no duda en refugiarse en el placer masoquista de darle todo el poder a quién lo usará en su contra.

     Es el atroz encanto de ser oficialista.