TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS
De un modo que provoca reflujo gastroesofágico muchos electores parecen haber olvidado que los renovadores Carlos Fernández, Daniel Behler y Carlos Antonio Lindstrom han sido, son y serán, por acción o por omisión, los garantes de la impunidad del también renovador Ewaldo Rindfleisch, el intendente que saqueó a Oberá.
Otros, aún no comprenden cómo funciona la ley de lemas. Ignoran que votando a cualquiera de ellos el exalcalde podrá seguir descansando en alguna playa de Brasil riéndose del pueblo que primero lo entronizó, luego le permitió lo que a nadie y que ahora elige a dirigentes que son indulgentes con él. Algunos se olvidaron de lo que pasó. Otros parecen no saberlo. Y no sé que es peor.
“Unus pro omnibus, omnes pro uno” es una frase en latín que significa “uno para todos, todos para uno”. Alejandro Dumas la eternizó en “Los tres mosqueteros”, la clásica novela de capa y espada de 1844 en la que el joven D’Artagnan aspira a ser un mosquetero como lo eran Athos, Porthos y Aramís.
-Carlos “Aramìs” Fernández es el actual alcalde y va por un período más. Siempre miró para otro lado mientras “DArtagnan” Rindfleisch hacía de las suyas. Primero como concejal entre 2007 y 2011. Y ahora como su sucesor desde 2015, cuándo se convirtió en cómplice por omisión y le hizo pagar a los contribuyentes los 62 millones de pesos que don “Tito” dejó de deuda. ¿Deuda de qué? Algunos funcionarios municipales dicen que para investigar eso está la justicia. ¿En serio? Tengo uno de Jaimito.
-Daniel “Athos” Behler fue la mano derecha del exalcalde durante doce años y tres gestiones. Primero fue funcionario municipal y luego concejal. Y fue también su delfín en 2015 (derrotado por Fernández). Ahora se postula de nuevo a la intendencia por el «titismo» residual. La única respuesta que debería dar Behler no es sobre ninguna propuesta de gobierno, sino ¿dónde está la guita?
-Tony “Porthos” Lindstrom convirtió su nombre en el paradigma del periodismo sirviente del poder. Ahora vuelve a postularse a alcalde tras su frustrada experiencia de hace cuatro años. Cuando Rindflesich gobernaba, en vez de hacer su trabajo (investigar, hacerles reportajes incisivos a los funcionarios y denunciando lo que se estaba perpetrando), Lindstrom se convirtió en el capitán de un club de periodistas aduladores que lo blindaron.
Demasiado silencio hay con todo esto. Mucho dirigente, incluso opositor, anda haciéndose el otario sin mencionar nada aún ahora en plena campaña electoral (?). El saqueo de Oberá existió, fue obsceno, y para buscar justicia no se precisa ser opositor a la renovación. Alcanza con tener dignidad.
Uno para todos. Todos para uno. Rindfleisch para Fernández, Behler y Lindstrom. Fernández, Behler y Lindstrom, para Rindfleisch. Oberá se quedó sin luz, sin agua, sin cloacas, endeudada y atrasada, por Rindfleisch y por los suyos, antes de diciembre 2015 y antes de Macri. Guste o no, fue así. Y ninguna justicia le va a pedir explicaciones mientras Rovira y sus tartufos sigan manejando Oberá y Misiones.
“Sacad provecho de todo, y vivid felizmente y por mucho tiempo”, dice también Dumas en “Los tres mosqueteros”.
Es lo que seguirá haciendo Rindfleisch. Gracias a Fernández. O a Behler. O a Lindstrom.
Y a cada gil que los vote…
sábado, 27 de abril de 2019
martes, 23 de abril de 2019
NUESTRA AGONÍA DE GETSEMANÍ
Cuando Jesús terminó de celebrar la que sería su última cena, él y sus discípulos fueron al Monte de los Olivos y entraron al huerto de Getsemaní. No sabemos por qué eligió ir ahí, pero si sabemos que allí Dios fue más hombre que nunca. Tuvo miedo. Sabía que había llegado su hora. “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”, relata el Evangelio de Lucas 22:44. Algunos hombres de fe siempre han pretendido eludir hasta qué punto llegó la humanidad (la hombría) de Jesús. Como si también hubieran tenido de él la visión de Judas (esa que se narra en la ópera rock “Jesucristo Superstar”). Pero a mayor humanidad más mérito en el camino recorrido para conseguir eso que la religión cristiana nos enseña que fue el sentido de la crucifixión: la redención definitiva de los hombres. “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz.”, le pidió a Dios. El cáliz no fue apartado.
Hace demasiados años que los argentinos le estamos pidiendo a algún padre divino o terrenal, que aparte al cáliz. Y nadie lo aparta.
En lo económico vimos la misma película durante los últimos cuarenta años. Que no te engrupan cambiando los actores, variando la música o retocando el guión. Es la misma.
Recuerdo cuando murió Perón y la tristeza inmensa que había en mi casa. Era muy chico y no entendía bien pero cuando crecí entendí mejor. Con todo lo que se le puede criticar, el viejo general repartió la torta del modo más justo que conocimos. Nunca antes y nunca después se hizo algo parecido. Esa forma de vivir, con pleno empleo, baja pobreza, seguridad y buena educación, y una economía que resistió los golpes de estado, los exilios y la guerrilla, llegó hasta el “Rodrigazo” en 1975. Desde entonces todo fue decadencia. La dictadura, además de sus crímenes de lesa humanidad y la aventura de Malvinas, cambió la ecuación económica y eso de que fuera un mejor negocio especular que producir se mantuvo incólume hasta hoy.
Alfonsín en el gobierno refutó esa idea-que tanto se usa para justificar el aval a delincuentes-de que todos los políticos se enriquecen con la política. Pero su plan Austral culminó en un fracaso que derivó en hiperinflación. Y en Menem. Que, junto a Cavallo, vendieron la ilusión-que nos encantó creer-de que el peso valía lo que el dólar. ¿Resultado? Las joyas de la abuela vendidas, un 24% de desocupados y una corruptela estructural que desplazó a la coyuntural. La Alianza fue una calamidad y tocamos fondo en el 2001, con De la Rúa, de nuevo Cavallo y Patricia Bullrich descontando el 13% de los haberes de los jubilados. En Misiones eso lo hizo el gobernador Carlos Rovira (aunque muchos se hacen los otarios con ese dato).
Duhalde pesificó y, de la noche a la mañana, devaluó tanto que los salarios no pudieran subir ni al primer piso por la escalera, al tiempo que los precios llegaron al piso veinte en ascensor. Luego el mismo Duhalde nos encajó a los Bonny and Clyde de la política vernácula: Néstor y Cristina Kirchner. Perón repartió la torta. Néstor y Cristina se comieron la torta y repartieron las miguitas. Y hace tres años, para sacarnos de encima a Cristina, a Aníbal y a un elenco de impresentables pocas veces reunido, lo votamos a Macri. Que con un 32% de pobreza, un 54% de inflación anual, un 9% de desempleo y unos 100 mil millones de dólares de deuda más, nos exime de calificativos en lo económico. Lo mal que habrá administrado Macri para que muchos argentinos piensen que Cristina Kirchner puede volver a ser una “opción”. Y lo nefasta que habrá sido Cristina Kirchner que, aún con esos indicadores económicos y sociales, muchos argentinos piensen que es mejor seguir con Macri. La vieja historia de “Guatemala o Guatepeor” en un país en el que casi todo huele a putrefacto.
En Misiones hace quince años que Rovira tiene a la mayoría agarrada de los cojones. Es el amo. Y el resto que aún no cooptó resiste como puede. ¿Patético? Si. ¿Triste? También.
En Oberá, el intendente actual les hizo pagar a los contribuyentes la monumental deuda pública que dejó el anterior, y encima protegiéndolo en vez de denunciarlo. Irracionalmente, está lleno de giles que creen que eso es algo para agradecer con el voto el 2 de junio.
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía·, dice el Rey David en el Salmo 42.
En el medio, resistiendo como se pueda, se nos va la vida.
Nuestro país puede seguir en manos de este gobierno que es un fiasco y que hasta aquí, solo supo de hacer ajustes y de contraer deuda. O puede volver a caer en manos de una secta de corruptos y mafiosos que buscan impunidad y venganza. Y los que pretender ser tercera opción, no pueden juntar ni diez dirigentes idóneos y presentables para una foto.
En Misiones el voto cautivo de quiénes manejan la “caja” tiene un piso muy alto como para albergar grandes esperanzas de cambio.
Y en Oberá ya se sabe que hace mucho que la verdad susurra mientras la mentira grita.
“Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz.”
???
Cuando Jesús terminó de celebrar la que sería su última cena, él y sus discípulos fueron al Monte de los Olivos y entraron al huerto de Getsemaní. No sabemos por qué eligió ir ahí, pero si sabemos que allí Dios fue más hombre que nunca. Tuvo miedo. Sabía que había llegado su hora. “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”, relata el Evangelio de Lucas 22:44. Algunos hombres de fe siempre han pretendido eludir hasta qué punto llegó la humanidad (la hombría) de Jesús. Como si también hubieran tenido de él la visión de Judas (esa que se narra en la ópera rock “Jesucristo Superstar”). Pero a mayor humanidad más mérito en el camino recorrido para conseguir eso que la religión cristiana nos enseña que fue el sentido de la crucifixión: la redención definitiva de los hombres. “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz.”, le pidió a Dios. El cáliz no fue apartado.
Hace demasiados años que los argentinos le estamos pidiendo a algún padre divino o terrenal, que aparte al cáliz. Y nadie lo aparta.
En lo económico vimos la misma película durante los últimos cuarenta años. Que no te engrupan cambiando los actores, variando la música o retocando el guión. Es la misma.
Recuerdo cuando murió Perón y la tristeza inmensa que había en mi casa. Era muy chico y no entendía bien pero cuando crecí entendí mejor. Con todo lo que se le puede criticar, el viejo general repartió la torta del modo más justo que conocimos. Nunca antes y nunca después se hizo algo parecido. Esa forma de vivir, con pleno empleo, baja pobreza, seguridad y buena educación, y una economía que resistió los golpes de estado, los exilios y la guerrilla, llegó hasta el “Rodrigazo” en 1975. Desde entonces todo fue decadencia. La dictadura, además de sus crímenes de lesa humanidad y la aventura de Malvinas, cambió la ecuación económica y eso de que fuera un mejor negocio especular que producir se mantuvo incólume hasta hoy.
Alfonsín en el gobierno refutó esa idea-que tanto se usa para justificar el aval a delincuentes-de que todos los políticos se enriquecen con la política. Pero su plan Austral culminó en un fracaso que derivó en hiperinflación. Y en Menem. Que, junto a Cavallo, vendieron la ilusión-que nos encantó creer-de que el peso valía lo que el dólar. ¿Resultado? Las joyas de la abuela vendidas, un 24% de desocupados y una corruptela estructural que desplazó a la coyuntural. La Alianza fue una calamidad y tocamos fondo en el 2001, con De la Rúa, de nuevo Cavallo y Patricia Bullrich descontando el 13% de los haberes de los jubilados. En Misiones eso lo hizo el gobernador Carlos Rovira (aunque muchos se hacen los otarios con ese dato).
Duhalde pesificó y, de la noche a la mañana, devaluó tanto que los salarios no pudieran subir ni al primer piso por la escalera, al tiempo que los precios llegaron al piso veinte en ascensor. Luego el mismo Duhalde nos encajó a los Bonny and Clyde de la política vernácula: Néstor y Cristina Kirchner. Perón repartió la torta. Néstor y Cristina se comieron la torta y repartieron las miguitas. Y hace tres años, para sacarnos de encima a Cristina, a Aníbal y a un elenco de impresentables pocas veces reunido, lo votamos a Macri. Que con un 32% de pobreza, un 54% de inflación anual, un 9% de desempleo y unos 100 mil millones de dólares de deuda más, nos exime de calificativos en lo económico. Lo mal que habrá administrado Macri para que muchos argentinos piensen que Cristina Kirchner puede volver a ser una “opción”. Y lo nefasta que habrá sido Cristina Kirchner que, aún con esos indicadores económicos y sociales, muchos argentinos piensen que es mejor seguir con Macri. La vieja historia de “Guatemala o Guatepeor” en un país en el que casi todo huele a putrefacto.
En Misiones hace quince años que Rovira tiene a la mayoría agarrada de los cojones. Es el amo. Y el resto que aún no cooptó resiste como puede. ¿Patético? Si. ¿Triste? También.
En Oberá, el intendente actual les hizo pagar a los contribuyentes la monumental deuda pública que dejó el anterior, y encima protegiéndolo en vez de denunciarlo. Irracionalmente, está lleno de giles que creen que eso es algo para agradecer con el voto el 2 de junio.
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía·, dice el Rey David en el Salmo 42.
En el medio, resistiendo como se pueda, se nos va la vida.
Nuestro país puede seguir en manos de este gobierno que es un fiasco y que hasta aquí, solo supo de hacer ajustes y de contraer deuda. O puede volver a caer en manos de una secta de corruptos y mafiosos que buscan impunidad y venganza. Y los que pretender ser tercera opción, no pueden juntar ni diez dirigentes idóneos y presentables para una foto.
En Misiones el voto cautivo de quiénes manejan la “caja” tiene un piso muy alto como para albergar grandes esperanzas de cambio.
Y en Oberá ya se sabe que hace mucho que la verdad susurra mientras la mentira grita.
“Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz.”
???
sábado, 13 de abril de 2019
ÉRAMOS TAN REBELDES...
Deodoro Roca, el más destacado líder del movimiento juvenil que reformó nuestra universidad hace un siglo, de seguir entre nosotros podría preguntarse para qué demonios redactó el “Manifiesto Liminar”.
En la noche del jueves pasado el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, inauguró un albergue que permitirá que unos setenta estudiantes puedan instalarse en Oberá y cursar, bien cerca de sus sedes, alguna de las múltiples ofertas académicas que brindan la Facultad de Arte y Diseño y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM). Una obra sumamente importante que fue financiada con recursos de la universidad pública misionera y del estado provincial.
Ahora bien, además de las habituales pancartas de bienvenida, el gobernador, muy ligado desde su actividad política y docente al mundo universitario obereño, recibió una placa de “agradecimiento”. “Gracias Hugo” decían las pancartas que lo esperaban. “Gracias Hugo” decía la placa que le dieron. Junto a él aparecieron en las imágenes del evento Ivonne Aquino-ministra de educación provincial-Alicia Bohren-rectora de la UNAM-, Carlos Fernández-alcalde obereño que en junio va por su reelección-, distintas autoridades y los alumnos del centro de estudiantes.
¿Gracias Hugo? ¿Por qué? ¿El dinero para construir el albergue lo puso él de su bolsillo?
No nos dejan otra que volver sobre el mismo tema. La ignorancia cívica que no permite disociar estado, de gobierno y de partido. No son lo mismo. Los dineros públicos no surgen de las cuentas corrientes de presidentes, gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, concejales o rectores. En todo caso ha sido al revés: a veces los dineros públicos han ido a parar a las cuentas corrientes de algunos funcionarios. Ya bastante “agradecimiento” tienen Rovira y sus boys en cada comicio. Ya bastante le “agradecen” algo todos los días a través de los insoportables mass-media que venden propaganda como información. O en cada evento público, donde se llena de personas que se arrojan a los pies del gobernador para que no se ensucie los mocasines con el barro colorado. ¿Así que a los funcionarios públicos hay que agradecerles lo que hacen?
Ya sabemos que la renovación en el gobierno, como en todo esquema feudal, mantiene una relación clientelar con sus dirigentes, militantes y votantes. Pero más triste es observar que también los jóvenes que se pueden pensar incontaminados por ese esquema perverso, también se sumen al club de los aplaudidores. Y siendo, además, jóvenes universitarios, un sector de innegable génesis rebelde en nuestra Argentina.
El año pasado se cumplió un siglo de la reforma universitaria. Un movimiento que se inició con una rebelión estudiantil en Córdoba y que logró democratizar la universidad, dotarla de un carácter científico y que fue ejemplo en el resto de Latinoamérica. Escribió Deodoro Roca en el “Manifiesto Liminar”, el documento que fue el eje del movimiento: “La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando”. Y dice el manifiesto en sus primeras líneas: “Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más”.
Los pibes universitarios de 1918 asociaban la falta de libertad con la vergüenza. Los de 2019 creen que hay buenos amos.
¿Qué paso con la rebeldía de la juventud universitaria que celebra a quiénes debería oponerse?
Deodoro Roca, desde dónde leas esto. Lo aquí narrado es solo otro de los tantos actos de sumisión al poder que ocurren. Es mentira que no hay mal que dure cien años. Cuando los obsecuentes, peleles y alquilables dirigentes de esta generación ya no estén, parece que vendrán otros iguales. En Misiones los chupamedias tienen recambio.
No quería dejar de teclear sin antes agradecerle al señor gobernador por permitirnos escribir este texto sin censurarnos y dejar que se publique sin mandar a cerrar Misiones Cuatro. Gracias Hugo.
Ahora voy por un café y a recordar quiénes fuimos.
Porque éramos tan rebeldes…
Deodoro Roca, el más destacado líder del movimiento juvenil que reformó nuestra universidad hace un siglo, de seguir entre nosotros podría preguntarse para qué demonios redactó el “Manifiesto Liminar”.
En la noche del jueves pasado el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, inauguró un albergue que permitirá que unos setenta estudiantes puedan instalarse en Oberá y cursar, bien cerca de sus sedes, alguna de las múltiples ofertas académicas que brindan la Facultad de Arte y Diseño y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNAM). Una obra sumamente importante que fue financiada con recursos de la universidad pública misionera y del estado provincial.
Ahora bien, además de las habituales pancartas de bienvenida, el gobernador, muy ligado desde su actividad política y docente al mundo universitario obereño, recibió una placa de “agradecimiento”. “Gracias Hugo” decían las pancartas que lo esperaban. “Gracias Hugo” decía la placa que le dieron. Junto a él aparecieron en las imágenes del evento Ivonne Aquino-ministra de educación provincial-Alicia Bohren-rectora de la UNAM-, Carlos Fernández-alcalde obereño que en junio va por su reelección-, distintas autoridades y los alumnos del centro de estudiantes.
¿Gracias Hugo? ¿Por qué? ¿El dinero para construir el albergue lo puso él de su bolsillo?
No nos dejan otra que volver sobre el mismo tema. La ignorancia cívica que no permite disociar estado, de gobierno y de partido. No son lo mismo. Los dineros públicos no surgen de las cuentas corrientes de presidentes, gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, concejales o rectores. En todo caso ha sido al revés: a veces los dineros públicos han ido a parar a las cuentas corrientes de algunos funcionarios. Ya bastante “agradecimiento” tienen Rovira y sus boys en cada comicio. Ya bastante le “agradecen” algo todos los días a través de los insoportables mass-media que venden propaganda como información. O en cada evento público, donde se llena de personas que se arrojan a los pies del gobernador para que no se ensucie los mocasines con el barro colorado. ¿Así que a los funcionarios públicos hay que agradecerles lo que hacen?
Ya sabemos que la renovación en el gobierno, como en todo esquema feudal, mantiene una relación clientelar con sus dirigentes, militantes y votantes. Pero más triste es observar que también los jóvenes que se pueden pensar incontaminados por ese esquema perverso, también se sumen al club de los aplaudidores. Y siendo, además, jóvenes universitarios, un sector de innegable génesis rebelde en nuestra Argentina.
El año pasado se cumplió un siglo de la reforma universitaria. Un movimiento que se inició con una rebelión estudiantil en Córdoba y que logró democratizar la universidad, dotarla de un carácter científico y que fue ejemplo en el resto de Latinoamérica. Escribió Deodoro Roca en el “Manifiesto Liminar”, el documento que fue el eje del movimiento: “La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. Ante los jóvenes no se hace mérito adulando o comprando”. Y dice el manifiesto en sus primeras líneas: “Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más”.
Los pibes universitarios de 1918 asociaban la falta de libertad con la vergüenza. Los de 2019 creen que hay buenos amos.
¿Qué paso con la rebeldía de la juventud universitaria que celebra a quiénes debería oponerse?
Deodoro Roca, desde dónde leas esto. Lo aquí narrado es solo otro de los tantos actos de sumisión al poder que ocurren. Es mentira que no hay mal que dure cien años. Cuando los obsecuentes, peleles y alquilables dirigentes de esta generación ya no estén, parece que vendrán otros iguales. En Misiones los chupamedias tienen recambio.
No quería dejar de teclear sin antes agradecerle al señor gobernador por permitirnos escribir este texto sin censurarnos y dejar que se publique sin mandar a cerrar Misiones Cuatro. Gracias Hugo.
Ahora voy por un café y a recordar quiénes fuimos.
Porque éramos tan rebeldes…
lunes, 8 de abril de 2019
EL CURIOSO CASO DE
CARLOS FERNÁNDEZ
En “El curioso caso de Benjamin Button” (la obra de Scott Fitzgerald, el mismo de “El gran Gatsby, que en cine protagonizó Brad Pitt hace más de una década), se cuenta una vida que recorre el camino inverso de la naturaleza. Esto es, Benjamin nace anciano y con el paso del tiempo se hace cada vez más joven. Algo similar ocurre con la vida política de Carlos Fernández. El actual alcalde renovador de Oberá entró a la política para hacer más de la vieja política. Pero buena parte del electorado obereño lo ve como alguien que la rejuvenece. Como si el presente camelo rovirista del “refresh” en el partido fuera cierto.
Carlos Fernández es un estupendo médico pediatra y cirujano. Un tipo honesto y con una genuina sencillez que permite que te lo encuentres, siendo el intendente, comprando en la verdulería de la esquina de tu casa. Pero esas condiciones humanas no se trasladaron al avatar político. El doc es un sostenedor del status quo-lejos de cualquier rebeldía-y es otro de los que optó por la más fácil: llegó primero a la concejalía y luego a la intendencia a través de la renovación. El espacio que erigió su éxito político sobre el fracaso de la provincia.
Algunos dirigentes del PRO local, off the record, dicen que “a Fernández no hay con qué darle”. Es verdad que la dirigencia del PRO suele responder a esa forma de ser que ahora se denomina “pecho frío” y que deberían tomar ácido fólico y algún complejo de vitamina B 12. Pero en esto algo de razón tienen.
Igual que en su momento en el país con Daniel Scioli, o ahora en Misiones con Hugo Passalacqua, Fernández es ese tipo de persona que hace carrera sin definirse mucho y acumulando capital político haciendo silencio. Se sabe que en la renovación, por debajo de Rovira, la competencia es a ver quién se calla mejor. Tampoco se puede soslayar el dato de que Fernández es médico. En un lugar como Oberá, en donde los citadinos conviven con gente que aún mantiene cierta mentalidad pueblerina, la de médico es la profesión más prestigiosa.
Fernández fue concejal de Oberá en el período 2007-2011. Podríamos pararnos en cualquier esquina y preguntarle a la gente si recuerda algo de su paso por el concejo. Es más. Podríamos preguntarles si recuerdan que pasó por el concejo.
¿Y su gestión como intendente? Empezó bastante mal, haciéndole pagar a los contribuyentes la casi esotérica deuda de 62 millones de pesos que dejó su antecesor, el también renovador Ewaldo Rindfleisch. Recuerdo haberle preguntado en radio cómo iba a hacer para investigar a Rindfleisch, cuya pésima gestión usó para hacer campaña, si tenía al mismo jefe político. Obviamente no supo qué responder y ahora sus propagandistas venden eso como un logro. Alguien que equilibró las cuentas. Que un funcionario use los dineros públicos como se le cante, que su sucesor no investigue nada, incluso lo blinde, y que el contribuyente deba hacerse cargo de reponer lo que le sacaron no es algo que suene a una medalla para colgarse, ¿no?
Merced al empleo de lámparas led, para ahorrar porque la renovación no invirtió en generación y distribución de energía, algunas calles y el centro de Oberá están hoy mucho mejor iluminadas. Incluso el centro de la ciudad, estéticamente, está bien cuidado. ¿Y los barrios? Ahí, como si fuera una continuidad de las tres gestiones de Rindfleisch, la de Fernández hizo poco y nada. Sin embargo, suele ser en los barrios donde la renovación tiene el voto cautivo más fuerte. Han sido eficaces en modelar una mentalidad conformista. Gente cuyo futuro es hoy y que eso de vivir una vida mejor, es algo que ni siquiera se lo pueden imaginar.
En estos días Fernández volvió a narrar el viejo cuento del Parque Industrial. Sanata a la que ya habría que ponerle naftalina y que, incluso, usó Daniel Behler hace cuatro años asegurando que había “20 o 25 empresas interesadas en instalarse”. Si andás por Oberá y encontrás un parque industrial con empresas instaladas no te olvidés de avisarnos. No hay que ser ninguna lumbrera para entender que sin luz ni agua y ni una mínima ventaja impositiva, instalar un parque industrial en Oberá tiene menos chances que Curazao en el actual mundial de futsal. Sin embargo, personas inteligentes se prestan a darle al proyecto una pátina de seriedad y verosimilitud de la que naturalmente carece. Aún sabiendo que el cuento termina el 3 de junio.
La gestión de Fernández lleva 1.213 días y no se le ha conocido un solo caso de corrupción. No es poco, viniendo de Rindfleisch. Pero sí es poco, por estar protegiendo a Rindfleisch. Veremos que caudal de votos recibe el 2 de junio y cuántos votantes pueden cooptar los impresentables de Daniel Behler y “Tony” Lindstrom para sumarle con sus sublemas. Enfrente tendrá a dos candidatos muy bien posicionados entre el electorado honesto y republicano. Los dos Robertos: Rocholl y Silverstone.
A diferencia de su bien ganado prestigio como médico, el Carlos Fernández político y funcionario tiene mejor imagen de la que merece.
Al ver su gran potencial sin desarrollar, Napoleón dijo de China, “Dejen que China duerma, porque cuando despierte…
” En junio veremos si Oberá despierta de una buena vez.
O si sigue durmiendo…
CARLOS FERNÁNDEZ
En “El curioso caso de Benjamin Button” (la obra de Scott Fitzgerald, el mismo de “El gran Gatsby, que en cine protagonizó Brad Pitt hace más de una década), se cuenta una vida que recorre el camino inverso de la naturaleza. Esto es, Benjamin nace anciano y con el paso del tiempo se hace cada vez más joven. Algo similar ocurre con la vida política de Carlos Fernández. El actual alcalde renovador de Oberá entró a la política para hacer más de la vieja política. Pero buena parte del electorado obereño lo ve como alguien que la rejuvenece. Como si el presente camelo rovirista del “refresh” en el partido fuera cierto.
Carlos Fernández es un estupendo médico pediatra y cirujano. Un tipo honesto y con una genuina sencillez que permite que te lo encuentres, siendo el intendente, comprando en la verdulería de la esquina de tu casa. Pero esas condiciones humanas no se trasladaron al avatar político. El doc es un sostenedor del status quo-lejos de cualquier rebeldía-y es otro de los que optó por la más fácil: llegó primero a la concejalía y luego a la intendencia a través de la renovación. El espacio que erigió su éxito político sobre el fracaso de la provincia.
Algunos dirigentes del PRO local, off the record, dicen que “a Fernández no hay con qué darle”. Es verdad que la dirigencia del PRO suele responder a esa forma de ser que ahora se denomina “pecho frío” y que deberían tomar ácido fólico y algún complejo de vitamina B 12. Pero en esto algo de razón tienen.
Igual que en su momento en el país con Daniel Scioli, o ahora en Misiones con Hugo Passalacqua, Fernández es ese tipo de persona que hace carrera sin definirse mucho y acumulando capital político haciendo silencio. Se sabe que en la renovación, por debajo de Rovira, la competencia es a ver quién se calla mejor. Tampoco se puede soslayar el dato de que Fernández es médico. En un lugar como Oberá, en donde los citadinos conviven con gente que aún mantiene cierta mentalidad pueblerina, la de médico es la profesión más prestigiosa.
Fernández fue concejal de Oberá en el período 2007-2011. Podríamos pararnos en cualquier esquina y preguntarle a la gente si recuerda algo de su paso por el concejo. Es más. Podríamos preguntarles si recuerdan que pasó por el concejo.
¿Y su gestión como intendente? Empezó bastante mal, haciéndole pagar a los contribuyentes la casi esotérica deuda de 62 millones de pesos que dejó su antecesor, el también renovador Ewaldo Rindfleisch. Recuerdo haberle preguntado en radio cómo iba a hacer para investigar a Rindfleisch, cuya pésima gestión usó para hacer campaña, si tenía al mismo jefe político. Obviamente no supo qué responder y ahora sus propagandistas venden eso como un logro. Alguien que equilibró las cuentas. Que un funcionario use los dineros públicos como se le cante, que su sucesor no investigue nada, incluso lo blinde, y que el contribuyente deba hacerse cargo de reponer lo que le sacaron no es algo que suene a una medalla para colgarse, ¿no?
Merced al empleo de lámparas led, para ahorrar porque la renovación no invirtió en generación y distribución de energía, algunas calles y el centro de Oberá están hoy mucho mejor iluminadas. Incluso el centro de la ciudad, estéticamente, está bien cuidado. ¿Y los barrios? Ahí, como si fuera una continuidad de las tres gestiones de Rindfleisch, la de Fernández hizo poco y nada. Sin embargo, suele ser en los barrios donde la renovación tiene el voto cautivo más fuerte. Han sido eficaces en modelar una mentalidad conformista. Gente cuyo futuro es hoy y que eso de vivir una vida mejor, es algo que ni siquiera se lo pueden imaginar.
En estos días Fernández volvió a narrar el viejo cuento del Parque Industrial. Sanata a la que ya habría que ponerle naftalina y que, incluso, usó Daniel Behler hace cuatro años asegurando que había “20 o 25 empresas interesadas en instalarse”. Si andás por Oberá y encontrás un parque industrial con empresas instaladas no te olvidés de avisarnos. No hay que ser ninguna lumbrera para entender que sin luz ni agua y ni una mínima ventaja impositiva, instalar un parque industrial en Oberá tiene menos chances que Curazao en el actual mundial de futsal. Sin embargo, personas inteligentes se prestan a darle al proyecto una pátina de seriedad y verosimilitud de la que naturalmente carece. Aún sabiendo que el cuento termina el 3 de junio.
La gestión de Fernández lleva 1.213 días y no se le ha conocido un solo caso de corrupción. No es poco, viniendo de Rindfleisch. Pero sí es poco, por estar protegiendo a Rindfleisch. Veremos que caudal de votos recibe el 2 de junio y cuántos votantes pueden cooptar los impresentables de Daniel Behler y “Tony” Lindstrom para sumarle con sus sublemas. Enfrente tendrá a dos candidatos muy bien posicionados entre el electorado honesto y republicano. Los dos Robertos: Rocholl y Silverstone.
A diferencia de su bien ganado prestigio como médico, el Carlos Fernández político y funcionario tiene mejor imagen de la que merece.
Al ver su gran potencial sin desarrollar, Napoleón dijo de China, “Dejen que China duerma, porque cuando despierte…
” En junio veremos si Oberá despierta de una buena vez.
O si sigue durmiendo…
domingo, 31 de marzo de 2019
35,7
Es el índice de pobreza que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INDEC-registró en Posadas, Misiones, en el segundo semestre de 2018. Un porcentual que es superior al ya vergonzoso índice nacional del 32%. Así como el presidente Macri debería dar mejores explicaciones sobre semejante calamidad, además de soluciones concretas en vez de ese optimismo verbal que en vez de acercar repele, en Misiones Carlos Rovira debería hacer lo mismo. Pero el funcionario público que maneja la provincia desde hace casi dos décadas corre con una ventaja política. Explicaciones no da. Y tampoco se las pide nadie.
Ya van demasiados años de micrófonos que se le acercan para preguntarle estupideces o se limitan a amplificar lo que dice.
Quince años de renovación y veinte de Rovira eximen de tener que explicar que el hecho de que entre tres y cuatro misioneros sean pobres, no es responsabilidad exclusiva del gobierno nacional. Quién postule lo contrario, o bien percibe un beneficio económico de la renovación para dispensarlos de sus obligaciones, o es un personaje subnormal.
¿Este es el modelo misionerista? Además de que Rovira no lo haga, ¿tampoco van a decir nada ni su socio Maurice Closs, ni el títere que se va, Hugo Passalacqua, ni el títere que viene, Oscar Herrera Ahuad? ¿Quince años de tamaña decadencia y ningún responsable? El INDEC mide la pobreza en 31 ciudades del país. Generalmente en las capitales de provincia y sus alrededores. ¿A cuánto se elevaría ese 35,7% si se midiera la miseria que se ve desde hace años no solo en el gran Posadas sino también en las colonias de la Misiones profunda y en las periferias de ciudades como Oberá, Eldorado o Puerto Iguazú?
Algunos pretenden justificarse marcando que la renovación mantiene un alto apoyo popular. Qué cínicos que son. Saben perfectamente que en los lugares con mejor calidad de vida del planeta se llega al gobierno con apoyos electoralmente modestos, y viceversa. Veamos algunos ejemplos:
-Irlanda: su ingreso per cápita es de casi 80 mil dólares al año. Si tomamos un dólar a 44 pesos (lo que vale en la Argentina) eso da un ingreso mensual de 290 mil pesos. En sus últimos comicios el partido Fine Gael (conservador y demócrata cristiano) ganó con el 25,5%.
-Noruega: su ingreso per càpita es de 74 mil dólares al año. También, con un dólar a 44 pesos, el ingreso mensual de cada noruego es de 271 mil pesos. En los comicios parlamentarios de 2017 el Partido Laborista sacó un 27,4% de los votos y el Partido Conservador, que obtuvo un 25,1%, debió aliarse con otros partidos minoritarios para poder formar gobierno y proclamar a Erna Solberg como primera ministra.
-Suecia: su ingreso per càpita es de 53 mil dólares anuales. Con el dólar a un valor de 44 pesos, en la Argentina serían unos 194 mil pesos por mes. En septiembre pasado hubo comicios y se impuso el Bloque Roji-Verde, una coalición de centro-izquierda, con el 28,2% de los votos. Tras arduas negociaciones con otras representaciones parlamentarias, el sindicalista Stefan Löfven retuvo el cargo de primer ministro.
-Canadá: el ingreso promedio de cada canadiense es de 45 mil dólares anuales. Con nuestro a dólar en 44 pesos, significa un salario mensual de 165 mil pesos. En las elecciones federales de 2015 Justin Trudeau , del Partido Liberal, se impuso con el 39,4% de los votos.
-Alemania: con un ingreso per càpita anual de 45 mil dólares, que en la Argentina equivaldría a 165 mil pesos mensuales, la canciller Angela Merkel se mantiene en el cargo desde 2005. En los comicios de 2017 (elección de parlamentarios que luego eligen al primer ministro), la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Democrático Libre obtuvo el 32,9% de los votos y debió negociar con los socialdemócratas. La misma Alemania que, nos dijeron, tenía más pobres que nosotros, ¿te acordás?
Alguien podría preguntar, ¿nos podemos comparar con estos lugares? Respuesta. Deberíamos de una buena vez.
Porque la calidad institucional que se registra en esas latitudes es fundamental para mejorar y mantener la calidad de vida. Los déspotas, los tiranos y los señores feudales que creamos por acá solo se mejoran la vida entre ellos y su entorno. No reparten la torta. Se la comen toda y reparten las miguitas. En Misiones el salario mensual de un trabajador en blanco no llega ni a 20 mil pesos. Los sueldos que se pagan en Misiones son los peores del NEA y de los más bajos del país. Pero a los renovadores les alcanza para ganar los comicios con el 60 o 70% de los votos y ser el único espacio político argentino que maneja el ciento por ciento de los municipios. Es una relación clientelar en la que, a mayor pobreza, mayor dependencia del estado para sobrevivir. Sobrevivir dijimos. Vivir, viven los Rovira, los Closs, los Passalacqua, los Herrera Ahuad, y sus principales tartufos.
La falta de educación cívica está absolutamente ligada a la creciente pobreza. Tanto como la corrupción estructural. Donde hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco. Se ve en Misiones como se ve desde hace años en el conurbano bonaerense, en Corrientes, Jujuy, Neuquén, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Juan, Chaco o Formosa. Por eso ningún crecimiento es sustentable ni duradero. Porque no va de la mano de la republicanización de las costumbres sino de dirigentes mesiánicos que no salvan a nadie. Es sencillo comprobar cómo progresa la vida económica de los funcionarios cuando hay crecimiento y cuando no hay crecimiento también (a propósito, ¿dónde se publicaron las evoluciones patrimoniales de los gobernadores y los intendentes misioneros desde 2003 hasta hoy?). La ignorancia prevista arrojó los resultados que sus propagadores esperaban. “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tener ninguno”, postulaba el sabio Cicerón. No, no. Acá creen en los “buenos amos”.
Llamativamente, la gran mayoría de los mass-media misioneros se concentraron exclusivamente en el 32% de pobreza nacional y tocaron muy por arriba, o ni tocaron, ese 35,7% de pobreza que nos cuenta que el proyecto misionerista está dejando más pobres que el “neoliberalismo” nacional. ¿Así que “indigna” el 32% a lo lejos y casi que resbala el 35% que está tan cerca? Qué loco, ¿no?
La gente pasa por la puerta de tu casa y te pide trabajo a cambio de comida. Ya que por estas horas se desarrolla en Córdoba un nuevo “Congreso Internacional de la Lengua Española”, tendré que pedirle a algún lingüista que me dé otra palabra, porque “vergùenza” no me alcanza para definir lo que me provocan los políticos que dejan al pueblo pasando hambre en el país de los alimentos.
Que lo sepan todos sus insoportables y asquerosos alcahuetes y la caterva de dirigentes que se borocotizan a cada rato.
El éxito de la renovación es el fracaso de Misiones.
Es el índice de pobreza que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INDEC-registró en Posadas, Misiones, en el segundo semestre de 2018. Un porcentual que es superior al ya vergonzoso índice nacional del 32%. Así como el presidente Macri debería dar mejores explicaciones sobre semejante calamidad, además de soluciones concretas en vez de ese optimismo verbal que en vez de acercar repele, en Misiones Carlos Rovira debería hacer lo mismo. Pero el funcionario público que maneja la provincia desde hace casi dos décadas corre con una ventaja política. Explicaciones no da. Y tampoco se las pide nadie.
Ya van demasiados años de micrófonos que se le acercan para preguntarle estupideces o se limitan a amplificar lo que dice.
Quince años de renovación y veinte de Rovira eximen de tener que explicar que el hecho de que entre tres y cuatro misioneros sean pobres, no es responsabilidad exclusiva del gobierno nacional. Quién postule lo contrario, o bien percibe un beneficio económico de la renovación para dispensarlos de sus obligaciones, o es un personaje subnormal.
¿Este es el modelo misionerista? Además de que Rovira no lo haga, ¿tampoco van a decir nada ni su socio Maurice Closs, ni el títere que se va, Hugo Passalacqua, ni el títere que viene, Oscar Herrera Ahuad? ¿Quince años de tamaña decadencia y ningún responsable? El INDEC mide la pobreza en 31 ciudades del país. Generalmente en las capitales de provincia y sus alrededores. ¿A cuánto se elevaría ese 35,7% si se midiera la miseria que se ve desde hace años no solo en el gran Posadas sino también en las colonias de la Misiones profunda y en las periferias de ciudades como Oberá, Eldorado o Puerto Iguazú?
Algunos pretenden justificarse marcando que la renovación mantiene un alto apoyo popular. Qué cínicos que son. Saben perfectamente que en los lugares con mejor calidad de vida del planeta se llega al gobierno con apoyos electoralmente modestos, y viceversa. Veamos algunos ejemplos:
-Irlanda: su ingreso per cápita es de casi 80 mil dólares al año. Si tomamos un dólar a 44 pesos (lo que vale en la Argentina) eso da un ingreso mensual de 290 mil pesos. En sus últimos comicios el partido Fine Gael (conservador y demócrata cristiano) ganó con el 25,5%.
-Noruega: su ingreso per càpita es de 74 mil dólares al año. También, con un dólar a 44 pesos, el ingreso mensual de cada noruego es de 271 mil pesos. En los comicios parlamentarios de 2017 el Partido Laborista sacó un 27,4% de los votos y el Partido Conservador, que obtuvo un 25,1%, debió aliarse con otros partidos minoritarios para poder formar gobierno y proclamar a Erna Solberg como primera ministra.
-Suecia: su ingreso per càpita es de 53 mil dólares anuales. Con el dólar a un valor de 44 pesos, en la Argentina serían unos 194 mil pesos por mes. En septiembre pasado hubo comicios y se impuso el Bloque Roji-Verde, una coalición de centro-izquierda, con el 28,2% de los votos. Tras arduas negociaciones con otras representaciones parlamentarias, el sindicalista Stefan Löfven retuvo el cargo de primer ministro.
-Canadá: el ingreso promedio de cada canadiense es de 45 mil dólares anuales. Con nuestro a dólar en 44 pesos, significa un salario mensual de 165 mil pesos. En las elecciones federales de 2015 Justin Trudeau , del Partido Liberal, se impuso con el 39,4% de los votos.
-Alemania: con un ingreso per càpita anual de 45 mil dólares, que en la Argentina equivaldría a 165 mil pesos mensuales, la canciller Angela Merkel se mantiene en el cargo desde 2005. En los comicios de 2017 (elección de parlamentarios que luego eligen al primer ministro), la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Democrático Libre obtuvo el 32,9% de los votos y debió negociar con los socialdemócratas. La misma Alemania que, nos dijeron, tenía más pobres que nosotros, ¿te acordás?
Alguien podría preguntar, ¿nos podemos comparar con estos lugares? Respuesta. Deberíamos de una buena vez.
Porque la calidad institucional que se registra en esas latitudes es fundamental para mejorar y mantener la calidad de vida. Los déspotas, los tiranos y los señores feudales que creamos por acá solo se mejoran la vida entre ellos y su entorno. No reparten la torta. Se la comen toda y reparten las miguitas. En Misiones el salario mensual de un trabajador en blanco no llega ni a 20 mil pesos. Los sueldos que se pagan en Misiones son los peores del NEA y de los más bajos del país. Pero a los renovadores les alcanza para ganar los comicios con el 60 o 70% de los votos y ser el único espacio político argentino que maneja el ciento por ciento de los municipios. Es una relación clientelar en la que, a mayor pobreza, mayor dependencia del estado para sobrevivir. Sobrevivir dijimos. Vivir, viven los Rovira, los Closs, los Passalacqua, los Herrera Ahuad, y sus principales tartufos.
La falta de educación cívica está absolutamente ligada a la creciente pobreza. Tanto como la corrupción estructural. Donde hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco. Se ve en Misiones como se ve desde hace años en el conurbano bonaerense, en Corrientes, Jujuy, Neuquén, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Juan, Chaco o Formosa. Por eso ningún crecimiento es sustentable ni duradero. Porque no va de la mano de la republicanización de las costumbres sino de dirigentes mesiánicos que no salvan a nadie. Es sencillo comprobar cómo progresa la vida económica de los funcionarios cuando hay crecimiento y cuando no hay crecimiento también (a propósito, ¿dónde se publicaron las evoluciones patrimoniales de los gobernadores y los intendentes misioneros desde 2003 hasta hoy?). La ignorancia prevista arrojó los resultados que sus propagadores esperaban. “La libertad no consiste en tener un buen amo, sino en no tener ninguno”, postulaba el sabio Cicerón. No, no. Acá creen en los “buenos amos”.
Llamativamente, la gran mayoría de los mass-media misioneros se concentraron exclusivamente en el 32% de pobreza nacional y tocaron muy por arriba, o ni tocaron, ese 35,7% de pobreza que nos cuenta que el proyecto misionerista está dejando más pobres que el “neoliberalismo” nacional. ¿Así que “indigna” el 32% a lo lejos y casi que resbala el 35% que está tan cerca? Qué loco, ¿no?
La gente pasa por la puerta de tu casa y te pide trabajo a cambio de comida. Ya que por estas horas se desarrolla en Córdoba un nuevo “Congreso Internacional de la Lengua Española”, tendré que pedirle a algún lingüista que me dé otra palabra, porque “vergùenza” no me alcanza para definir lo que me provocan los políticos que dejan al pueblo pasando hambre en el país de los alimentos.
Que lo sepan todos sus insoportables y asquerosos alcahuetes y la caterva de dirigentes que se borocotizan a cada rato.
El éxito de la renovación es el fracaso de Misiones.
domingo, 24 de marzo de 2019
Y...¿DÓNDE ESTÁ LA GUITA?
El alcalde
de Oberá, lanzado a la reelección, proclama tener un municipio con las cuentas
ordenadas. En rigor de verdad, lo que Carlos Fernández llama “cuentas
ordenadas” no es otra cosa que haberle hecho pagar al pueblo contribuyente la
deuda que dejó su antecesor Ewaldo Rindfleisch, a quién nunca investigó porque
ambos son renovadores y responden al mismo jefe político, Carlos Rovira, que es
quién banca a Rindfleisch.
A propósito, ¿dónde está Rindfleisch? Más
allá del lugar físico y la actividad que desarrolle, indudablemente está
gozando de la impunidad que le garantizan todos sus camaradas renovadores.
Todos. Pasó. Dejó lo que dejó. Y nadie le pide cuentas de nada (?).
Para rematarla, en Oberá existe un tipo de
votante bastante gil que cree que haber pagado una fiesta que disfrutaron otros
es algo que hay que agradecerle al que se la hizo pagar. ¿Vivís y tributás en
Oberá? Pues bien, las cuentas no las “ordenó” Fernández. Las ordenaste vos.
El próximo 2 de junio la renovación
presentará a un terceto para el cargo de intendente de Oberá (seguramente habrá
alguno más pero este tridente es el que recibirá lo más jugoso del apoyo
provincial): se trata de Carlos Fernández (que buscará repetir mandato), el
exconcejal Daniel Behler (derrotado en 2015)
y el empresario de medios Carlos Antonio “Tony” Lindstrom (otro que ya
perdió en 2015). Tenemos entonces a tres candidatos a los que Rindfleisch les
debe mucho: el sucesor que lo cubrió lidiando con los pecados sin nombrar ni
castigar al pecador, quién fuera su mano derecha durante doce años, y el
periodista que protegió a los obereños de la realidad.
¿Repasamos rápido algunos números? La
municipalidad, ya en manos de Fernández, informó de un déficit de 62 millones
de pesos. La CELO, administrada por Rindfleisch y por sus lugartenientes
durante años, llegó a tener un pasivo de 300 millones de pesos. Las obras del
plan nacional “Más Cerca, Mejor País, Más Patria” (a cargo de Julio De Vido y José López, el de
los bolsos, hoy ambos presos) fueron valuadas en unos dos millones de pesos y
no se hicieron. Lo que costó el Parque Termal (unos 15 millones de pesos. Pero
a ese número le faltan otras cifras por las eternas reparaciones de la bomba que
lo alimenta y otros ítems). El hecho de que Oberá cumplirá este año nada menos
que una década en “emergencia hídrica”. El siniestrado edificio municipal. Y
otros asuntos de los que Misiones Cuatro ha venido dando cuenta como nadie. Al
número que dé, que será arriba de los 400 millones de pesos, habría que
actualizarlo por inflación. Y daría más del doble. Es mucha guita.
Uno de los datos sustantivos de la
política misionera es que, aún después de tantos años de vigencia, hay
electores que parecen seguir sin entender cómo funciona la ley de lemas. De
modo tal que, para quejarse de los funcionarios renovadores que hicieron malas
gestiones, vuelven a votar a otros renovadores. Como en un régimen despótico de
partido único.
En tiempos de campaña electoral se estila
que los candidatos del oficialismo contraten espacios en los medios, a cambio
de que los entrevistadores les hagan publi-notas y no los incomoden con
preguntas en serio.
“Con la verdad no temo ni ofendo”, decía
Artigas y es que Carlos Fernández, Daniel Behler y “Tony” Lindstrom deben
respondernos una sola pregunta. La única que interesa hacerle a quiénes han
sido responsables de que la segunda ciudad de Misiones esté más cerca del ayer
que del hoy y del mañana. La que debería contestar Ewaldo Rindfleisch, de quién
estos muchachos deben hacerse cargo de una buena vez porque don “Tito” no es
del Partido Socialista Obrero Español, ni del Partido Demócrata italiano, ni
del Partido Laborista inglés. Es del Frente Renovador de la Concordia de
Misiones. Como ellos.
La pregunta es…
¿Dónde está la guita?
lunes, 18 de marzo de 2019
TIEMPO DE APRENDER
Hace 3 días el gobierno provincial, con los datos que difundió el nacional, nos informó que en las pruebas “Aprender” los alumnos misioneros que culminaron la primaria tuvieron un cierto progreso en Matemática y en Lengua. Llamativamente, cuando hace un par de años esas pruebas “Aprender” dieron resultados negativos para Misiones, los mass-media se llenaron de gente ligada al oficialismo que declaraban que “son pruebas estandarizadas que no tienen en cuenta la realidad socio-económica de las distintas regiones del país”. Pero ahora, que marcaron un repunte en el nivel de los pibes, el gobierno renovador y sus alcahuetes exhiben los resultados como una escarapela. Pues bien, aprovechemos el impulso de la buena nueva entonces, y juguemos con algunos números que te pueden cambiar la vida.
Hace 3 días el gobierno provincial, con los datos que difundió el nacional, nos informó que en las pruebas “Aprender” los alumnos misioneros que culminaron la primaria tuvieron un cierto progreso en Matemática y en Lengua. Llamativamente, cuando hace un par de años esas pruebas “Aprender” dieron resultados negativos para Misiones, los mass-media se llenaron de gente ligada al oficialismo que declaraban que “son pruebas estandarizadas que no tienen en cuenta la realidad socio-económica de las distintas regiones del país”. Pero ahora, que marcaron un repunte en el nivel de los pibes, el gobierno renovador y sus alcahuetes exhiben los resultados como una escarapela. Pues bien, aprovechemos el impulso de la buena nueva entonces, y juguemos con algunos números que te pueden cambiar la vida.
Desde el 10 de diciembre de 2003, cuando
Carlos Rovira asumió su 2º mandato como gobernador, pero el 1º por la
renovación tras mejicanear al peronismo, pasaron hasta hoy, domingo 17 de marzo
de 2019, 15 años, 3 meses y 1 semana.
Que equivalen a 183 meses. O a 793 semanas. O a 5.597 días. Años, meses,
semanas y días de tu vida.
Y no
tomamos en cuenta los 4 años en los que Rovira fue gobernador por el
Partido Justicialista, entre diciembre de 1999 y diciembre de 2003. Si lo
hiciéramos, resultaría que el experonista decide el futuro de Misiones desde
hace 19 años, 3 meses y 1 semana, período que equivale a 231 meses, a 1.001
semanas, y a 7.058 días.
Para que vuelvas a tener la
responsabilidad de decidir quién sigue o quién empieza a gobernar Misiones y tu
municipio (porque siempre lo decidís vos), restan exactamente, desde hoy, 11
semanas. Que son 77 días. Se vota el 2 de junio.
Si votás con “v” corta a la nueva marioneta que Rovira usará para
seguir en el poder, que se llama Oscar Herrera Ahuad, desde el próximo 10 de
diciembre y hasta el 10 de diciembre de 2023, cuando expire el eventual mandato
del hoy vicegobernador, Rovira habrá sido el señor feudal de Misiones durante 20
años (24, casi un cuarto de siglo, si se suma el período 1999-2003). Unos 240
meses. Unas 1.040 semanas. Unos 7.305 días. Por lo menos hasta que, una vez
más, vos decidas si lo sigue siendo o no. Porque siempre lo decidís vos.
Si el 2 de junio, en cambio, a la nueva
marioneta de Carlitos la botás con “b” larga, restarían 268 días de gestión de
Hugo Pasalacqua (la marioneta con mandato vigente), y el 10 de diciembre
próximo los días del señor feudal habrían concluido en 5.865, contando solo su
período renovador. O 7.326, si le agregamos sus días de justicialista.
Y el nuevo gobierno misionero tendría por
delante 4 años, que son 48 meses, que son 208 semanas, que son 1.461 días, para
intentar mejorar tus condiciones de vida de una buena vez. Que, no reviste
misterio alguno, se trata de brindar salud, seguridad, educación y justicia. Agua
y cloacas. Y energía. Y de crear trabajo genuino y pagar salarios dignos. Ergo,
todo lo que Rovira no hizo en 20 años y cuesta mucho creer que lo haga en 24.
Galileo Galilei sostenía que “No le
podemos enseñar nada a nadie. Solo podemos ayudar a que lo descubran por sí
mismos”.
Cristina Kirchner, ayer, y Mauricio Macri,
hoy, tienen su parte de responsabilidad en cómo le va la vida a los ciudadanos
misioneros. Pero no hace falta tener demasiadas luces para entender que el
gobierno de Misiones, que está hace 15 años en el poder, y su caudillo, que
está hace 20, son los responsables número uno de lo que hay y de lo que no hay
por acá.
Tuviste ya 20 años de Rovira y 15 de renovación.
¿Todavía no lo aprendiste?
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