PRIMERO HAY QUE SABER SUFRIR
La Argentina le
ganó a Cabo Verde 3-2 en el alargue y, al terminar, enseguida vino a mi mente la
letra de “Naranjo en Flor”: “Primero hay que saber sufrir, después amar…”, un
tango escrito hace ochenta años por los hermanos Virgilio y Homero Expósito que
apunta a la maduración emocional que implica aprender a sufrir antes de
disfrutar del amor verdadero.
Sufrimos porque los hinchas somos soberbios
y no hay ninguna aventura de nuestro pensamiento en el que se considere posible
que una selección de un país de medio millón de habitantes debutante en un
mundial pueda equiparar la fuerza de un triple y vigente campeón mundial que
tiene a Lionel Messi.
Ganar un mundial no es nada fácil: pasaron
48 años entre el primero que se jugó-Uruguay 1930-y el primero que
ganamos-Argentina 1978-. Y pasaron 36 años entre el segundo-México 1986-y el tercero-Qatar
2022-.
La Argentina se tornó, inesperadamente
para mí, messi-dependiente. Creí que después de Qatar el equipo era un equipo y
además estaba Messi. Un Messi que ya tiene 39 años.
Diego de Saavedra Fajardo, escritor español
del siglo XVII, escribió que “Más reinos derribó la soberbia que la espada”.
Scaloni y el plantel tienen claro que en un
mundial no desfilas. Los hinchas solemos ser termos y creemos que sí.
Ahora a festejar. Y a dejar la soberbia de
lado. El martes que viene, a la una de la tarde nuestra, jugamos octavos de
final contra Egipto. Que corren y meten y no son once camellos.
Aprendamos a sufrir.
Para después, seguramente, volver a amar.
Walter
Anestiades

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