viernes, 3 de julio de 2026

 

PRIMERO HAY QUE SABER SUFRIR

 


     La Argentina le ganó a Cabo Verde 3-2 en el alargue y, al terminar, enseguida vino a mi mente la letra de “Naranjo en Flor”: “Primero hay que saber sufrir, después amar…”, un tango escrito hace ochenta años por los hermanos Virgilio y Homero Expósito que apunta a la maduración emocional que implica aprender a sufrir antes de disfrutar del amor verdadero.

    Sufrimos porque los hinchas somos soberbios y no hay ninguna aventura de nuestro pensamiento en el que se considere posible que una selección de un país de medio millón de habitantes debutante en un mundial pueda equiparar la fuerza de un triple y vigente campeón mundial que tiene a Lionel Messi.

     Ganar un mundial no es nada fácil: pasaron 48 años entre el primero que se jugó-Uruguay 1930-y el primero que ganamos-Argentina 1978-. Y pasaron 36 años entre el segundo-México 1986-y el tercero-Qatar 2022-.

     La Argentina se tornó, inesperadamente para mí, messi-dependiente. Creí que después de Qatar el equipo era un equipo y además estaba Messi. Un Messi que ya tiene 39 años.

    Diego de Saavedra Fajardo, escritor español del siglo XVII, escribió que “Más reinos derribó la soberbia que la espada”.

    Scaloni y el plantel tienen claro que en un mundial no desfilas. Los hinchas solemos ser termos y creemos que sí.

    Ahora a festejar. Y a dejar la soberbia de lado. El martes que viene, a la una de la tarde nuestra, jugamos octavos de final contra Egipto. Que corren y meten y no son once camellos.

    Aprendamos a sufrir.

     Para después, seguramente, volver a amar.

 

Walter Anestiades

 

 

 

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