sábado, 29 de agosto de 2026

 -A UNA DÉCADA DEL BOCHORNO: CUANDO LA FIESTA NACIONAL DEL INMIGRANTE FUE LA FIESTA NACIONAL DE ARQUEV


El dinero excedente de las ediciones 2016 y 2017 de la Fiesta Nacional del Inmigrante fue a parar derechito a los bolsillos del exalcalde Ewaldo Rindfleisch y su pareja. Uno de los mayores bochornos de la historia de Oberá.

     La Federación de Colectividades organiza la Fiesta desde 1993. Con Rindfleisch entronizado en la vida pública-titular de la CELO y concejal radical entre 1999 y 2003-, la municipalidad y la federación concesionaron la explotación de la feria comercial a la empresa ARQUEV S.H. En el contrato, se le garantizó a la empresa el ochenta por ciento de las ganancias de la feria comercial. ¿A quién pertenecía la empresa? A Rindfleisch y a su entonces esposa Mónica Montoya. Cuando en 2003 Carlos Rovira y Maurice Closs formaron la renovación. Rindfleisch, devenido renovador, fue electo intendente de Oberá. Y siguió llevándose el dinero de la feria comercial. El asunto fue denunciado judicialmente por la concejala Mónica Marín, patrocinada por el abogado Orlando Flosi (expediente Nº 1.102/2003), por la incompatibilidad de que funcionarios públicos lucraran con la fiesta. La justicia no abrió la boca ni para bostezar. Julio Barchuk era el titular de la Federación. En 2003 Rindfleisch, ya intendente, nombró a Barchuk como director de Turismo municipal. En 2007 Erardo Schdmit, otro titular de federación, tomó el toro por las astas. Al concluir el contrato por diez años celebrado con la empresa en el 97, tomó la decisión política de revisar el tema. El aparato de propaganda de Rindfleisch lo masacró día y noche, por radio, gráfica y televisión. En 2008 se vivió una situación bizarra: Mónica Montoya, que fue electa concejala, mandó a cerrar con candado el galpón del Parque de las Naciones donde se hace la feria comercial y debió actuar la Justicia llevando a un cerrajero para abrirlo. Ese año, casi se trunca la Fiesta. ARQUEV le hizo juicio a Federación. ¿Encima? Encima. Reclamaban que le pagaran por los “arreglos” que decían haber hecho en el galpón donde se hace la feria comercial. Un galpón levantado en terrenos que en 1977 el ingeniero Víctor Alfaro donó para “uso de bien público”. En agosto de 2015 hubo un fallo de primera instancia: el juez en lo Civil y Comercial Nº 2 de Oberá, Jorge Erasmo Villalba, falló a favor de Arquev. Según comunicaron desde Federación-cuyo abogado era Héctor Rubén Sánchez y su titular Enrique Forni-el fallo era “inapelable” y “no quedaba otra que pagar” (?). Al abogado de ARQUEV le pagaron con un subsidio del estado provincial, entregado en mano por el gobernador Hugo Passalacqua. ¿Cómo le pagaron a Rindfleisch y Montoya? Federación firmó un convenio para pagarles casi tres millones de pesos de entonces en tres cuotas. Durante dos años, el excedente de la Fiesta, ediciones 2016 y 2017, todo el laburo que lleva hacer cada fiesta, fue a parar a los bolsillos de Rindfleisch y Montoya.

     Pero en la política obereña también hay mucho inservible. Como el caso del militante radical Alex Berg, que, enfermo de importancia, tuvo la caradurez de criticarnos a los periodistas que denunciamos tamaño saqueo. Para los ciudadanos de bien de Oberá Berg siempre fue como Aníbal, el personaje de Juan Carlos Calabró: “un pelotazo en contra”

     “Mi memoria es magnífica para olvidar”, decía Robert Louis Stevenson, el autor de “El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”

     El establishment local tiene una magnífica memoria para olvidarse de Marilyn, de Golemba, de Rocío Zimmermanm, del viaje a Brasil de Rindfleisch o de los desmanejos de la CELO. Tienen una prodigiosa memoria selectiva.

     Pero también queda gente digna.

     Para recordarlo.

-Walter Anestiades

-Ilustración e imagen: Nicolás Eugenio Aguilar y archivo Infóber digital


 



 



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