domingo, 16 de septiembre de 2018


       LOS SOCIOS DEL SILENCIO


     
     “A veces el silencio es la peor mentira”, sostenía don Miguel de Unamuno. Por cierto, en los tres lustros que lleva manejando la provincia, la renovación ha tenido y tiene múltiples aliados en la oposición (?), en la prensa, en el poder económico, en el ámbito de la cultura, en las iglesias y en la política nacional. Algunos, apoyan por lo que dicen. Otros, apoyan por lo que callan.

     Hace días el Concejo Deliberante de Puerto Iguazú expulsó a Gabriel Llamas, del Frente “Cambiemos” por…Porque se les dio la gana. Llamas metió la nariz en asuntos que podrían involucrar o no al alcalde renovador Filippa y a gente del municipio. No importó si Llamas tenía razón o si mentía. Osó meterse con el señor feudal de un municipio. Y, rapidito, lo eyectaron del cargo. Eso es marca registrada del Frente Renovador de la Concordia.

     Pero para la gente de “Cambiemos” eso fue un boomerang. A partir de la evidente alianza política entre Macri y Rovira (con la máscara de Passalacqua), Cambiemos-especialmente el PRO-se convirtió en otro socio del silencio. Previo a los comicios del año pasado, una candidata del espacio me dijo off the récord: “la directiva que recibimos es que no confrontemos con la renovación”. Y vaya si cumplieron con el mandato. Con algunas excepciones como el diputado Gustavo González o el concejal obereño Loreiro (a quiénes ya se las harán pagar), los popes del frente se han vuelto especialistas en morderse la lengua antes que hablar. Con toda la letra que aportan tantas injusticias, patoteadas, ineptitudes y sospechas de corruptela que brinda la renovación, estos muchachos solo abren la boca cuando van al dentista.

     Pero como uno es el que es y no otro, un feudo es un feudo y ahora le tocó a alguien de la tropa de Cambiemos sufrir en carne propia a estos patoteros de estado que se creen que la cosa pública es la cosa de ellos.

     Es conocido el poema equívocamente atribuido al alemán Bertolt Brecht, que en realidad es de otro alemán, Martin Niemöller, un oficial naval y más tarde pastor que pasó del apoyo al nazismo, a combatirlo y sufrirlo:

     "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

     Con tanta oposición berreta, acomodados por todos lados y reacciones tardías, Rovira lo está logrando.

     Casi no queda nadie que diga nada.
    

sábado, 8 de septiembre de 2018

                             EL OLVIDADO
     ¿Sabías que el majestuoso Parque de las Naciones de Oberá, dónde por estas horas transcurre otra edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante, se levanta en tierras donadas por un señor al que, lejos de agradecerle su actitud altruista, la dirigencia obereña lo maltrató hasta el hartazgo?  Difícil que lo sepas, salvo por este espacio. Su nombre fue borrado de la historia y no hay siquiera una placa que les recuerde quién fue a los visitantes del parque. Se llamó Víctor Benito Alfaro. Un ingeniero y agrimensor rosarino radicado en Oberá a fines de la década del cincuenta. Era peronista y le tocó soportar los duros tiempos de la proscripción, de las dictaduras y de los “gorilas” de verdad. Llegó a ser concejal obereño, diputado provincial misionero  y fue también el primer decano de la Facultad de Ingeniería de Misiones en 1973. Su hija Juana nos contó la historia que publicamos en Misiones Cuatro. Y que no vas a leer en ningún lugar más (https://misionescuatro.com/provinciales/fiesta-inmigrante-negocio-rindfleisch/)

      “Papá siempre trabajó. De hecho,  vino a esta zona para hacer un trabajo como agrimensor, en un concurso que hizo el estado nacional y él ganó. En 1963 él y mi tío Mario Alfaro, que también se radicó en Oberá, compraron un lote, una chacra de unas cuarenta hectáreas. Era una inversión. Exactamente el lote Agrícola Nº68 de la sección tercera, de la colonia Picada, de Bonpland a Yerbal Viejo. La municipalidad incluyó ese lote en la zona de urbanización. El 6 diciembre de 1977, ya con mi tío Mario viviendo en Buenos Aires, mi padre hizo caso de las leyes nacionales y provinciales que exigen que en toda nueva urbanización se destine el veinte por ciento a de la superficie a espacios verdes y edificios públicos, y donó ese veinte por ciento de esas tierras, unas ocho hectáreas, al municipio de Oberá. El interventor a cargo de la municipalidad era Eladio Villaverde. Mi papá quería mucho a Oberá y le encantó donar esas tierras. Pretendía que  se usaran en beneficio público, cosa que además exigía la ley”, narró Juana. 

     Y continuó…”“Al año siguiente, 1978, el municipio de Oberá le compró a mi padre dos hectáreas más. Con lo que ya teniamos al estado comunal con diez hectáreas a su disposición para el bien público. Ocho donadas y dos compradas. Pasó un tiempo, retornó la democracia y en 1989 el radical Sábato Romano, entonces intendente de la ciudad, le propuso a mi papá permutar otras tres hectáreas de esos terrenos que eran de él y de mi tío por otros terrenos ubicados en otra zona de la ciudad y que habían sido donados por la familia Bárbaro (la misma de “Ticha” y “Marilyn”). Hicieron la operación. Y así se formó en 1989 lo que hoy es el Parque de la Naciones con trece hectáreas”. 

     “El gobierno de Sábato Romano pidió un subsidio al estado provincial para comprar más tierras y agrandar el Parque, pero no se lo dieron. Por entonces la Fiesta Provincial del Inmigrante, que aún no era “nacional” se hacía, desde su inauguración en 1980, en el complejo deportivo municipal  “Ian Barney”. Al tiempo mi padre le vendió  terrenos al empresario Elías Andrujovich, que levantó  allí las famosas cabañas hoteleras. Todo en la misma zona del Parque de las Naciones. Bueno, de pronto empezaron los problemas para papá” “Durante la gestión de Romano acusaron falsamente a mi padre de no pagar los impuestos de algunos de sus terrenos. Incluso  la jueza  Aída Rosa Araujo Vázquez de Moreira (la misma que en el año 2000 fue separada del cargo envuelta en un escándalo por venta de bebés) ordenó un allanamiento al domicilio particular de papá, usando la fuerza pública, para embargar bienes por ejecución fiscal. Es más, el abogado de la municipalidad, Juan Szymczak, fue a verlo a mi padre y encima lo cargaba y le faltó el respeto. Le decía, “eh, ustedes los peronistas, tanto hablan de la justicia social y no pagan los impuestos”. Estuvieron a punto de poner en remate el mismísimo Parque de las Naciones” 

     “Encima que mi padre había donado un terreno para el bien público, lo acusaron de no pagar impuestos y le allanaron la casa. Todo bien prepotente. Cuando la cosa se aclaró y se supo que fue un error-por decirlo así-, en la familia le hinchábamos a papá para que le hiciera juicio a la municipalidad. Pero papá  no quería llegar a eso. A pesar de todo lo que iba a seguir pasando. Fallecido Sábato Romano lo sucedió como intendente el también radical Miguel Oliveras (luego diputado provincial y funcionario de EMSA, ya en tiempos de la renovación). Oliveras iba a ser el mentor político de Rindfleisch. En noviembre de 1996 Oliveras pidió la expropiación de otros terrenos que pertenecían a mi padre y a mi tío. ¿Por qué? Decían que los precisaban para ampliar el Parque de las Naciones y adecuarlos a los nuevos proyectos que tenían para la zona. El Concejo Deliberante de Oberá dictó una ordenanza prohibiendo que mi padre y mi tío vendieran la manzana nº 68 del lote agrícola 60, los terrenos que quería Oliveras. Le estaban “prohibiendo” que venda su propiedad. Como si fuera poco el diputado provincial radical obereño Elso Rafael Dutra, presentó un proyecto para que el estado provincial expropie ese terreno. Pero eso, gracias al buen tino de la Cámara, no prosperó. Papá siempre decía “me persiguen porque soy peronista de verdad”. 

     Con el tiempo Dutra fue a verlo a papá y le pidió disculpas. Poco después, en 1997, Ewaldo Rindfleisch, también radical y de la mano de Oliveras, asumió como presidente de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá, CELO”. “Finalmente mi tío Mario vendió los terrenos que tanto querían expropiar. Eso fue en el 98 y 99. Los compró el estado con ATN (Aportes del Tesoro Nacional). Lo llamativo es que el estado puso 1.200.000 pesos. Y a mi tío le pagaron 120.000 pesos, la décima parte. ¿Y el resto? Para rematarla te cuento que a mi tío y a su abogado los declararon “personas no gratas” y les prohibieron la entrada a la Fiesta Nacional del Inmigrante. Que se hacía en el terreno que mi tío y mi papá donaron”, concluyó Juana. 

     En 1984 se aprobó un proyecto para la creación del Parque de las Naciones, que contemplaba la construcción de casas típicas en un predio de diez hectáreas donadas por la municipalidad. Las que había donada el ingeniero Alfaro. En 1989, en la Fiesta Provincial del Inmigrante, aún en el complejo deportivo municipal, empezó a hacerse la feria comercial. Su primera denominación fue Feria de las Naciones del Noreste Argentino (Ferinnea). En 1992, pasó de ser Fiesta Provincial a Fiesta Nacional del Inmigrante, con sede permanente en Oberá, por medio del Decreto Nº 421, que dictó el entonces Presidente de la Nación, Carlos Menem. En 1997 la Fiesta Nacional del Inmigrante pasó a tener como sede el Parque de las Naciones. Allí las colectividades construyeron sus casas típicas y también la Casa Argentina. Y allí se hace la Fiesta hasta hoy. En la misma década del noventa se constituyó la Federación de Colectividades, encargada de organizar la Fiesta y que además tiene la tarea de mantener y hacer crecer el Parque de las Naciones. Con Rindfleisch ya entronizado en la vida pública obereña-titular de la CELO y luego concejal radical entre 1999 y 2003-,la municipalidad y Federación de Colectividades concesionaron la explotación de la feria comercial a la empresa ARQUEV. 

     Lo que sigue también es historia conocida…para los que se informan con Misiones Cuatro. 

     Un hombre llamado Víctor Alfaro llegó de Rosario a Oberá y se enamoró de esa tierra. Hizo cuanto pudo por ayudarla a crecer. Le pagaron con difamaciones, prepotencia y escarnio público. Lo botaron de la ciudad. 

     Lo que leíste pasó y tiene vigencia. Una sociedad abúlica, manejada por pusilánimes y canallas, es bombardeada con el argumento de que sacar a la luz este tipo de “curros” es ser “antiobereño” o “antifiesta”. Nada nuevo. Aldeanismo de dos pesos con veinte que enmascara negocios y complicidades.

      “Mi memoria es magnífica para olvidar”, decía Robert Louis Stevenson (el autor de “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde). 

     La nuestra, no. - 

domingo, 2 de septiembre de 2018

 DICEN QUE NO SE GOZA BIEN DE LO GOZADO HASTA DESPUÉS DE HABERLO PADECIDO 




      -Si para recobrar lo recobrado
            debí perder primero lo perdido,
            si para conseguir lo conseguido
            tuve que soportar lo soportado,
          -si para estar ahora enamorado
           fue menester haber estado herido,
           tengo por bien sufrido lo sufrido,
           tengo por bien llorado lo llorado.
         -Porque después de todo he comprobado
          que no se goza bien de lo gozado
         sino después de haberlo padecido.
       -Porque después de todo he comprendido
        por lo que el árbol tiene de florido
        vive de lo que tiene sepultado.

     Así describe Francisco Luis Bernárdez, en su clásico soneto, la justificación del sufrimiento en el amor. Un padecer que lleva al gozo.

¿Así es en el amor? ¿Y en cualquier orden de la vida? Pues no se vive así en la Argentina. Acá se sufre en vano.No se recobra lo recobrado.

Nuestra decadencia no parece, sino que ha sido imparable desde hace mucho. Los golpes de estado. La proscripción del peronismo. La guerrilla. La Triple “A”. El “Rodrigazo”. Videla, Massera y Agosti. Martínez de Hoz. Galtieri y la guerra de Malvinas. Alfonsín y el plan Austral. Menem, Cavallo y el espejismo del uno a uno. La Alianza y el 2001. Duhalde y la salida de la convertibilidad. Bonny (Cristina) and Clyde (Néstor). “Cambiemos” que “gatopardizó”. Vivimos cada vez peor. Con pequeños paréntesis. Pero siempre empeora. Salud, seguridad, justicia, educación, trabajo, salarios. Cada gobierno deja funcionarios ricos, sociedades empobrecidas y otarios que los justifican. Subdesarrollados en lo económico y en lo cultural. Y ya no sé qué cosa lleva a la otra.

     Soy un porteño radicado en Oberá hace casi catorce años. Voto en Oberá. Voto en Misiones. Una provincia y una ciudad que está gobernada hace tres lustros por el Frente Renovador, el partido que Carlos Rovira y Maurice Closs armaron de las sendas mejicaneadas al justicialismo y al radicalismo. Rovira convirtió a la tierra colorada en un feudo. Una provincia con dueño. Y por Oberá pasó un tal Ewaldo Rindfleisch, renovador y kirchnerista, que entregó al municipio endeudado, sin agua, sin luz y no dejó negocio por hacer aprovechándose de la política. Que fue, y es, cubierto por una red de impunidad multipartidaria. ¿A quién voto el año que viene?

-La renovación es lo peor que le pasó a Oberá y a Misiones. Aunque nos quieran hacer creer el cuento del “buen renovador”, que tantos se tragan (un Carlos Fernández que arreglará lo que rompió Rindfleisch, por ejemplo).

-El PRO y el radicalismo local son tan pusilánimes como inoperantes sus pares nacionales del Frente “Cambiemos”. Jamás han movido un dedo para colaborar con el poco periodismo que hay en Oberá y en Misiones. Y, lamentablemente, el gobierno del presidente Macri, hasta acá-ojalá mejore- ha sido un fiasco.

-El peronismo misionero tranzó con Rovira. Como si ser renovador y ser peronista fuera lo mismo.

-Los partidos provinciales son pequeñas medialunas que, cada mañana, Rovira moja en su café con leche.

-Al kirchnerismo no lo considero una opción porque aún no padezco Alzheimer.

-El socialismo y la izquierda vernácula siguen siendo los mismos delirantes de toda la vida. Y Misiones es una provincia políticamente daltónica.

-Votar en Blanco es como tirarla al córner. No me va.

Estamos atrapados entre lo peor del pasado y lo peor del presente..

Y la chatura. Expresada en una sociedad cada vez más fanatizada-especialmente los kirchneristas que se ilusionan con que la salida anticipada de Macri sea una gambeta a la cárcel-que solo ve lo que quiere ver, que es hija del rigor, que se “informa” leyendo títulos y mirando fotitos. Ganados por una moral de mierda. Como decía Sergio Renán en aquél film, “Sentimental”: ni derechos del todo, ni torcidos del todo”.

Es lo que hay. Y no hay más.

Seguiremos adelante, obvio. Pero todo indica que perdiendo más tiempo. “Vastum tempore”, se dice "perder el tiempo", en latín. Lo contrario del “carpe diem” de Horacio (“aprovecha el día”).

¿Así que en el amor, y en cualquier orden de la vida, no se goza bien de lo gozado sino hasta después de haberlo padecido?

Te voy a contar algo.

Es mentira.

domingo, 26 de agosto de 2018

                        LOS AÑOS PERDIDOS 




     Tras el contundente informe difundido por Misiones Cuatro sobre la conexión provincial con la corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo, buena parte de la sociedad obereña reaccionó como suelen hacerlo las comunidades ganadas por el miedo o la culpa. Acusó el impacto. Haciendo silencio.


     Las denuncias que Ramón Escobar llevó a la justicia están llenas de documentos y firmas de funcionarios públicos nacionales, provinciales y comunales. Las imágenes de los sitios de Oberá en donde no hay lo que los contribuyentes pagaron para que haya, son irrefutables. El informe rescata, en esta época de supremacía de la opinión, la contundencia de los hechos.

     El estado nacional envió fondos al estado provincial para hacer obras. El estado provincial los recibió y los mandó al estado comunal. El estado comunal llamó a licitaciones para adjudicar las obras a empresas. Las empresas recibieron dinero, certificados de pago de por medio, para hacer esas obras. Las obras no están. Y el dinero tampoco.

     ¿Qué más hace falta?

     La Cámara de Representantes de la provincia tuvo la oportunidad de indagar sobre la cuestión. Dos veces. La ignoró. Dos veces.

     Nadie del gobierno provincial dijo nada. Haciéndose cargo de que en la Misiones renovadora el dinero del estado puede desaparecer sin que nadie lo pueda explicar.

     El alcalde de Oberá, Carlos Fernández, usó la reputación de Rindfleisch como una escalera para trepar al cargo. Luego él y los ocho concejales oficialistas, incluido el presidente del Deliberante, Ariel Chaves, se hicieron los desentendidos cuando tuvieron la misma información que Escobar en sus manos. Fernández aspira a ser reelecto y Chaves a sucederlo. Si cualquiera de esos dos objetivos se cumplieran, pobre Oberá!  

     El grueso del periodismo local, impotente al no tener ya el poder de desinflar ninguna investigación  en tiempos en que las redes sociales difunden la información a mayor velocidad que cualquier tartufo de los micrófonos, intenta seguir la corriente. Como si no fueran los que han sido.

     La pusilánime dirigencia obereña tiene asumido que nunca correrán mayor riesgo que si fuera Rindfleisch y no ellos, el que abriera la boca.

     La oposición en Oberá, sigue sin tomar ácido fólico. Anémica y en cama, mirando por la tele o discutiendo por Facebook, la política que hace la renovación:

-El PRO tiene la directiva de no hacer nada que moleste a Passalacqua, la mascota litoraleña del presidente Macri. El referente del espacio, el diputado provincial Roberto Rocholl, frente a las denuncias de Escobar, desapareció en acción, como Chuck Norris.

-La UCR, a la manera de esas mujeres que aman demasiado, siempre vio a “Tito” Rindfleisch como a un ex al que le guardan cariño, aunque los haya olvidado para siempre. Eso sí: en las redes sociales le han dicho de todo.

-Los peronistas están intentando autoconvencerse de que Rindfleisch era del PRO y de que José López trabajaba para Macri.

     Oberá fue saqueada. Hubo responsables. Quisieron olvidarlo rápido y no los dejamos. Quiénes tuvieron la actitud ciudadana de no ser copartícipes de ese saqueo ni por acción ni por omisión, tienen nombre y apellido. Los hemos nombrado. Y son tan pocos que podríamos juntarnos a tomar un café en una mesa de cualquier bar.

     El resto es silencio. Silencio frente a tantos años desaprovechados.

     “Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo”, escribió Jorge Luis Borges en “El amenazado” sobre lo que sentía al amar.

      Hemos visto a muchísimos obereños que no estuvieron junto a su amada tierra cuando Oberá los precisó. Dejaron que la ciudad perdiera dinero y años.

      El dinero podría volver. Los años no.

      Son muchos los años perdidos.

      Y  no se recuperan nunca más.

sábado, 11 de agosto de 2018

EL JUSTICIALISMO MISIONERO EN SU PEOR MOMENTO 


     Desde que Néstor Kirchner, en el marco de lo que él llamaba “transversalidad”, lo sacó de la cancha para que deje de jugar y se dedique a mirar el partido desde la tribuna como simple espectador, el peronismo misionero comenzó a dejar de ser una opción de poder hasta convertirse en lo que es hoy: un sello de goma al servicio de Carlos Rovira, cumpliendo el rol de triste segundón de la renovación.

     La mayoría de sus dirigentes, y de sus militantes, no presentaron batalla. Peor aún. La mayoría se unió a la renovación como si ser renovador y ser peronista fuera lo mismo. De hecho el presidente del sello, el abogado obereño Rafael Pereyra Pigerl, le imprimió un meteórico ascenso a su carrera política denunciando algunos de los tantos desaguisados del renovador Ewaldo Rindfleisch en Oberá. Específicamente en la estratégica CELO, en la que Pereyra Pigerl llegó a comandar un proceso de saneamiento que continúa. Pero terminó contradiciéndose y mal. Ahora, como diputado provincial aliado al oficialismo, tiene el mismo jefe político que Rindfleisch.

     Es llamativo que la maquinaria electoral más potente que la Argentina tuvo en los últimos setenta años y la que gobernó Misiones durante dieciséis consecutivos (1987-2003), ahora muestre una diáspora de sujetos que intentan salvarse de modo unilateral y que le rinde pleitesía a Carlos Rovira, un gobernante que no puede mostrar, precisamente, avances en la justicia social que convirtió a Perón en Perón. Cientos de chicos y adultos misioneros, subsumidos en una indignante marginalidad, necesitan urgente de peronistas en serio.

     El affaire de los cuadernos de la corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo, de la que la renovación fue un socio que hoy padece Alzheimer, tiene al misionero-y renovador-Oscar Thomas, como el único prófugo de la justicia y con pedido de captura internacional. Muchos de los autodenominados peronistas, que tienen el tupé de llamarse entre sí “compañeros” (?), sobre tamaño bochorno, no abren la boca ni para bostezar.

     Se puso de moda entre los justicialistas locales criticar únicamente a Macri y al gobierno nacional. Molesta toda corruptela, pauperización salarial, injusticia o pobreza que ocurra a mil kilómetros de distancia. De lo que hay en Misiones, y hay mucho de todo eso, no dicen ni una oración.

     “SI un gobierno le roba a Pedro para pagarle a Pablo, siempre contará con la ayuda de Pablo”, acertó George Bernard Shaw.
  
    Nostalgias de un peronismo misionero que era otra cosa. Cuando no estaba lleno de Pablos…

lunes, 30 de julio de 2018

                 LA PERSONA DE LA FOTO

     Mientras tecleo, un parte de la Policía de la provincia de Misiones informa que en San Vicente se mataron cuatro personas en un accidente vial. Muertes que se suman a la de una chica de quince años en Ameghino. Y a la de un señor grande en la ruta costera. Y a un montón de fallecidos en cualquier parte de Misiones. De día, de noche, con lluvia, con sol, en un día laborable, en un feriado, en una calle terrada, en una con pavimento, en una ruta provincial o nacional. Choques, despistes, exceso de velocidad, alcohol al volante. Todos los días nos toca informar que algún misionero de cualquier edad se mató adentro de un vehículo que manejaba o en el que iba de acompañante. O porque lo atropellaron.

     En Misiones muere gente a cada rato en accidentes viales. Y los vehículos atropellan cualquier cosa que se les cruce: seres humanos, animales. Lo que sea que respire y ande.

  
     Y a nadie le importa.

     Ni al gobierno. Que tiene a las infracciones viales como la perfecta excusa para recaudar, pero para nada más. Ni a los que manejan. Que lo hacen muy mal y están creídos de que lo hacen muy bien. Saben del peligro y eso no los desanima, sino todo lo contrario. Quizás crean que ir a ciento cincuenta kilómetros por hora los convierte en un émulo de Vin Diesel en alguna de las nueve secuelas de “Rápidos y furiosos”. No pasan de ser una triste copia de Paul Walker, que se mató y se quemó en noviembre de 2013 cuando chocó su auto en California. En la vida real.

     En Oberá, por ejemplo, se puede observar lo común que es doblar sin poner el guiño, ir siempre a la misma marcha o exceder la velocidad incluso en pleno centro. Los inspectores que pone la municipalidad salen a recaudar. A eso los mandan. Cuestión que, por supuesto, nadie asumiría en público. Pero es así.

     Los exámenes para sacar o renovar el registro de conducir tienen resultados llamativos: aprueban casi todos.

     La infraestructura vial de la provincia, lugar turístico por excelencia, da pena. Especialmente las rutas adyacentes a Brasil.
   
     Y para rematar el cuadro de situación, tenemos la entronización de una forma de consumir la información: el entretenimiento. Casi nadie parece informarse para tomar conciencia de ciertas cuestiones. Como se puso de moda no leer más de cuatro líneas (por alguna tara que la medicina debería explicarnos), se leen los títulos y se miran las fotos. Si de accidentes viales se trata, la consigna es conseguir la foto que mas sacie el morbo. Si alguno se pegó un palo con el coche y terminó decapitado, a ver quién tiene la foto del cuerpo sin cabeza y la manda por WhatsApp (pasó hace muy poco). En minutos cientos o miles la habrán visto. ¿Para tomar conciencia ciudadana de que algo hay que hacer? No. Para entretenerse mientras toman mate y comen bizcochitos.

      El gobernador y los intendentes, como renovadores que son, siempre están en otra. Lo de ellos no es el encarar los problemas. Y seguirán con su desidia. Ya que, electoralmente, mal no les va.

     La asociación civil “Luchemos por la vida”, una ONG que se toma los accidentes viales todo lo en serio que no se lo toma el estado, informó que el año pasado 354 personas murieron en Misiones por accidentes viales. Un promedio de casi una persona por día. Promedio nefasto. En lo que va de 2018 la cosa no mejoró.

     Irresponsables al volante de autos, micros o motos que se niegan a tomar conciencia de los cuidados que deben tenerse al manejar. Personajes que buscan en la velocidad la adrenalina que no les da las estúpidas vidas que se forjaron. Un estado que no reacciona y una sociedad que no lo obliga a hacerlo, entretenida mirando las fotos del accidente y limitándose a poner un “me gusta”, o un “me enoja” en Facebook.

     Hay gente, mucha gente, que ya no puede manejar más. Gente que ya no debería estar manejando más.

     Oscar Wilde definió al deber como “lo que esperamos que hagan los otros”. Se creó una cadena de abulia, en la que cada quién espera que otro se ocupe de lo que hay que hacer y entonces nadie hace nada.

     Son miles los que andan mirando a la persona de la foto. La del accidente con el muerto del día.

    Sin sospechar que, en cualquier momento, la persona de la foto, vas a ser vos….



sábado, 7 de julio de 2018

UN AÑO SIN "TICHA" Y MUCHOS SIN JUSTICIA 




     Hoy, 7 de julio, se cumple un año de la desaparición física de Juana “Ticha” Bárbaro. Murió en Buenos Aires, dos días antes del cumpleaños de su ciudad y la de su familia, pionera de Oberá.

     No se puede pasar rápido por la figura de Ticha. Hay que detenerse. Porque es el emblema por excelencia de la lucha contra la impunidad en la Misiones feudal. 

     Este lunes 9 de julio Oberá celebrará su nonagésimo aniversario. Por eso hay en ella un inhabitual movimiento y clima de fiesta. En paralelo, un grupo de familiares y amigos, de esos que estuvieron siempre, llevarán flores a la tumba de Ticha y evocarán su lucha ciudadana. 

     Porque Ticha Bárbaro fue eso. Una ciudadana que luchaba. Que no es poco en ningún lado.

     Desde que su hermana María Elena (“Marilyn”) murió asesinada en el otoño de 2004, cuando le reventaron la cabeza a golpes y la enterraron aún viva en el sótano de su casa, Ticha debió hacer un curso acelerado de Derecho. Como les pasa a tantos deudos que tratan de evitar que sus tragedias tengan el triste destino de convertirse en una efeméride. Por el femicidio de “Marilyn”, perpetrado cuando ni conocíamos esa palabra, hubo gente imputada muy ligada a Carlos Rovira, el amo de la provincia. Lo de amo no es ninguna exageración. Lo supo bien Ticha, que se topó con un accionar de la justicia que debería estudiarse en las facultades como ejemplo de lo que no hay que hacer. 

     Durante trece años organizó y encabezó marcha tras marcha pidiendo un esclarecimiento del crimen que nunca llegó. Imputado quedó uno de cinco y preso ninguno. La causa está hoy bien protegida del frío del invierno en un despacho del Tribunal Penal 1 en Oberá. 

     Está muy bien ejercer de ella y su lucha, un recuerdo diestro. 

     Combatiendo como se pueda, un olvido siniestro.