TORMENTA DE IDEAS
En 1939 un
publicista de Nueva York llamado Alex Faickney Osborn creó lo que en nuestro
idioma se conoce como “Tormenta de ideas”. Es una técnica grupal que busca
generar ideas originales sobre un determinado tema o un problema, en un
ambiente creativo.
En la política argentina no funciona esa
técnica. El péndulo va de los ajustadores de salarios a los populistas del
“plan platita”. Y no les pidas otra idea. Porque no tienen.
¿Cómo se financió el estado nacional en
los últimos tres lustros? Repasemos: Cristina Kirchner, en su primer mandato,
usó recursos previsionales, ergo, la “guita” de las AFJP. Y en su segundo
mandato se comió las reservas. Mauricio Macri con crédito externo vía endeudamiento
con el FMI. Alberto Fernández recurrió al endeudamiento interno, ergo, la
emisión de pesos (su ministro de economía, Sergio Massa, nos hizo pagar su propia
campaña electoral con el “plan platita”). Y el gobierno de Javier Milei apuesta
al equilibrio fiscal, no gastar más de lo que se recauda, algo que consiguió
haciendo “el ajuste más grande de la historia” pero no a la “casta” prometida,
sino a la clase media y a los jubilados.
¿Crear riqueza? ¿Atraer inversiones que
generen empleo en el sector privado? ¿Crear tal nivel de empleo que permita una
genuina recomposición salarial? No, nada que ver.
Los liberales estudian mucho en las
mejores universidades y después, cuando gobiernan, no pasan de hacer cortes y recortes a
lo carnicero. Algo que se le podría ocurrir a mi tía que no pasó de la primaria,
aunque mi tía sería más sensible. Los populistas acomodan gente en el estado
aprovechando que algunos creen que la plata del estado la pone Dios. Reparten
lo que no hay, que suelen ser miguitas del gran banquete, con su clásica
combinación de discurso “progre” y vida de bacán.
Esto se tornó invariable y no hay señales
racionales de que vaya a cambiar.
A esta parte del mundo llegó un fenómeno
climático al que llaman “El Niño”.
Hay tormentas.
Pero no son de ideas.
Walter
Anestiades
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