lunes, 13 de octubre de 2014

    LA OPOSICION NO SEDUCE PROSTITUTAS


    
     No por primera vez pero sí como nunca antes, formar parte del oficialismo que gobierna Misiones y el país depara un beneficio económico. Planes que son nacionales pero que se reparten por aquí a 1.100 kilómetros de allá y de allá guiñan el ojo para acá, empleos nacionales, provinciales o municipales a los que no se accede por concurso, un “acomodo” para uno o para algún familiar en esas agencias de colocaciones que suelen ser algunas entidades gubernamentales, una futura “titularización” en el cargo, un medio de comunicación que vive de la pauta oficial, una empresa privada que trabaja para el Estado “sobrefacturando” el servicio porque total paga “el Estado” o simplemente las dádivas del día de los comicios. Todo puesto en busca del precio de gente que vende, alquila o permuta su voto. El Estado (que en los feudos es gobierno y el gobierno es partido)  cuenta con el hándicap de que muchos de ellos, además, son baratos. Por supuesto, negar que esto suceda o minimizarlo es parte sustancial de su eficaz y añejo funcionamiento.

      Ahora bien, ¿qué chances tiene un candidato opositor qué plantea ideas y proyectos en una sociedad cuyo grueso no está tan interesada en combatir al Poder que la oprime como en las ventajas que le puede dar ser parte de él?

     Desde las clases más bajas hasta las más altas, desde ínfimos niveles de instrucción hasta posgrados universitarios, todos están atravesados por la dicotomía entre una moral pública que exige reglas claras y transparencia y una moral privada que carece de escrúpulos para rechazar ofertas. Las injusticias hijas de la desidia oficial causan indignación todos los días, menos el día que se vota.

      No es difícil  caerle a la oposición con los habituales clichés de “no tienen candidatos serios”, “todos roban”, “le faltan proyectos”, “no hacen nada” y demás conceptos nacidos de la pereza mental, no de un análisis personal responsable y profundo que implique conocer bien a los dirigentes que se cuestiona.

     Así las cosas la ventaja del oficialismo es clara: maneja la “caja”. La oposición no.

       Quizás en Misiones-y en el país-  la mayoría de sus habitantes empiece a tener una buena calidad de vida cuando la sociedad mida al oficialismo con la misma vara con la que mide a la oposición. ¿Qué en la oposición hay impresentables? Seguro. Pero impresentable  con acceso a la “caja” es otra cosa, ¿no?

       Inútiles que se enriquecieron en la función pública pasean sus sonrisas cínicas de norte a sur y de este a oeste sabiendo que mientras tengan qué repartir, no hará falta que aprendan a gestionar. Algunos opositores dicen que no todos son así y que hay mucha gente honesta-vaya novedad-y que ahora las cosas son distintas (mientras repiten ese discurso quiénes gobiernan desde demasiado tiempo ya, gozan de un poder omnímodo y hacen-literalmente- lo que se les dá la gana).

      Robert Walpole, aquél que inauguró el cargo de Primer Ministro” en la Inglaterra del siglo XVIII, cuando la monarquía siguió reinando pero ya no gobernando, dijo que “todo hombre tiene su precio”.

       ¿Te anotás en el reparto de migajas?  Mirá  que el Kirchnerismo y la Renovación saben el precio de cada uno, si es que tenés un precio.

     Y tienen con qué pagarlo.






     

jueves, 9 de octubre de 2014

                 EL DIABLO A LAS 4


     A las 4 de la tarde del domingo 23 de octubre de 2011 un colega chateó desde Buenos Aires informándome: “Ya es irreversible. Cristina ganó arrasando en todas las provincias, probablemente pierda en San Luis con los Rodríguez Saa nomás. Ya lo sabíamos. Abrazo”.

     Me estaba confirmando lo que se intuía, lo que preveían todas las encuestas y lo que cualquiera que tuviera calidad de información tenía que aceptarlo pero desde la impotencia que genera ver las macanas que se manda el otro, de esas  que uno puede adivinar pero no evitar. Cristina Kirchner había sido reelecta como Presidente de la Nación acompañada en la fórmula por un tal Amado Boudou. Estos gobiernos, tan inútiles para gestionar, son habilísimos para hacer política y eficaces en el uso de la propaganda. De modo tal que logran generar microclimas previos a los comicios y enganchar a los indiferentes. Indiferentes que sumados a los que directa e indirectamente enganchó para vivir del Estado se hicieron entonces un número demasiado grueso: 54% en el país, 67% en Misiones y 70% en Oberá.

     En los días previos uno sentía que no había nada que se pudiera hacer y nada que se pudiera decir para evitar que la mayoría de la sociedad ratificara un rumbo del que ahora se queja patológicamente todos los días.

     La Cristina y el Boudou de 2011 eran exactamente los mismos y hacían exactamente lo mismo que la Cristina y el Boudou de 2014. ¿Entonces?

     La mayor parte-no todos-de los dirigentes opositores no tiene el coraje suficiente para interpelar a la sociedad y recordarle que el voto exige  r-e-s-p-o-n-s-a-b-i-l-i-d-a-d. La responsabilidad de informarse bien, tener memoria y exigir honestidad en la administración de la cosa pública. Esos dirigentes deberían poder contarle a los insatisfechos de hoy  la anécdota de Picasso y el “Guernica”:


---En abril de 1937 un pueblo vasco llamado “Guernica” fue bombardeado por los nazis alemanes que apoyaban a Francisco Franco en su sublevación contra el gobierno de la República española. Los inocentes cayeron muertos por decenas en esa primavera vasca. Fue la primera vez en la historia que una ciudad era atacada militarmente por aire. El genial Pablo Picasso retrató el bombardeo con rasgos cubistas y expresionistas y en el cuadro los personajes gritan, gesticulan y mueren bajo las bombas.
Cierto día, ya en la Segunda Guerra Mundial, los nazis entraron a la fuerza en la casa de Picasso en París y se toparon con esa representación fidedigna de la masacre. Un oficial le preguntó: “¿Usted hizo esto?”. Y Picasso le respondió: “No, el Guernica no lo hice yo. Lo hicieron ustedes”.


     Si fuiste parte de aquél 54% nacional, 67% provincial y 70% obereño que le dio todo el Poder a Cristina y Boudou como también a Closs y a Rindfleisch pensá en cada injusticia que te toca o le toca al otro y que tanto te duele recién ahora. Pensá en los muertos por una inseguridad que tus votados nunca atendieron, en la droga, en una Justicia manejada a control remoto, en esa propaganda disfrazada de periodismo que se hace levantando un teléfono desde Casa de Gobierno , en las persecuciones por “no ser del palo”, en la falta de trabajo, en tus miserables pesos que contrastan con la vida de sultanes que se dan ellos, en este sistema educativo decadente, en que ni siquiera tenés agua, luz o cloacas (andá a la casa de Cristina o de Closs a ver si sacan agua de un pozo perforado y defecan en  letrinas) , si…  

     Ya es suficiente. El resto de los padecimientos agregalos vos. Los periodistas no hicimos el “Guernica”. Solo pintamos el cuadro. Al “Guernica” lo hacen esos que apoyaste una y otra vez hasta el hartazgo.  Satura mucho oir a aquellos que se quejan de lo mismo que viven generando. Suenan patéticos.

      Este presente es aquél futuro que sospeché cuando las risas diabólicas se hicieron carcajada aquél domingo 23 de octubre de 2011.

      Me acuerdo como si fuera hoy. Eran las 4 de la tarde.





     

miércoles, 17 de septiembre de 2014

            LA OBERA SURREALISTA





     Cada Keops quiere su pirámide. Ewaldo Rindfleisch no es un faraón sino un intendente democráticamente electo tres veces por la sociedad obereña. Pero ya tiene su pirámide. Un remodelado “Centro Cívico” que demandó alrededor de veinte millones de pesos, una obra auditada por la consultora “Magoya S.A.”, que es la que verifica todo lo público en Oberá.

     La ciudad está en “emergencia hídrica”  desde hace un lustro (declarada por el parlamento local) al tiempo que desperdicia cotidianamente miles de litros del agua que se utiliza en las piletas termales y no se reutiliza por falta de inversión allí donde era prioridad. Mientras un señor turista se remoja las patas en las aguas termales y después se va,  otro señor se sienta a esperar que el camión municipal le lleva agua potable y se tiene que quedar porque no la va a conseguir de otro modo (23 barrios dependen del agua de ese camión). Oberá es la ciudad de las iglesias cristianas pero eso no impide que el hecho de que a miles de prójimos les falte algo tan vital como el agua sea una cuestión que al grueso de los fieles que tienen tanque para almacenar la que ellos sí tienen, les importe un rábano.

     Entrar con un automóvil a algunos barrios de la ciudad es más difícil que embocarle un cross a Floyd Mayweather. Calles de tierra que levantan polvo de un rojo carmesí cuando hay sequía y que embarran de color ladrillo para toda la eternidad cuando llueve, conviven y contrastan con un centro fastuoso dotado de aguas danzantes (sí, en serio)  y mega-iluminado,  en paralelo a un alumbrado público tan opaco que es una bendición para cualquier delincuente.

     Se está construyendo un nuevo hospital público de manera adyacente al que existe. ¿Por qué invertir en otro cuando el que está no tiene lo necesario ni en recursos humanos ni en materiales ni en equipamiento?

     La falta de reacción social ante el absurdo como política de estado se verifica en la expresión “qué lindo”, vertida al observar el nuevo centro por personas que califican de una para masoquistas. Le erran al enfoque porque no se trata de una cuestión estética sino ética. ¿Y sabe qué, señora?  Además es feo.

      La empresa que presta monopólicamente el servicio de transporte urbano hace siempre lo que quiere y de la misma manera. Funciona más o menos así señora, yo le cuento: se larga el rumor de que pedirá aumento del boleto. Algún Concejal es entrevistado por algún pone-micrófonos  y dice que desconoce el asunto. Días después el rumor se transforma en un pedido concreto que es recepcionado por el Deliberante. En trámite express y para descontracturar sus tríceps el quinteto de ediles levanta el brazo, la manito y lo que haga falta aprobando el aumento del boleto. Cosa que luego es criticada y provoca la indignación de la gente pero de la gente  que tiene auto porque los usuarios de colectivos no dicen ni pio, suben a la unidad, pagan, si les redondean para arriba por falta de monedas no hay problema y cuando les preguntan por la calidad del servicio dicen que es fenómeno.

     Salvador Dali sostenía que no le gustaba ir a México porque le parecía un país más surrealista que sus pinturas.

     Quizás eso sea la actual Oberá.
     Un gran cuadro de Dalí…


    

     

martes, 9 de septiembre de 2014

                          USAR A U.S.A.


    Decir una “verdad a medias” es una búsqueda perversa de la persuasión.  En Lógica se aprende que la falacia de una verdad a medias es un eficaz instrumento discursivo para vender el paquete de kilo completo: adentro van 100 gramos de lo cierto y 900 gramos de mentiras.

     Años de imperialismo estadounidense con efectos tangibles de su ejercicio han dado letra suficiente para utilizar una retórica pseudo-patriótica que siempre pagó bien a la hora de reclutar voluntades y mucho más ahora, en una época de pereza mental tan extendida. El imperialismo yanqui, que ha existido y existe, ha provocado desastres en buena parte del planeta. La política exterior de U.S.A (United States of America),  estratégicamente impulsada por el Departamento de Estado, no admite diferencias entre administraciones Republicanas o Demócratas. Cosa que el progresismo “trucho” de América Latina no puede dimensionar y aún cree que las bombas arrojadas por orden del señor  Clinton volaron por los aires  a menos seres humanos  que las que hizo tirar el señor Bush.

      En ésta “media verdad”-la de  postergaciones sociales cuya responsabilidad recae en buena parte en el “Tío Sam”-se han parado varios latinoamericanos corruptos, déspotas  y asesinos para ganarse la simpatía y la idolatría de millones de desorientados que así les toleran su corrupción, su despotismo y sus crímenes. Como la política no admite el vacío la masa no camina sin un líder. Un fenómeno de chauvinismo que bien definió Samuel Johnson (escritor inglés del siglo XVIII) al decir que en ocasiones “el patriotismo es el último refugio de los canallas”.

       No vamos a radicalizar el texto acordándonos de cómo en su momento la burguesía permitió los ascensos de Hitler o Mussolini con tal de no dejar entrar al “demonio rojo” comunista en sus países. Nos quedamos por acá cerca. Digamos Venezuela. Digamos Ecuador. Digamos Argentina.

     “Patria o buitres” es un slogan que intenta emular el verosímil manifiesto de “Braden o Perón”. La diferencia entre ambos radica en que hoy el yanqui Braden no es nada ante el argentino Boudou y Cristina es la antítesis de Perón. Por cierto, tengamos una aventura del pensamiento e imaginemos al líder justicialista recorriendo la Argentina de hoy con chicos desnutridos que en el país de las vacas no saben lo que es tomar una copa de leche y algún gil a sueldo intentando explicarle: “Mire nuestras políticas de estado, General. Esto es peronismo”.

     Venezuela vive de venderle petróleo al “imperio” como gustaba decir “Padre nuestro Chávez”. Cuando Rafael Correa deje su cargo Ecuador no solo será un país bananero en lo económico sino además en lo cultural. Aquí en nuestra Argentina, porque es “nuestra” y no sólo tuya kirchnerista, los que no pueden explicar cómo se hicieron megamillonarios desde la función pública se atreven a darnos consejitos y máximas sobre el amor a la patria.

     Según algún estudio cuya cientificidad desconozco los argentinos somos uno de los pueblos que más profesa un sentimiento antinorteamericano. Sentimiento que ,sin embargo, no impide comprar y comprar dólares empezando por los que  nos gobiernan y los “4 de copas” que los defienden.

     Las “medias verdades”, retóricas, falacias, sanatas y mentiras forman parte del discurso político pero parece que por estas latitudes persuaden más de la cuenta (véase elecciones 2011).

     No es cierto que no hay mal que no dure cien años. Todo vuelve y aún en época de CD, DVD y MP3 los impresentables con votos le pasaron la franela al disco de vinilo para que los perezosos mentales se entretengan con  la vieja milonga que, puesta bien alto, tapa el ruido de tantas macanas hechas.

    Una vieja milonga: “Usar a U.S.A.” 




       

martes, 19 de agosto de 2014

          
DESPUES DE ELLA, EL DILUVIO…



     Muchos argentinos esperan ansiosamente la llegada del 10 de diciembre de 2015. Ese día, asuma quién asuma, Cristina Kirchner deberá dejar la presidencia de la nación, Maurice Closs entregará la gobernación misionera a un sucesor y Ewaldo Rindfleisch abandonará la intendencia de Oberá luego de doce años. Tengo malas noticias para darles. Ninguno de los tres está pensando en irse.

     En la noche de martes 19 de agosto de 2014 Cristina eligió el “prime time”-el horario de mayor audiencia en la televisión abierta-para jugar su mejor carta a favor de convertir a su sucesor en un De la Rúa. Cosa de que aquellos que hoy no ven la hora de que se vaya lleguen a no ver la hora de que vuelva. Decidió poner al país en desacato frente a la Justicia de la mayor potencia mundial. Se reabre el canje de deuda, se cambian los contratos con los tenedores de deuda pública argentina y se muda la jurisdicción de la sede del demonio capitalista al Banco Nación de Buenos Aires. No sabemos que significará esto en el cortísimo plazo. Pero sí en el mediano: su sucesor se sentará por primera vez en el despacho presidencial de la Casa Rosada y encontrará una agenda de temas.  La agenda que ella misma le dejará escrita y que no podrá ser ignorada.

     Massa, Scioli, Macri, Carrió, Binner, Cobos, Sanz o quién fuera a sentarse en el sillón de Rivadavia deberá comenzar por regularizar los pagos de la deuda y emprolijar este asunto en el contexto de un mundo que mirará de reojo estas compadradas chauvinistas que acá gustan tanto. Esto no lo vas a ver de la noche a la mañana. Pero lo vas a ver.

      En Misiones Closs y Rovira, como Rindfleisch en Oberá, preparan a su títere. De hecho el alcalde obereño ya entronizó a Daniel Behler como un intendente en funciones bajo la máscara de “Secretario Coordinador”.

      Cristina pretende retirarse dejando un caos latente para que el próximo inquilino de la Rosada saque patente de inútil. La política no admite el vacío de modo tal que si la burguesía nacional se ve necesitada de otro (a) salvador de la patria ahí estará ella esperando. ¿Delirio? Si. Delirio hoy. Tal vez mañana se transforme en lo más sensato para nuestra sociedad embrutecida y veleta.

     Cuenta la leyenda que Luis XV reinó tan mal en Francia que cuando murió en 1774 hubo que enterrarlo de noche para evitar el clamor popular. A él se le atribuye la frase “aprés moi, le déluge” (“después de mí, el diluvio”).

       Ese es es plan. Después de “ella”, el diluvio.
        Y después del diluvio, de nuevo “ella”.



     

viernes, 15 de agosto de 2014


GOBERNAR EN EL INFIERNO

     “Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”, dice Lucifer tras fracasar en su rebelión contra Dios en “El paraíso perdido”, notable poema épico del siglo XVII que inmortalizó a su creador el inglés John Milton.

     Fue la elección que hizo Cristina Kirchner. Acompañada en su decisión por casi doce millones de argentinos.

     Corría el año 2007 y a favor de un precio muy alto de los commodities provocado por un mundo que necesitaba comprar lo que teníamos para venderle, nuestra economía iba a terminar creciendo un 8,7%. Impresionante cifra. La reducción del desempleo, cierto recupero de la inversión, más que elevado superávit fiscal y una sustancial acumulación de reservas en el Banco Central generaban el contexto ideal para gestionar en serio. ¿Gestionar? Sí. Ocuparse de crear un clima de negocios para atraer más inversión privada, invertir en generación de energía, el estímulo (en serio) de las economías regionales, encarar las necesarias obras públicas para aprovechar de una buena vez los recursos que nos sobran. Pegar un salto cualitativo en Educación (fundamental). Ir modificando el paupérrimo sistema de salud pública por uno más equipado humana y técnicamente. Abordando con la seriedad y el compromiso que amerita la compleja cuestión de la inseguridad. Todo sostenido en una imprescindible calidad institucional que es la que trae de la mano a la calidad de vida. Una Justicia independiente del Poder Político dotada de herramientas para agilizarla y tornarla eficaz. El respeto por el otro. EL combate a la corrupción desde adentro para que se convierta en la excepción y deje de ser la regla. Como la máxima funcionaria pública del país Cristina Kirchner debió aprovechar el consenso obtenido para “servir”. Como cada gobernador de provincia: por ejemplo Maurice Closs en Misiones. Como cada intendente de cada municipio: por ejemplo Ewaldo Rindfleisch en Oberá. Era el momento perfecto, con todas las condiciones dadas, para “servir (nos)  en el cielo”.

        No. Prefirieron gobernar en el infierno.

    
     Sentados en los dólares que el valor mundial de la soja arrimó encararon para otro lado. Para su lado. El Estado sirvió para acomodar a los del “palo” generando empleos improductivos pero también mucho voto cautivo. Planes sociales por doquier fueron aumentados y perfeccionados para que los pobres nunca dejen de serlo (peronismo a la inversa). La obra pública se convirtió en un pasaje directo a la “mordida” (palabra acuñada por un célebre sketch del programa de televisión “La Tuerca”). El “estado”, que en los feudos es “gobierno” y el “gobierno” que en los feudos es “partido”,  agudizó su rol de cosa intangible de dónde se saca para nunca reponer. No se invirtió en energía y el agua corre por cualquier lado menos por las canillas de las casas convertida en potable. Nuestro sistema educativo derivó en una suerte de plan de facilidades en el que los conceptos de “exigencia” y “disciplina” son dos nostalgias. La salud, aún con obra social, depende más de Dios que de la ciencia. Con la entronización del narcotráfico la delincuencia está cebada. Cientos de argentinos lloran a sus muertos pidiendo una Justicia que nunca va a llegar. Y el “otro” es un enemigo, feo, sucio y malo.


     Miles de chicos no saben lo que es tomar una copa de leche o comer un churrasco en el país de las vacas. Escribo esto y no puedo evitar que los oficialismos y sus simpatizantes me provoquen reflujo gastro-esofágico.

     Se armaron de impunidad. La judicial para que no  investiguen lo que hicieron. Y la mediática para que nadie te lo cuente. Dicen que todos los gobiernos se quedan con dinero. Pues esta gente fue original y también se quedó con la máquina de hacer el dinero.

     La clase media, embrutecida como nunca, dejó hacer mientras tuvo para pagar la tarjeta de crédito, renovar el auto, comprar la motito y llenar el changuito en el supermercado. Compró todos los mensajes de la propaganda y disfrazó con la máscara del optimismo cualquier realidad creada en las agencias de marketing. Lejos de  ser una burguesía que motoriza el cambio social a través de la exigencia a sus gobernantes se conformó con las miguitas del banquete dándose por satisfecha.  Cerró la boquita. Miró para el costado. Y dejó hacer demasiado.

       El omega de esta historia nos sitúa en un desperdicio total que provocó que ahora todo sea más difícil. Con el grueso de nosotros  angustiados por un hoy que es aquél mañana que ayer no nos importó.

     Ellos están hechos y contentos por haber logrado el objetivo. Optaron por un camino, lo recorrieron y llegaron a la meta.

      Reinan en el infierno…




domingo, 3 de agosto de 2014

LA SANATA

                    


     Cuando Juan Domingo Perón volvió a la Argentina en los años setenta, después de dieciocho años de exilio, solía divertirse muchísimo viendo en televisión “La peluquería de don Mateo”. Allí su anfitrión “hablaba” desde un teléfono público con Henry Kissinger, el funcionario más eficaz en la defensa de los intereses del Departamento de Estado norteamericano en el planeta. Kissinger recibía los “consejos” de don Mateo sobre la guerra de Vietnam. Pero no era Jorge Porcel quién interpretaba al peluquero ucraniano (Porcel quedó en el imaginario al hacerlo en unos tiempos más cercanos del que han quedado unos cuantos testimonios fílmicos). El actor que le daba rostro, cuerpo y voz en esos momentos era Fidel Pintos, el creador de un fenómeno eficaz hoy como nunca en la política argentina: la sanata.


     La “sanata” es un modo de hablar planificadamente incomprensible, en la que se expone un argumento absurdo y sin ideas claras. Pero dicho por determinado protagonista y de singular manera, suena verosímil a las entendederas de gente naif y que sufre de pereza mental. También puede colonizar una mente intelectualmente más sólida según la estrategia y el momento.


      Fidel Pintos, el “narigón” Fidel Pintos, creó la sanata para no morirse de hambre en los años treinta en medio de la gran depresión económica mundial y la “década infame” nacional. Su personaje de sanatero hizo las delicias de generaciones de oyentes de radio y televidentes de programas míticos de la televisión nacional de los sesenta y setenta como “Operación Ja Ja” y fundamentalmente “Polémica en el bar”.


    Porteño el hombre, nació en 1905 y se fue en 1974, tres semanas antes de la muerte de Perón. Nunca habrá imaginado, quizás sí, que iba a convertirse en el ideólogo y referente intelectual de los hombres de estado en la Argentina del siglo XXI.


     Ningún pensador ha influído tanto en las estrategias comunicacionales y el discurso de, por ejemplo y son solo tres cuando los hay más, Cristina Kirchner (Presidente de la nación), Maurice Closs (Gobernador de Misiones) y Ewaldo Rindfleisch (alcalde de Oberá). Tres sanateros de primera.


     La innegable pérdida de calidad  de nuestra educación sumado al fenómeno de un embrutecimiento creciente de la burguesía vernácula componen un contexto sumamente propicio para la entronización de la sanata.  Sanata que cuenta con tanto consenso que nos genera el interrogante de si la decadencia argentina tiene piso.


      La retórica es la sanata duchada, bien vestida y perfumada. Por cierto que el mecanismo retórico de construcción del discurso en general, incluído el discurso político, no es novedad y ha sido objeto de estudio desde Noah Chomsky (“Las estructuras sintácticas”, publicado en 1957)  para acá, incluyendo los aportes de fonetistas, sociolingüistas y análisis parciales varios.


         Cristina, Closs, Rindfleisch, ya no precisan ser buenos oradores. De hecho la Cristina senadora era una oradora de poderoso perfil cuando la Cristina Presidente es una refutación de la que era (o una precisión de lo que siempre fue). Pero suple eso con creces al igual que Closs o Rindfleisch con una acción cuya génesis antidemocrática se ha relativizado por parte de la sociedad: el eludir las conferencias de prensa o las entrevistas con periodistas críticos como un modo fundamental de no responder jamás lo que deberían republicanamente responder. La sociedad, lejos de exigir que sus mandatarios sean interpelados por cuestionarios en serio, ha optado por ser cómplice de pone-micrófonos que no tienen prurito alguno en entregarle a su público propaganda como si fuera información. Que las mayorías no puedan asociar calidad institucional con calidad de vida ha sido un triunfo cultural innegable del Poder. Y que tal situación se vea revertida, en parte, solo cuando las condiciones económicas empeoran, es demostrativo de la anatomía de esa victoria.


     Es complejo el abordaje pero resulta triste ser testigo de la adhesión a funcionarios y gobernantes que viven cada vez mejor, por parte de un electorado que vive cada vez peor.


      El mismo Fidel Pintos, fogueado en las desmesuras de tener mucho trabajo y de no tener ninguno, definió: “un actor es un señor que hoy come faisán y mañana se come las plumas”.


      Vaya hegemonía la de la sanata en estos tiempos.


      Gobernantes que comen y comen faisán.


       Apoyados por los que, patéticamente satisfechos, comen solo las plumas…