domingo, 31 de mayo de 2026

 

    EXTRAÑANDO AL PADRE PIÑA

 

     El Obispo de Oberá, Damián Santiago Bittar, parece haber hecho votos de silencio sobre las injusticias que ocurren en Oberá por culpa del poder político. Es una conducta antagónica a la del padre Joaquín Piña, quién se enfrentó al señor feudal Carlos Rovira sin dudarlo.

    Hace unos días se inauguró en Oberá la Fazenda de la Esperanza “María Auxiliadora”, un espacio destinado a la rehabilitación de personas adictas, que fue impulsado por la Diócesis de Oberá junto a la organización internacional Fazenda de la Esperanza. Está muy bien esa obra. Seguramente el Obispado precisa la ayuda o la colaboración del estado comunal. En esta y en otras cuestiones. Pero, ¿al precio de hacer silencio?

     Dado el peso específico de su palabra si monseñor Bittar dedicara algunos minutos a señalar públicamente las responsabilidades del poder político local en los problemas locales, sería una demostración de amor cristiano por el prójimo más contundente que cualquier oración a Dios que se eleve. Como nos enseñó San Agustín: “Hacé lo que puedas, pedí lo que no puedas, y Dios te dará para que puedas”.

     No. Es solo una aventura del pensamiento.

     El padre Joaquín Piña dejó este plano el 8 de julio de 2013, hace trece años.

      No lo verás volver.

 

Walter Anestiades

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