EXTRAÑANDO AL PADRE PIÑA
El Obispo de
Oberá, Damián Santiago Bittar, parece haber hecho votos de silencio sobre las
injusticias que ocurren en Oberá por culpa del poder político. Es una conducta
antagónica a la del padre Joaquín Piña, quién se enfrentó al señor feudal
Carlos Rovira sin dudarlo.
Hace unos días se inauguró en Oberá la
Fazenda de la Esperanza “María Auxiliadora”, un espacio destinado a la
rehabilitación de personas adictas, que fue impulsado por la Diócesis de Oberá
junto a la organización internacional Fazenda de la Esperanza. Está muy bien
esa obra. Seguramente el Obispado precisa la ayuda o la colaboración del estado
comunal. En esta y en otras cuestiones. Pero, ¿al precio de hacer silencio?
Dado el peso específico de su palabra si
monseñor Bittar dedicara algunos minutos a señalar públicamente las
responsabilidades del poder político local en los problemas locales, sería una demostración
de amor cristiano por el prójimo más contundente que cualquier oración a Dios
que se eleve. Como nos enseñó San Agustín: “Hacé lo que puedas, pedí lo que no
puedas, y Dios te dará para que puedas”.
No. Es solo una aventura del pensamiento.
El padre Joaquín Piña dejó este plano el 8
de julio de 2013, hace trece años.
No lo verás volver.
Walter
Anestiades

No hay comentarios:
Publicar un comentario