¿A RIQUELME LOS TÉCNICOS SE LOS
RECOMIENDA EL “BETO” ALONSO?
Corría el año 2015 cuando Juan Román Riquelme, que acababa de terminar su carrera como jugador en enero de ese año y ya estaba enfrentado con la dirigencia macrista de Boca, habló con la prensa y dijo algo que hizo ruido: "Una Copa Libertadores vale diez campeonatos argentinos. Estando en Boca tres o cuatro años un campeonato o una Copa Argentina vas a ganar seguro. Ahora, los que son buenos ganan la Copa". Cuando dijo eso Boca tenía un entrenador que ganó una liga y una Copa Argentina pero quedó eliminado en la Sudamericana y en Libertadores: el entrenador se llamaba Rodolfo Martín Arruabarrena.
Dicen que ahora el Riquelme presidente,
que desde que es presidente tampoco ganó la Libertadores, pero que ni siquiera
ganó una liga o una Copa Argentina, va a contratar como entrenador a Rodolfo
Martín Arruabarrena.
A ver repasemos: “el Vasco” fue un lateral
izquierdo notable, surgido en Boca, y ganador en la era Bianchi de dos ligas
(Apertura 98 y Clausura 99) y de la Libertadores 2000 (el metió dos goles en la
final de ida en “La Bombonera” contra Palmeiras). Después se fue a jugar al
Villarreal de España-donde coincidió con Riquelme-y cerró su carrera como jugador
en la U Católica de Chile.
Como entrenador debutó en Tigre en 2011 y
lo salvó del descenso, incluso lo sacó subcampeón detrás del Arsenal de Alfaro.
Después dirigió a Nacional de Montevideo y se fue porque no pudo sacarlo
campeón. En 2014 volvió a Boca como entrenador, y le tocó una parada brava:
tuvo que reemplazar a Carlos Bianchi, a quién Angelici echó porque en ese
tercer ciclo le fue pésimo.
¿Cómo le fue al “Vasco” dirigiendo a Boca? Se
puede sintetizar del siguiente modo: bien en lo local y mal en lo
internacional.
En lo local ganó la liga 2015, que era un
campeonato largo de 30 fechas. Ganó los dos superclásicos: 2-0 en “La
Bombonera” y 1-0 en el gallinero. Además ganó la Copa Argentina 2015 en aquella
final contra Rosario Central, el Central de “Pechacho” Coudet, con el pésimo
arbitraje de Diego Ceballos.
En lo internacional quedó marcado porque
fue el entrenador ante el cuál el River de Gallardo empezó a revertir la
paternidad bostera en las copas: River lo eliminó en las semifinales de la
Sudamericana 2014 (¿te acordás del penal de Gigliotti, que le ataja Barovero en
el gallinero?) y en octavos de final de la Libertadores 2015, aquella noche del
“gas pimienta” en “La Bombonera”. En el medio de eso se coló un papelón que
nadie recuerda: el Boca de Arruabarrena perdió en “La Bombonera” con Deportivo
Capiatá de Paraguay 1-0 en octavos de la Sudamericana 2014. Después Boca ganó
en Paraguay y pasó por penales. Te recuerdo que Capiatá había sido fundado en
el 2008, ergo, el Boca del “Vasco” perdió en la “Bombonera” con un equipo que
tenía, apenas, 6 años de vida.
Arruabarrena terminó su ciclo de
entrenador en Boca de un modo horrible: fue goleado por San Lorenzo 4-0 en la
final de la Súpercopa Argentina en febrero de 2016. Ese fue el último título
que ganaron los “cuervos”.
A ver repasemos la lógica de Riquelme: en
el llano se quejaba de que Boca ganaba ligas y copas argentinas pero no ganaba
la Libertadores que era lo importante. Pero ahora que es presidente va a contratar
a un entrenador que ya estuvo en Boca y ganó ligas y copas argentinas pero no
ganó la Libertadores que es lo importante.
Uno es de Boca y si viene Arruabarrena
desearemos que le vaya fenomenal. Pero el problema original sigue siendo el
Presidente, que ya pifió mucho, y la caterva de bobos que, como detestan más a
Macri que a River, lo apoyan ciegamente y no se hacen mucho drama con que Boca
no salga campeón y pierda con cualquiera.
Si viene Arruabarrena, bueno, a alentarlo
con todo (es un gran tipo y de la casa) y Dios quiera que mejore lo ya hecho.
Los que ponemos a Boca por encima de los intereses del PJ del conurbano y los
de Sergio Massa, estamos ansiosos por volver a ser campeones.
No es fácil ser técnico de Boca.
Y con un presidente como Riquelme, menos.
Walter
Anestiades

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