miércoles, 24 de junio de 2026

 

         ELOGIO DE KEMPES

 

      El apellido Kempes sonó en mis oídos antes que el jugador del Mundial 78 se presentara ante mis ojos. Mi viejo, rosarino e hincha de Central, hablaba de un número diez muy bueno que habían tenido y que era mejor que otro zurdo, “Marito” Zanabria, el de los “leprosos” (Newells Old Boys), y del que uno pudo disfrutar mucho en el Boca de Lorenzo.

     Lo de Mario Alberto Kempes, a partir de la segunda fase y hasta la final de nuestro Mundial 78, fue “maradoniano” y “messiniano”. Dos goles a Polonia, dos goles a Perú, dos goles a Holanda. Y el primer título.

    Cuesta olvidarse de la patita que metió en el segundo gol contra el par de holandeses que se le cruzaron. Algunos se enfocan en que pudo haber sido plancha. Uno se enfoca en todo lo que gambeteó antes y en que fue capaz de meter la patita ahí. Quizás uno esté demasiado influenciado por varios jugadores de hoy, que ante el primer roce con un rival piden el cambio, la camilla, una prótesis, la jubilación y la pena capital para el que lo tocó. Me pareció y me sigue pareciendo una decisión valiente y única. Meter el botín ahí y hacer el gol del título (porque el de Bertoni fue el tercero).

     Los giles dicen que ese mundial es inválido porque nos gobernaba una dictadura. Nunca escuché a un “tano” diciendo que el mundial que organizaron y ganaron en el 34 no valió porque los gobernaba un tal Benito Mussolini.

     Otros dicen que el famoso 6 a 0 contra Perú estuvo arreglado. ¡Ésta estuvo arreglado! Cuando iban 0-0 el peruano Muñante pegó un tiro en el travesaño. Y en la final hubo un tiro del holandés Rensenbrink que pegó en el palo a los 45 del segundo tiempo. Holanda se hubiera puesto 2-1 y al carajo el “arreglo”. Como suele suceder, el recuerdo preciso de los hechos dejan en ridículo las opiniones editadas de los giles.

     Después del 78 “el Matador” Kempes no volvió a mostrar lo que mostró y que fue determinante para ganar esa primera copa que, como definió Menotti, “Fue un homenaje al viejo y querido fútbol argentino”. Hoy el cordobés comenta este mundial por televisión con mucho criterio y, a diferencia de lo que pasa con los comentaristas Gallardo y Tévez, a Kempes lo que dice se le entiende.

     Algunos, para explicar lo escrito por el filósofo Hegel, dicen que el pensamiento va avanzando desde una afirmación inicial o tesis, a la que se opone una segunda idea o antítesis y con la que se llega a una afirmación nueva o síntesis, que es la combinación superadora de las otras dos ideas y así en lo sucesivo.

     Puede que en esos fríos días de junio del 78 una primera idea, el estilo con el que nos deleitó Maradona, fusionada con una segunda idea, el estilo con el que nos deleita Messi, haya generado una combinación superadora.

     El estilo con el que nos deleitó un inolvidable número diez bien argento, llamado Mario Alberto Kempes.

 

Walter Anestiades

 

 

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