LO QUE A ROVIRA YA NO LE SIRVE NO ES
LA RENOVACIÓN, SON LOS RENOVADORES
Desde que
Carlos Rovira anunció el “fin de la renovación” y su reemplazo por un espacio
llamado “Encuentro Misionero”, todos los días algún analista o algún operador
aporta nuevas teorías de los motivos de la jugada rovirista.
Nadie repara, incluso los que conocen el
asunto, en algo en que Rovira sí reparó: los datos del Censo de Población realizado
en 2022, y conocidos un año después.
El dato más sustantivo es que Misiones
tiene la población más joven del país. Tiene 1 millón 278 mil habitantes y el
promedio de edad de esa población es de solo 28 años, bastante más bajo que el
promedio nacional que es de 32. El 26,7% de la población misionera (más de la
cuarta parte) hace tres años, o era un bebé recién nacido o tenía como mucho 14
años de edad. En 2027 serán varios los que durante el censo tenían 13 o 14 años
y ya podrán votar. A la inversa los misioneros mayores de 65 años son apenas el
8% de su población, una de las cifras más bajas del país. Para comparar: en la
ciudad de Buenos Aires el promedio de edad es de 39 años.
A Rovira en política se le pueden decir
muchas cosas. Menos que sea un tonto y que no conoce a la sociedad que
domesticó.
Ya te hablamos de que Rovira encaró un
proceso de “gatopardismo a la misionera”, preocupado por la supervivencia
política de la persona que más le importa en el mundo, que es él. Por eso
necesita “llegar a los jóvenes”, que constituyen la porción más grande del
electorado. Rovira sabe que los jóvenes misioneros se inclinan por Javier
Milei.
Por todo esto entre Carlos Rovira y la
vieja guardia renovadora cuya cara más visible es el gobernador Hugo
Passalacqua, no hay pelea, pero sí hay tensión. Passalacqua y el resto no
quieren pelearse con Rovira: quieren ser más compañeros que nunca. Pero Rovira ahora
necesita esconderse detrás de caras nuevas. Por eso anunció que él no será
candidato a nada. Consciente de su alta imagen negativa, sabe que no necesita
tener un cargo público para seguir teniendo el poder.
El
problema es que no hay plata como había antes y el estado rovirista no puede
incorporar pendejos “encuentristas” y también seguir bancando a todos los
viejos renovadores. Viejos renovadores que no saben hacer otra cosa que vivir
del estado rovirista. Por eso están desesperados. Empezando por Passalacqua,
que ya se las arregló para volver como consejero a la Facultad de Arte de
Oberá, ahí donde para él empezó todo.
Dicen que fue el escritor Oscar Wilde el
que dijo: “La tragedia de la vejez no consiste en ser viejo, sino en haber sido
joven”.
Como todos, muchos de los renovadores a
los que Rovira usó-y que se dejaron usar a cambio de alguna porción del gran
banquete-les pasó la vida y se pusieron canosos o pelados, gordos, arrugados y
políticamente innecesarios.
No es que a Rovira ya no le sirva la
renovación.
Los que ya no le sirven son los
renovadores.
-Walter
Anestiades
-Imagen:
Dreamstime
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