¿CÓMO SE HACE PERIODISMO
EN UN FEUDO?
Misiones es
una hermosa provincia manejada por gente fea que es apoyada por una clientela
electoral horrible.
Carlos Eduardo Rovira, el señor feudal de
Misiones, tiene un poder omnímodo. ¿Qué quiere decir eso? Es un poder que
abarca todo.
Rovira, nacido en el peronismo, se
entronizó en el poder “mejicaneando” a Ramón Puerta. Hay que decir que en
Misiones la traición, en general, no tiene mala prensa. En un cuarto de siglo
Rovira cooptó casi todo lo que podía cooptar:
opositores, medios y periodistas, empresarios, casi todo. Hay que decir
que en Misiones tranzar con el poder, en general, tampoco tiene mala prensa.
¿Y qué pasa con los que Rovira no pudo
cooptar porque algunos no están ni en venta ni en alquiler ni en permuta? Lo
primero que les pasa es que, como en el mundo del revés, conviven con el hecho
de que pelear por tus derechos sí tiene mala prensa. En Misiones ser
oficialista no es una postura política. Es una actitud de vida.
En la tierra colorada un periodista que
quiera ser independiente del estado rovirista debe generarse su propio trabajo
porque ningún dueño de medios le va a dar trabajo. Ahí aparece otro problema:
casi nadie lo va a apoyar publicitariamente. Y, para rematarla, al grueso del
público que uno sea un periodista digno o que sea un seca-nuca de un intendente
o del poder provincial, le da lo mismo.
En
un feudo una persona digna está sola. Pero no hay que quejarse. Solo describir
lo que pasa para que los demás sepan.
¿Qué hacer entonces? Como dijo Nietzsche:
“Aquél que tiene un porqué para vivir, se puede enfrentar a todos los cómos”.
Primero hay que tener bien claro un
porqué para vivir. El que cada uno sepa.
Después, hay que enfrentar cada día a
todos los cómos.
Así se vive.
Y así se hace periodismo en un feudo.
Walter Anestiades

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