NO HAY TRUMP QUE POR BIEN NO VENGA
La caída de
Nicolás Maduro, un dictador títere de Cuba, genera una obvia primera impresión
de satisfacción e incluso de alegría. La segunda impresión obliga a la cautela
y a matizar. Aún no sabemos si fue derrocado Maduro o si fue derrocado el
chavismo. Y no se puede soslayar que el que sacó a Maduro de Venezuela no fue
Batman sino Donald Trump, un personaje controvertido que amerita más cautela
aún. Hay que recordar que hace muchos años Venezuela supo ser un faro de la
libertad cuando el resto de América Latina estaba saturada de dictaduras. Pero,
cuando empezaron a pasarla mal, creyeron en un líder de la anti-política: se
llamaba Hugo Chávez…
En la madrugada del sábado decenas de
aviones de los Estados Unidos bombardearon Caracas y otras zonas estratégicas.
Al tiempo helicópteros transportaron a integrantes de la Fuerza Delta (una
fuerza de elite del ejército estadounidense), que se metieron en una fortaleza
y capturaron al dictador Nicolás Maduro y a su esposa en una operación que
depositó al chavista en la ciudad de Nueva York donde será juzgado como un
narco-terrorista. Seguramente, pasará el resto de su vida preso.
Hubo un tiempo en que Venezuela tenía
gobiernos democráticos cuando América Latina sufría dictaduras. Caracas fue la
casa de muchos exiliados. ¿Qué les pasó? Desde 1958 y hasta la década del
noventa el sistema político se basó en la alternancia bipartidista de los
socialdemócratas y los demócrata-cristianos. Y les iba muy bien hasta que la
corruptela política derivó en crisis, ajuste y descontento. La expresión más
radicalizada de ese descontento fue el “Caracazo” de febrero del 89, cando el
pueblo salió a la calle y fue duramente reprimido. Ahí nació la semilla de la
que poco después germinó el out-sider Hugo Chávez, su victoria electoral, el
cambio de la Constitución, el culto a su personalidad y el dominio del
castrismo cubano, que era el jefe de Chávez y siguió siendo el de su
impresentable sucesor, Maduro. ¿Las consecuencias? Están a la vista.
Ahora la mente de Donald Trump sabrá cómo
va a lidiar con la oligarquía armada por el chavismo. No se desmonta en dos
semanas una narco-dictadura de un cuarto de siglo. La lucha geopolítica alcanza
una complejidad que puede dejar en ridículo cualquier profecía.
Por el momento millones de venezolanos se
ilusionan con recuperar su país. Y un dictador menos siempre es una estupenda
noticia.
La física explica a la política. Isaac
Newton lo explica en su Ley de la Gravitación Universal: “Todo lo que sube,
tiene que bajar”.
Lo supo todo el que tuvo poder. Incluso
muchísimo poder. Como Maduro.
Todo lo que sube, baja.
-Walter
Anestiades
-Imagen:
Casa Blanca
