jueves, 2 de noviembre de 2017

                       OBERÁ VIVE 
       
     "EL DÍA DE LA MARMOTA"






          En 1993 el actor y director de cine hollywoodense Harold Ramis, llevó a la pantalla grande la comedia fantástica “El día de la marmota” (“Groundhog Day”). Protagonizada por  Bill Murray y Andie MacDowell, cuenta la encerrona que de pronto vive Phil Connors, un meteorólogo que trabaja en televisión y acude a un pequeño pueblo en el estado de Pensilvania a favor de asistir a la fiesta de la marmota. Una folklórica manera que los granjeros tienen de predecir la duración del invierno, según el comportamiento del animalito. Es el 2 de febrero, vivido a pura nieve en esa parte del hemisferio Norte. Phil pasa una agradable jornada en el lugar. Va a dormir y, a las seis de la mañana, despierta y descubre que, otra vez, está viviendo el día que creyó dejar: el 2 de febrero. Phil empieza a vivir todos los días, el mismo 2 de febrero. Siempre el mismo día. Le pasan las mismas cosas. Conoce a la misma gente. Todo es igual al día anterior. Siempre es un 2 de febrero. Para Phil, hoy es siempre igual que ayer.

          Así es vivir en Oberá.

     En estas horas la ciudad sufre reiterados y permanentes cortes de energía eléctrica. La explicación es la de cualquier año de los últimos cinco, diez o quince: la CELO, encargada de darle luz a sus socios en Oberá, explica que es responsabilidad de EMSA, encargada de lo mismo a nivel provincial. Fallas en la línea de 132 Kw entre Gobernador Roca y la Estación Tres Esquinas en Oberá.  El punto es que la Argentina está en “emergencia eléctrica” porque durante años los gobiernos no invirtieron en generación de energía. Gobiernos que  tardaron demasiado en perder apoyo popular. En Misiones la renovación sigue ganando los comicios, por mayor o menor diferencia, pese a ser la gran responsable de no invertir siquiera en el mantenimiento de las obsoletas líneas y redes, como la vetusta línea 132. Hace dos años fue licitada una nueva línea 132 por 250 millones de pesos, destinada a suplantar a la actual cuando se corta, como ahora. Pero la obra no avanzó más. Sucedió lo mismo en la CELO y hoy, quién lideró el movimiento que destronó a los renovadores que respondían a Ewaldo Rindfleisch-Rafael Pereyra Pigerl-acaba de ser electo diputado provincial por…la renovación. Por otro lado existen medios de comunicación que le han informado a la sociedad sobre la causante de los cortes y sus responsables. Aún así está lleno de personas que, ante cada interrupción del servicio, preguntan como si lo informado ayer hubiera sido olvidado hoy.

     La gran crisis eléctrica que vive ahora la zona centro pasará y volverán los cotidianos cortes de luz y de agua rotativos y de menor duración. Así será todo el verano. Como lo fue cada verano pasado. Y cada verano futuro. 

     Es la misma matriz de análisis para cualquier situación. Salud. Seguridad. Justicia. Educación. Los salarios. La falta de agua potable. La crisis de los productores yerbateros o tealeros. La cuestión tarefera. La cuestión docente. Todo. Todo es un deja vu. Cualquier crónica del día de mañana en Oberá sería un calco de una crónica de cualquier día de hace una década. Los mismos problemas. Los mismos abusos. La misma gente entronizada en el Poder. Las mismas quejas. El mismo comportamiento social. Todos los días igual hasta tornarse tóxico.

     Es la propia sociedad abúlica la que provoca los problemas que padece. Recorrer las calles de Oberá en medio de un prolongado corte de luz es una escena bizarra: las personas se quedan en sus locales, en sus negocios, en sus oficinas, tomando mate y esperando a ver cuándo vuelve la energía. Simplemente esperando. Sin mover un dedo a favor de intentar una protesta colectiva y ciudadana para que los gobernantes tomen nota de que no pueden seguir haciendo lo que se les da la gana amparados en la impunidad electoral que los beneficia. Y la dirigencia opositora es, simplemente, una expresión más expuesta de ese comportamiento social que prefiere soportar lo que venga antes que “quedar mal”. 

     Una sociedad abúlica más una dirigencia pusilánime es una combinación altamente tóxica. Porque no hacer nada ante los atropellos no es una conducta risueña. Es peligrosa.

     Hemos escrito sobre el deja vu. Hemos compartido como Étienne de La Boétie nos enseñó en su discurso “Sobre la servidumbre voluntaria”, que no es el Poder el que crea la obediencia, sino que la obediencia crea al Poder. Y aquello que bien describió el filósofo Heráclito acerca de que “el carácter es el destino”. 

     Pero todas son o serán formas distintas de describir el mismo fenómeno. Fenómeno que, dada la mentalidad que lo pergeña, se perfila inmodificable. 

     La sociedad obereña no hace nada para mejorar la calidad de vida del conjunto. Y tampoco quiere asumir que no hace nada. Apenas chilla en Facebook, ese poderoso anestésico social moderno que entretiene demasiado tiempo. Y para sus contactos. Como si a los poderosos les quitara el sueño que cincuenta tipos pongan un emoticón de “me enoja”. Los obereños se entretienen con sus propios sufrimientos. Hace apenas horas la dirigencia del Frente “Cambiemos” dio cátedra de inacción ante una elección de “Defensor del Pueblo”, cuyos resultados fueron “raros”, por donde se la mire.

     Acá termina este artículo. 
     Que ya lo leíste antes.
     Y que lo volverás a leer mañana.
     Como en el “Día de la marmota”.


viernes, 27 de octubre de 2017

                   EL CARÁCTER ES EL DESTINO



     El carácter de un hombre es su destino”, dijo Heráclito de Éfeso quinientos años antes de que Dios se hiciera hombre. El filósofo presocrático sabía o presentía que en todo lo que nos pasa nuestro modo de ser es determinante. Aunque a mucha gente le gusta creer que no. Creencia que evita recorrer el camino pedregoso de la autocrítica. Y que pone la responsabilidad de nuestros actos en un lugar estupendo: en los otros.

     Hace unos días Oberá eligió a su Defensor del Pueblo. Un cargo que, tomado en serio, puede tener excelentes resultados en la construcción de ciudadanía. Pero no por ahora. Ahora resultó electa la peor de todas. Patricia Nittmann es renovadora  y es, además, la ungida por el alcalde Carlos Fernández. Patricia sacó menos del diez por ciento de los votos, fue superada ampliamente por dos de los tres candidatos del Frente “Cambiemos” y sus chances de que “controle” al poder in crescendo de Fernández son tan reales como las que tiene el “Muñeco” Gallardo de dirigir a Boca.

     Patricia Nittmann fue electa por la ley de lemas. Esa ley deformante de la voluntad del ciudadano, que los electores misioneros parecen aborrecer siempre. Excepto el día que se vota. Porque mientras sigan eligiendo diputados provinciales renovadores y concejales renovadores, Carlos Rovira nunca dará la orden de que sus boys se deshagan del principal aliado electoral que tienen. Patricia Nittmann asumirá en abril de 2018 con un grado de representatividad bajísimo y una parcialidad que está a la vista de todos. Pero la contadora pública no tiene la culpa de ser parte de un sistema que es absolutamente cuestionable, pero que sigue siendo legal.

     En la elección del domingo 22 el conteo provisorio que mostraba la página web del estado provincial, indicaba que había más de tres mil votos anulados en el municipio de Oberá. Y más de seiscientos recurridos. Una barbaridad. En el escrutinio definitivo fue al revés. Lo que apareció como voto anulado se convirtió en voto en  blanco y viceversa. Se sabe, y se supo mientras se votaba, que hubo demasiadas boletas de “Cambiemos” estratégicamente rotas. El lema renovador le ganó al lema “Cambiemos” por apenas 136 votos cuando cinco veces esa cifra quedó sin contar. Poco serio. Ameritaría exigir aperturas de urnas. Armar un buen batifondo republicano en defensa de la voluntad popular. Contar voto a voto.  Porque casi todo lo que el estado misionero hace, en manos renovadoras, es poco serio. Es más. Roberto Silverstone, el candidato a Defensor del Pueblo que fue casi plebiscitado por los obereños, aún espera que la “justicia” le diga si va a asumir o no su banca de concejal que le correspondía en 2011, cuando debió ser un edil más de la Unión Cívica Radical (un episodio surrealista que le hubiera encantado filmar a Luis Buñuel). Fue aquella vez que los muchachos renovadores se tomaron una agaromba y el hecho de pasar por encima de la propia constitución provincial no les importó mucho (el asunto del tercio garantizado a las minorías). 

     Pero, ¿por qué la renovación siempre hace lo que se le da la gana?

     Todo se explica en la previa a cada elección. No solo con los resultados de cada una. Se explica por una dirigencia opositora que se niega a tomar ácido fólico y sufre de anemia política crónica. Cada uno hace la suya y la mayoría la hace mal. Son incapaces de enfrentar al aparato de propaganda oficial y se comportan como si debieran pedir disculpas por disentir. Tienen miedo de ir a fondo y muchos de ellos no se comprometen ni a una conversación. Nadie se le planta ni a Rovira ni al capanga que maneja su municipio ni a los tartufos de los mass-media. Encima la mayoría aparece para las elecciones y después se borra hasta las próximas. En el medio, la renovación juega sola. También es común observar como personas que mantienen una postura muy distante de la renovación, ante la inminencia del acto electoral, se van moderando, algunas hasta se acercan al oficialismo y, más de una vez, militan, trabajan o son candidatos. Cobardes y borocotóes, aliados, son difíciles de derrotar.

          La suma de una sociedad abúlica y una dirigencia pusilánime mantienen intacto el statu quo. 

     Con el vasallaje manejándose así, salvo excepciones que hemos marcado reiteradamente con nombre y apellido, vivir en Oberá se parece a aquella película norteamericana de los años noventa, “El día de la marmota”, con Bill Murray. Phil, un meteorólogo, viaja a un pequeño pueblo de Pennsylvania en el que cada 2 de febrero el comportamiento de la marmota en una fiesta, determina cuánto va a durar el invierno. Tras observar al animalito, Phil se va a dormir y, por un extraño fenómeno, se despierta en el mismo día. Otro 2 de febrero. Y así cada día. Siempre es 2 de febrero. Siempre vive el mismo día. Siempre ocurre lo mismo. 

    Cualquier crónica del día de mañana en Oberá sería un calco de una crónica de cualquier día de hace una década. Los mismos problemas. Los mismos abusos. La misma gente entronizada en el Poder. Las mismas quejas. El mismo comportamiento social. Todos los días igual hasta tornarse tóxico. 

     La gente de “Cambiemos” celebra que en Oberá ganaron las elecciones para todas las categorías legislativas. Parece una celebración sectorial que intentan forzar para que alcance un júbilo colectivo que no se da. La ciudadanía no está contenta. No le alcanza. Y no les alcanza porque saben que el cargo que realmente preocupaba al alcalde Fernández quedó en manos de una de sus amigas. Pero esa disconformidad es tímida y carente de líderes que la canalicen. Así las cosas, con el tipo de oposición que tiene enfrente, Fernández debería colocar una hamaca paraguaya en su oficina,  acostarse a tomar una medida de “Jack Daniels” y dejar que el viento que entre por la ventana lo despeine. Tiene el 2019 en sus manos. 

     Los déspotas de Oberá hacen lo que quieren. Y no hay reacción ciudadana. Excepto la queja virtual en las redes sociales y entre los propios contactos. Un modo de refunfuñar en una zona de confort que no desacomoda a nadie ni cambia nada. Y la dirigencia es una expresión más expuesta de esa forma de actuar.


     La dirigencia obereña tiene su carácter.

     Y ese es su destino.

viernes, 20 de octubre de 2017

                OPERACIÓN "HEIDI"

          Que la Misiones  de Carlos Rovira es un feudo lo saben hasta los yaguaretés. Hasta acá la renovación ha sido exitosa en sacar lo peor de cada uno de los misioneros que los votan a pesar de tener una vida miserable en donde los problemas son tan básicos como la falta de agua, de luz, de cloacas y, para algunos, hasta de comida. Pero tanto tiempo de malaria,  disimulada con mentiras poco refutadas por una oposición que se niega a empezar a tomar ácido fólico, igual genera un desgaste. Está claro que la renovación ha perdido votos y necesita reinventarse.

     Para hacerlo, en Oberá apelaron a una táctica clásica. Por no decir vieja. Consiste en poner a los impresentables tras la máscara de los presentables. 

           Los muchachos que gobiernan, en el intento por revertir la apretada derrota de agosto en las PASO, desempolvaron la elección del “Defensor del Pueblo”. Una institución republicana que puede dar excelentes resultados, pero que en manos feudales puede terminar en un adorno tipo Posadas. Donde el señor que debe “controlar” al intendente,  es del mismo partido político del intendente. Un mamarracho que, sin embargo, para los vasallos y para la gente poco versada en eso de los “checks and balances” (pesos y contrapesos al Poder) que propuso el Barón de Montesquieu, puede pasar desapercibido.   

     En Oberá el Defensor del Pueblo será electo por el sistema de ley de lemas. Otro mamarracho jurásico, pero que aún da excelentes resultados electorales con el voto rural. No tanto con el voto citadino. Así, la renovación presenta siete sublemas que jugarán el famoso “unus pro omnibus, omnes pro uno”, (“uno para todos, todos para uno”), que Alejandro Dumas popularizó en “Los tres mosqueteros”. La apuesta consiste en aprovechar que hay electores que ya jamás entenderán como es eso de que votando al que dice que se opone al que ese elector no quiere, termina apoyando al que no quiere, porque el que eligió se opone pero de mentirita. Y sumarlos con los que votan personas y no partidos. Aguardando que siete ovejas tapen al par de lobos que hay detrás. 
    

     De los siete candidatos, dos son los que corren con ventaja por la estructura y el apoyo económico. Los otros cinco están para sumar y punto.

     Una es Patricia Nittman. Una joven y bonita contadora pública que supo ser candidata a concejal en el 2015, en un sublema encabezado por Carlos Marrodán. Que antes de los comicios a intendente bajó su lista para apoyar a Carlos Fernández. De quién ahora es funcionario en la administración municipal. Hace unos días se vivió una de las tantas situaciones bizarras que la renovación nos regala seguido y debe ser consumido como espectáculo. En un acto el alcalde Carlos Fernández presentó y pidió el voto para la candidata a Defensora del Pueblo, Patricia Nittman. El “controlado”, eligiendo a su “controladora”. Mamita!

     El otro que compite y no solo participa es Andrés Moreira. Un joven abogado de conducta pública irreprochable, que hasta no hace mucho compartía las críticas a la renovación. Un día se entrevistó con Carlos Rovira y salió fascinado con el proyecto “misionerista”. El problema de Moreira, serio problema, es que su impulsor es nada menos que Daniel Behler. La mano derecha de Ewaldo Rindfleisch en los años del saqueo. “Una máscara nos dice más que una cara”, señaló Oscar Wilde. Behler, consciente de que su carita no genera gran simpatía en la Oberá de 2017, se puso la máscara de Moreira. Peor para Moreira.

     Los otros cinco candidatos, ya dijimos, están para engrosar el número final. Andrés Rehe, es la máscara de “Marilú” Leverberg (y no hay más nada que agregar). Claudia Meza, Celia Soria y Estela Bárbaro, son mujeres de bien y muy respetables, pero que no pasan de ser candidatas testimoniales. Y está Miguel Angel Morales, un hombre íntegro que ha pasado una vida dura, con señales en su cuerpo de esa vida dura. Seducido por tener un protagonismo que terminará el lunes 23. 
     
     La “Operación Heidi” consiste en mostrar estas caritas casi angelicales. Para tapar las otras caritas. Que no son para nada angelicales. Los impresentables agazapados tras los presentables. Y de que la mayoría logre decodificar o no logre decodificar esto, dependerá el resultado de las elecciones en Oberá. 

     “La historia es la maestra de la vida”, pensaba Cicerón. La renovación ha dejado en Oberá una historia negra de calamidades. 

     El domingo a la noche veremos si los obereños ya aprendieron lo suficiente. O si habrá que seguir esperando… 

sábado, 14 de octubre de 2017

DÍGALO CON MÍMICA (la “oposición” en Oberá)



     Cuando apenas tenía dieciocho años, en 1548, Étienne de La Boétie escribió “El discurso de la servidumbre voluntaria”. Un texto fundacional en la búsqueda de los motivos por los que tantos hombres se someten a los pies del amo. Interesante propuesta la de este notable escritor francés: no es el Poder el que crea la obediencia. Es la obediencia la que crea al Poder.

     No fue Ewaldo Rindfleisch el que pergeñó a esta sociedad obereña. Fue esta sociedad obereña la que creó a los Rindfleisch, a los Passalacqua, a las “Marilú” y a los Daniel Behler.

     Es digno de observarse que, camino a los comicios, no son pocos los obereños que se van alejando de sus posturas críticas hacia la renovación para ir elaborando un discurso más moderado, tejiendo cercanías con candidatos oficialistas, trabajando en la campaña para ellos y hasta postulándose por el partido de gobierno. No es la primera vez que sucede. Es más. Sucede siempre.

     Hace horas se conoció un video en el que Ramón “Nene” Vega, en su condición de secretario de la Federación de Bomberos Voluntarios de Oberá, “agradece” al gobernador Hugo Passalacqua  por sus “gestiones” en beneficio del cuerpo. Llamativamente es el mismo “Nene” Vega que presidió el comité Oberá de la Unión Cívica Radical en los años del saqueo de Rindfleisch. No abrió la boca ni para bostezar. La abre ahora, a una semana de las elecciones, prestándose al juego electoral de usar a tan digno cuerpo de Bomberos para ver si la gilada liga a “Huguito” con los candidatos del oficialismo y los vota el 22.

     Rafael Pereyra Pigerl llegó a la cooperativa CELO, siendo el abanderado de un discurso hipercrítico hacia los mayordomos que Rindfleisch, renovador,  ponía en la entidad. ¿Dónde terminó?  En el cuarto lugar de la lista de candidatos a diputados provinciales de…la renovación.

     Hace poco un militante radical, Alex Berg, en vez de colaborar con la denuncia de los negocios que Rindfleisch siguió haciendo con la Fiesta Nacional del Inmigrante, pretendió acusar al poco periodismo que no se arrodilla ante Rovira y sus boys de “estar contra la Fiesta” (?). Una actitud que provocó asco. Aún viniendo de un cuatro de copas.

     Off the récord, una candidata de “Cambiemos” nos confió hace poco que “recibimos la instrucción política de no confrontar con los renovadores” (?).

     ¿Sabías que en los últimos diez años no hubo un solo voto de concejal opositor alguno en contra de alguna iniciativa del ejecutivo municipal de Oberá? ¿Tan brillantes e irrefutables han sido todos los proyectos de Ewaldo Rindfleisch y Carlos Fernández en más de una década que no quedó otra que apoyarlos?

     Es una mentalidad de vasallo incurable. De estar siempre más cerca de servir al Poder que de rebelarse contra él. A veces, tres veces, la oposición consiguió ganarle las elecciones a la renovación en Oberá. No fue por lo que son. Sino a pesar de lo que son.

      En Oberá criticar a Carlos Rovira, investigar a fondo las actividades del exalcalde Rindfleisch, no tirarse al suelo cada vez que Passalacqua pisa tierra obereña para que el señor gobernador no se embarre los mocasines o tomarse el trabajo de periodista en serio en vez de ser un triste ponemicrófonos de los funcionarios, es cerrarse las puertas de muchos despachos, viviendas y locales. Y no necesariamente habitados o atendidos por renovadores.

     En todos estos años la cantidad de periodistas, dirigentes y ciudadanos que se han opuesto en serio al despotismo renovador es tan modesta que se les podría tomar lista cada mañana. Ya los hemos nombrado en público muchas veces. El resto, si algo dijo, fue por señas.

     Ojalá, en bien del combate republicano al feudalismo, la oposición gane los comicios del 22 de octubre. No por ellos, sino a pesar de ellos.

     Habría que exhumar los cuerpos de los fundadores de Oberá buscando no sus huesos, sino su dignidad. Esa palabra que a varios de sus descendientes, alguien con el debido tiempo debería explicarles de una buena vez, qué quiere decir.

viernes, 22 de septiembre de 2017

INFORME: ¿CÓMO FUE QUE LA FIESTA NACIONAL DEL INMIGRANTE DEVINO EN UN NEGOCIO DE RINDFLEISCH? 



       ¿Sabías que el majestuoso Parque de las Naciones de Oberá se levanta en tierras donadas por un señor al que, lejos de agradecerle su actitud altruista, la dirigencia obereña lo maltrató hasta el hartazgo? El señor fue el ingeniero Víctor Alfaro, primer decano de la Facultad de Ingeniería. Juana, su hija, habló con FM Oxígeno y Misiones Cuatro y narró una historia plagada de injusticias, acciones y silencios cómplices. 

     Víctor Benito Alfaro nació en Rosario y se radicó en Oberá a fines de la década del cincuenta. Fueron años complicados para un peronista como él, en el contexto de una Argentina de mayorías proscriptas. Recibido de ingeniero y de agrimensor en su ciudad natal, Alfaro encaró una carrera profesional que le generó gran prestigio en poco tiempo. De hecho, en 1973 se transformó en el primer Decano de la Facultad de Ingeniería de Oberá. Siempre apasionado por la política,  consiguió ser electo como concejal obereño y como diputado provincial misionero. Pero todo se truncó en marzo de 1976, cuando el golpe de estado contra el gobierno de Isabel Perón mandó cualquier legitimidad ganada con trabajo y votos al arcón de los recuerdos.

     “Papá siempre trabajó. De hecho,  vino a esta zona para hacer un trabajo como agrimensor, en un concurso que hizo el estado nacional y él ganó. En 1963 él y mi tío Mario Alfaro, que también se radicó en Oberá, compraron un lote, una chacra de unas cuarenta hectáreas. Era una inversión. Exactamente el lote Agrícola Nº68 de la sección tercera, de la colonia Picada, de Bonpland a Yerbal Viejo. La municipalidad incluyó ese lote en la zona de urbanización. El 6 diciembre de 1977, ya con mi tío Mario viviendo en Buenos Aires, mi padre hizo caso de las leyes nacionales y provinciales que exigen que en toda nueva urbanización se destine el veinte por ciento a de la superficie a espacios verdes y edificios públicos, y donó ese veinte por ciento de esas tierras, unas ocho hectáreas, al municipio de Oberá. El interventor a cargo de la municipalidad era Eladio Villaverde. Mi papá quería mucho a Oberá y le encantó donar esas tierras. Pretendía que  se usaran en beneficio público, cosa que además exigía la ley”, narra Juana Alfaro, obereña, bioquímica e hija del ingeniero. Juana guarda papeles y recortes de diarios. Juana se acuerda bien de todo.

     “Al año siguiente, 1978-continúa Juana-, el municipio de Oberá le compra a mi padre dos hectáreas más. Con lo que ya tenemos al estado comunal con diez hectáreas a su disposición para el bien público. Ocho donadas y dos compradas. Pasa un tiempo, retorna la democracia y en 1989 el radical Sábato Romano, entonces intendente de la ciudad, le propone a mi papá permutar otras tres hectáreas de esos terrenos que eran de él y de mi tío por otros terrenos ubicados en otra zona de la ciudad y que habían sido donados por la familia Bárbaro (la misma de “Ticha” y “Marilyn”). Hicieron la operación. Y así se forma en 1989 lo que hoy es el Parque de la Naciones con trece hectáreas”. 

     “El gobierno de Sábato Romano pide un subsidio al estado provincial para comprar más tierras y agrandar el Parque, pero no le dieron el subsidio. Por entonces la Fiesta Provincial del Inmigrante, que aún no era “nacional” se hacía, desde su inauguración en 1980, en el complejo deportivo municipal  “Ian Barney”, sitúa Juana. “Al tiempo mi padre le vende terrenos al empresario Elías Andrujovich, que levanta allí las famosas cabañas hoteleras. Todo en la misma zona del Parque de las Naciones. Bueno, de pronto empezaron los problemas para papá”, anuncia.

     “Durante la gestión de Romano acusaron falsamente a mi padre de no pagar los impuestos de algunos de sus terrenos. Incluso  la jueza  Aída Rosa Araujo Vázquez de Moreira (la misma que en el año 2000 fue separada del cargo envuelta en un escándalo por venta de bebés) ordenó un allanamiento al domicilio particular de papá, usando la fuerza pública, para embargar bienes por ejecución fiscal. Es más, el abogado de la municipalidad, Juan Szymczak, fue a verlo a mi padre y encima lo cargaba y le faltó el respeto. Le decía, “eh, ustedes los peronistas, tanto hablan de la justicia social y no pagan los impuestos”. Estuvieron a punto de poner en remate el mismísimo Parque de las Naciones”, enfatiza Juana Alfaro. 

     “Encima que mi padre había donado un terreno para el bien público, lo acusaron de no pagar impuestos y le allanaron la casa. Todo bien prepotente. Cuando la cosa se aclaró y se supo que fue un error-por decirlo así-, en la familia le hinchábamos a papá para que le hiciera juicio a la municipalidad. Pero papá  no quería llegar a eso. A pesar de todo. A pesar de todo lo que iba a seguir pasando”, destaca Juana. 

     “Fallecido Sábato Romano lo sucede como intendente el también radical Miguel Oliveras (más tarde diputado provincial y funcionario de EMSA, ya en tiempos de la renovación). Oliveras iba a ser el mentor político de Ewaldo Rindfleisch. En noviembre de 1996 Oliveras pidió la expropiación de otros terrenos que pertenecían a mi padre y a mi tío. ¿Por qué? Decían que los precisaban para ampliar el Parque de las Naciones y adecuarlos a los nuevos proyectos que tenían para la zona. El Concejo Deliberante de Oberá dictó una ordenanza prohibiendo que mi padre y mi tío vendieran la manzana nº 68 del lote agrícola 60, los terrenos que quería Oliveras. Le estaban “prohibiendo” que venda su propiedad. Como si fuera poco el diputado provincial radical obereño Elso Rafael Dutra, presentó un proyecto para que el estado provincial expropie ese terreno. Pero eso, gracias al buen tino de la Cámara, no prosperó. Papá siempre decía “me persiguen porque soy peronista de verdad”. Con el tiempo Dutra fue a verlo a papá y le pidió disculpas. Poco después, en 1997, Ewaldo Rindfleisch, también radical y de la mano de Oliveras, asumía como presidente de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá, CELO”. 

     “Finalmente mi tío Mario vendió los terrenos que tanto querían expropiar. Eso fue en el 98 y 99. Los compró el estado con ATN (Aportes del Tesoro Nacional). Lo llamativo es que el estado puso 1.200.000 pesos. Y a mi tío le pagaron 120.000 pesos, la décima parte. ¿Y el resto? Para rematarla te cuento que a mi tío y a su abogado los declararon “personas no gratas” y les prohibieron la entrada a la Fiesta Nacional del Inmigrante. Que se hacía en el terreno que mi tío y mi papá donaron”, concluyó Juana. 

     En 1984 se aprobó un proyecto para la creación del Parque de las Naciones, que contemplaba la construcción de casas típicas en un predio de diez hectáreas donadas por la municipalidad. Las que había donada el ingeniero Alfaro. 

     En 1989, en la Fiesta Provincial del Inmigrante, aún en el complejo deportivo municipal, empezó a hacerse la feria comercial. Su primera denominación fue Feria de las Naciones del Noreste Argentino (Ferinnea). 

     En 1992, pasó de ser Fiesta Provincial a Fiesta Nacional del Inmigrante, con sede permanente en Oberá, por medio del Decreto Nº 421, que dictó el entonces Presidente de la Nación, Carlos Menem. 

     En 1997 la Fiesta Nacional del Inmigrante pasó a tener como sede el Parque de las Naciones. Allí las colectividades construyeron sus casas típicas y también la Casa Argentina. Y allí se hace la Fiesta hasta hoy. 

     En la misma década del noventa se constituyó la Federación de Colectividades, encargada de organizar la Fiesta y que además tiene la tarea de mantener y hacer crecer el Parque de las Naciones. 

     Con Rindfleisch ya entronizado en la vida pública obereña-titular de la CELO y luego concejal radical entre 1999 y 2003-,la municipalidad y Federación de Colectividades concesionaron la explotación de la feria comercial a la empresa ARQUEV S.H. En el contrato, se le garantizó a la empresa nada menos que el ochenta por ciento de las ganancias de la feria comercial. ¿A quién pertenecía la empresa? Al propio Rindfleisch y a su entonces esposa Mónica Montoya. En el año 2003 Carlos Rovira y Maurice Closs formaron la renovación. Rindfleisch, devenido renovador igual que Oliveras, fue electo intendente de la ciudad de Oberá. Y siguió llevándose el dinero de la feria comercial. El asunto fue denunciado judicialmente por la concejal peronista, Mónica Marín, patrocinada por el abogado Orlando Flosi (expediente Nº 1.102/2003) por la evidente incompatibilidad de que funcionarios públicos lucraran con la fiesta. Ni la justicia (donde la causa duerme una larga siesta), ni la prensa, ni las organizaciones intermedias de la ciudad abrieron la boca siquiera para bostezar. Julio Barchuk era el titular de la Federación de Colectividades. En 2003 Rindfleisch, ya intendente, nombró a Barchuk como Director de Turismo municipal. Como canta Julio Sosa en el tango “Mano a mano”: “los favores recibidos creo habértelos pagado…” 

     En 2007 Erardo Schdmit, otro titular de Federación, tomó el toro por las astas. Al concluir el contrato por diez años celebrado con la empresa en el 97, tomó la decisión política de revisar el tema. El aparato de propaganda de Rindfleisch lo masacró día y noche, por radio, gráfica y televisión. 

     En 2008 se vivió una situación bizarra: Mónica Montoya, entonces concejal del Frente para la Victoria, encolerizada, mandó a cerrar con candado el galpón del Parque de las Naciones donde se hace la feria comercial y debió actuar la Justicia llevando a un cerrajero para abrirlo. Casi se trunca la edición anual de la Fiesta. 

     ARQUEV le hizo juicio a Federación. ¿Encima? Encima. Reclamaban que Federación le pagara por los “arreglos” que decían haber hecho en el galpón donde se hace la feria comercial. Levantado en esos terrenos que en 1977 el ingeniero Alfaro donó para “uso de bien público”. 

     En agosto de 2015 hubo un fallo de primera instancia: el juez en lo Civil y Comercial Nº 2 de Oberá, Jorge Erasmo Villalba, falló a favor de Arquev. Según comunicaron desde Federación-cuyo abogado entonces era Héctor Rubén Sánchez y su titular era Enrique Forni-el fallo era “inapelable” y “no quedaba otra que pagar” (?). Al abogado de ARQUEV le pagaron con un subsidio del estado provincial, entregado en mano por el gobernador Hugo Passalacqua. ¿Cómo le pagaron a Rindfleisch y Mónica Montoya, que ya no son pareja pero sí socios? Federación firmó un convenio para pagar casi tres millones de pesos en tres cuotas. Dos al hoy funcionario provincial y a su ex y uno al abogado. Se pagó una primera cuota de medio millón de pesos. Y luego otra con el excedente de la mismísima Fiesta Nacional del Inmigrante 2016. Y ahora la última cuota, con el excedente de la Fiesta Nacional del Inmigrante 2017, concluída el último domingo 17 de septiembre. 

     El ingeniero Víctor Alfaro falleció en 2015, en Rosario, víctima de un accidente cerebro-vascular. Su hermano, el doctor Mario Alfaro, falleció casi al mismo tiempo. No hay placa que recuerde en ningún lado la acción generosa de ambos. 

     Un hombre llamado Víctor Alfaro llegó de Rosario a Oberá y se enamoró de esa tierra. Hizo cuanto pudo por ayudarla a crecer. Le pagaron con difamaciones, prepotencia y escarnio público. Lo botaron de la ciudad. Otro hombre, llamado Ewaldo Rindfleisch, nació en Oberá. Ayudado por otros tantos, todos muy “amantes” de su tierra, hizo cuanto negocio pudo y la dejó sin agua, sin luz y sin nada. Quiso ser intendente. Lo votaron tres veces. 

     La historia que leíste pasó y tiene plena vigencia. Pero quedará en el olvido. Una sociedad abúlica, manejada por pusilánimes y canallas, es bombardeada con el argumento de que sacar a la luz este tipo de “curros” es ser “antiobereño” o “antifiesta”. Nada nuevo. Lo hacían los nazis. 

     “Siempre hay que decir la verdad: Y especialmente, cuando no conviene”, escribió Miguel de Unamuno. De tantas verdades inconvenientes que hay por ahí, esta debe ser de las menos convenientes”. 

     Pero, por suerte, a Juana Alfaro eso no le importa. 

     Y a mí tampoco. 

     


jueves, 7 de septiembre de 2017

     ¿CÓMO SE PREPARA “CAMBIEMOS” PARA
                  PERDER EN OBERÁ?




     El 13 de agosto el Frente “Cambiemos” se anotó tres victorias en las PASO de Misiones: en Posadas, nada menos que la capital provincial, y de manera holgada. En Puerto Rico. Y en Oberá, la segunda ciudad misionera,  lugar de crianza del gobernador y cuna de renovadores con mucho poder. La renovación se prepara para intentar repetir lo de 2013, cuando cayó en las PASO de agosto y revirtió la tendencia en las generales de octubre. En “Cambiemos”, algunos parecen querer darles una mano con eso.

     Para empezar, hay que decir que la relación entre el PRO obereño y el radicalismo obereño nunca ha sido ni buena ni mala. Nunca ha sido. No tienen. No se dan bola. Cuestión que se incrementó después de la victoria de agosto, a favor de que en el PRO tienen la convicción (errada) de que la elección la ganaron ellos. No saben-y nadie les dijo-que en Oberá siempre los comicios los definen los radicales. O porque votan a favor de candidatos radicales. O porque votan en contra de candidatos radicales.

     ¿Y el radicalismo? Son especialistas en el fuego amigo. Quién ahora lo recibe es Mariana “Tiny” Jacquet, candidata a diputada nacional, referente de la juventud partidaria y devenida en el mejor cuadro político de la ciudad. “Tiny” y su grupo tienen un protagonismo ganado en base a que hacen política-y de la buena-todo el año. No “aparecen” cuando hay elecciones. Y eso disgusta no solo a renovadores. Molesta a la gente del PRO, que debe cinturear entre su rol de oposición y el tácito pacto de no agresión que Macri firmó con Passalacqua. Pero molesta mucho más a sectores del radicalismo hoy instalados en su comité comunal.

     Hay un elenco estable de pusilánimes, que se callaron la boquita en los doce años de saqueo de Rindfleisch, porque lo seguían viendo como un “correligionario”. Además en Oberá “se conocen todos”. Frase que debe traducirse como “estamos todos entongados”.

    El objetivo de ellos no es ganar sino perder. Integran el cuerpo de blandengues que tan funcional le ha sido a Rindfleisch y a la renovación. Moderados en público al criticar (como la canción “El estudiante”, de los Twist), son a la vez muy incisivos en las rondas de mate que organizan en el comité o en sus casas. Cierta vez uno de ellos, Alex Berg, nos dijo en la radio que cuando se pierden las elecciones el opositor debe irse a su casa porque quiere decir que el pueblo lo rechaza (?). Como es fácil deducir, la humanidad ha tenido mucha suerte en parir otra clase de dirigentes.

    Como sea “Tiny” Jacquet recibe fuego amigo porque los deja en evidencia. Pone a la luz la falta de testosterona de algunos que quisieran poder hacer lo mismo. Pero no pueden.

     La renovación cuenta con ellos. En Oberá, como en cualquier parte, debe darse la batalla cultural. Refutar al organizado aparato de propaganda renovador, mecanismo aceitado y que funciona fenómeno. Que los oyentes, televidentes y lectores de esos medios que viven de la santa pauta oficial reciban otro mensaje, distinto al que reciben cotidianamente. Que alguien les diga otra cosa. Estos personajes, siempre más atentos a no quedar mal que a ponerse el partido al hombro, son execrables pero marcan una tendencia.

     Entonces, por un lado, tenemos al PRO, convencidos de que Macri es un neo-Perón que tracciona votos con solo poner una foto suya en Facebook y con eso alcanza.  Por el otro, algunos radicales que no pueden soportar haber ganado.

     Enfrente, la renovación pondrá todo lo que tiene, que es mucho. Tiene como aliado a un voto volátil.  Y a “peronistas” que votan a Closs. Como enemigo, tienen  a un sector de la sociedad, mucho más grueso que antes, harto de sus trapisondas, su impunidad y de ese olor a kirchnerismo que no se les va con ningún perfume.

     Pocos tienen presente que en cada comicio hay un grupo de electores, más o menos grande dependiendo del contexto y la época, que premian o castigan con el voto haciendo caso omiso de las estrategias pergeñadas por los dirigentes. Por eso, siempre, el final es abierto. “La vida le había dado ya motivos bastantes para saber que ninguna derrota era la última”, escribe García Márquez en “El general en su laberinto”.

    
     El 22 de octubre, quizás, el pueblo obereño castigue a “Cambiemos”…, haciéndolos ganar de vuelta…



ARRANCA EN OBERÁ OTRA EDICIÓN DE LA "FIESTA NACIONAL DE ARQUEV"

    “Silencio en la noche. Ya todo está en calma. El músculo duerme. La ambición descansa”. Es la génesis del tango “Silencio” que en 1932 escribieron y musicalizaron Carlos Gardel, Alfredo Le Pera y Horacio Pettorossi.  Pero la ambición de Rindfleisch y Mónica Montoya no descansa.
  
     Este jueves 7 de septiembre comienza la edición número XXXVIII de la Fiesta Nacional del Inmigrante. La más importante de Oberá y de todo Misiones. Y una vez más, como en la versión anterior, lo recaudado irá a parar a la firma Arquev SRL, cuyos socios principales son el exalcalde local y hoy funcionario provincial Ewaldo Rindfleisch y su exesposa Mónica Montoya.

     Se trata del juicio que la firma le inició a Federación de Colectividades cuando a alguno se le ocurrió que no podían seguir lucrando con la Fiesta. Que era cierto. No podían. Pero, conscientes de con quiénes tratan, Rindfleisch y Montoya recurrieron a la “justicia”. Que les dio la razón (cosa previsible). Es por el alquiler del tinglado de 2.200 metros cuadrados del Parque de las Naciones, donde habitualmente se desarrolla la Expo Comercial. Espacio que fue donado hace años, en una acción altruista, por el fallecido ingeniero Víctor Alfaro. Exdecano de la Facultad de Ingeniería de Oberá. Que donó esos terrenos para bien de la Fiesta. No para bien del bolsillo de nadie. 

     Los dirigentes de Federación, pusilánimes como siempre pero también como nunca, pusieron cero empeño en pelear para que la fiesta de sus abuelos no siga siendo un negocio para Rindfleisch. Y le vienen pagando religiosamente. En tres cuotas. La última, ahora, con el excedente de esta edición de la Fiesta. Llevándole la platita de las cuotas más los intereses con una cajita de bombones. En total don Ewaldo y doña Mónica se habrán llevado de la “sagrada fiesta”-sin contar los años en que también ganaban dinero por el alquiler del galpón cuándo eran funcionarios comunales-, unos dos millones de pesos. Como se puede deducir, acá lo único “sagrado”, es el negocio.

     Hace apenas unos días, el parlamento misionero declaró al Parque de las Naciones de Oberá como patrimonio cultural y turístico provincial.  Demasiado tarde. 

     Este jueves se producirá el tradicional desfile desde el centro cívico de la ciudad hasta el Parque de las Naciones. Un espectáculo bellísimo, pleno de color y dueño de una estética propia. La Fiesta se extenderá hasta el domingo 17 de septiembre y tendrá la particularidad de que el actual alcalde obereño, Carlos Fernández, estará ausente por haber viajado a Francia al casamiento de su hija. 

     Entre los artistas destacados de esta edición, aparecen El Chaqueño Palavecino,  Mario Bofill, Los 4 Ases, Magrao, Mano Arriba, Kyosco, Destino San Javier y el trío Nito Artaza-Cecilia Milone-Miguel Angel Cherutti. El jueves 14 se elegirá a la nueva reina nacional, entre las catorce postulantes de cada una de las catorce colectividades.

     Es preciosa la Fiesta. Por eso, es para disfrutarla.

     Sin embargo, habrá que recordar que jamás nadie le debió tanto a nadie lo que la impunidad le debe al olvido. 

     Entre tanto silencio que hay alrededor de esta jugada, la ambición de Rindfleisch no descansa. 

     Todas estas injusticias, los negociados y sus cómplices, serán olvidados. Olvidados lentamente. 


     Como todas las cosas de la vida...


(Ilustración de Nicolás Eugenio Aguilar)