ASUMIÓ LA DEFENSORA DE HASSAN
Esta mañana
Oberá retrocedió de nuevo: la Defensoría del Pueblo, cuyo nombre revela explícitamente
su deber, volvió a perder su independencia del poder político.
Asumió Claudia Braga Urrutia, a quién podes ver
en la foto festejando su triunfo electoral como defensora junto al intendente
al que deberá controlar. Es una postal de ciudad bananera.
Junto a su segundo, el psicólogo estatal
Rafael Márques da Silva, Braga Urrutia conformó una fórmula que fue pergeñada por el
mismísimo alcalde Pablo Hassan para la misión que ya supo cumplir Patricia
Nittman durante los años de Carlos Fernández: no molestar.
Cuando se votó, hace un año, Braga Urrutia tuvo
un desempeño electoral tan anémico que obtuvo menos votos que el voto en
blanco. Sacó 2.605 votos, apenas el 8,8% del total (los votos en blanco fueron
2.967). Que una persona con tan poca representatividad haya sido electa se
explica por la vetusta ley de lemas y por la alianza política entre Milei y
Rovira.
Oberá no para de retroceder. Dos seca-nucas
del poder ocupan los lugares que deberían ocupar ciudadanos independientes del
poder.
El escritor Leopoldo Marechal decía que
“Cuando se recibe un nombre se recibe un destino”.
Sin embargo, durante los próximos cuatro
años, la Defensoría del Pueblo de Oberá, tendrá un destino bien opuesto al que
debería tener frente al poder rovirista local.
No molestar.
-Walter
Anestiades
-foto:
Silvia Serafín
