ESO NO VA A PASAR
Se cumplen cincuenta años, nada menos que
medio siglo ya, del último golpe de estado que sufrió la Argentina. La sola
enunciación de un golpe de estado debería encontrarnos a todos coincidiendo en
algunos puntos que ni deberían discutirse y eso sería un síntoma de salud
social. Pero lo que pasa es otra cosa:
-Resulta que
hay gente que habla de libertad pero siente simpatía por los autores del golpe.
Nuestro actual presidente Javier Milei parece detestar más a Alfonsín que a
Videla. Otros ven como héroes a los guerrilleros que ponían bombas. Incluso
algunos militan unos derechos humanos sesgados que los hacen repudiar los
golpes de estado dados por militares en la Argentina, pero reivindican
dictaduras, tiranías y autocracias de izquierda, a las que les lavan la cara
llamándolas “revoluciones”.
-Entonces hay cosas que no van a pasar:
-No va a pasar que un liberal entienda que,
si es liberal, no puede simpatizar con la dictadura de Videla ni con ninguna
otra.
-No va a
pasar que los kirchneristas admitan que ellos no pueden irla de paladines de
los derechos humanos porque Néstor bajó un cuadro de una pared con el poder
militar ya liquidado, cuando antes que el existió un Alfonsín que hizo juzgar a
toda la cúpula militar cuando su poder estaba intacto. Un abogado Alfonsín que
defendió a los perseguidos por la dictadura, a diferencia del abogado Néstor
Kirchner que se dedicó a quedarse con las casas que los afectados por la
circular 1.050 del ministro de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, no
pudieron pagar.
-No va a
pasar que muchos sepan que Alfonsín tuvo como ministro de Educación y Justicia
a Carlos Alconada Aramburu, que también fue ministro de la dictadura militar
que derrocó al gobierno constitucional de Perón en 1955 y que en 1956 sancionó
el decreto-ley 4.161 por el que se prohibió nombrar a Perón y a su ya difunta
esposa Eva. Y que entonces durante ocho años en toda la Argentina, por ley, no
se pudo nombrar a dos personas porque era delito. Ocurrió entre el 5 de marzo
de 1956 y el 18 de noviembre de 1964, cuando ese decreto fue derogado por el
gobierno democrático de otro presidente radical, Arturo Illia.
-No va a
pasar que se entienda que para detestar lo hecho por el terrorismo de estado no
hace falta ser de izquierda ni “progre”. Alcanza con ser un bien nacido.
-No va a
pasar que la Argentina deje de ser un país donde la palabra
"terrorista" tenga, para muchos, connotaciones positivas. Hay
exguerrilleros que fueron a la tele a comer con Mirtha Legrand. Como si fueran
estrellas de no se sabe qué cielo.
-No va a
pasar que se comprenda que el estado siempre tiene la mayor responsabilidad.
Siempre.
-No va a
pasar que el peronismo que critica a Milei por decirles “zurdos” a la gente de
izquierda asuma que fue José López Rega-la mano derecha de Perón-quién creó la
“Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina) para usar el poder del estado no
para decirles "zurdos", sino para perseguirlos, expulsarlos del país
o matarlos y durante un gobierno constitucional.
-No va a
pasar que Javier Milei, hoy presidente de la nación, entienda que decirle
"zurdo" desde su cargo a cualquiera que no piense exactamente igual a
él es peligroso, es mentiroso, ya sucedió, y se llama macartismo.
-No va a
pasar ver que en Misiones, los que cada 24 de marzo hacen actos contra la
dictadura de hace medio siglo, dejen de bancar al feudo de hoy, el de Carlos
Rovira, que persigue a los que no puede cooptar.
-No va a
pasar que los peronistas dejen de operar desde el primer minuto para que caiga
todo gobierno electo por el pueblo que no sea peronista, como hicieron con
Mauricio Macri y ahora hacen con Javier Milei
-No va a
pasar que el exguerrillero Mario Firmenich, que es de lo más detestable que
puede ofrecer la humanidad, vaya preso en la Argentina en vez de ser docente y
enseñar en una universidad española (¡enseñar!).
-No va a
pasar que dejen de discutir cifras de desaparecidos los que, por dentro,
piensan que todos los desaparecidos "algo habrán hecho".
-No va a
pasar que se entienda el daño que hizo el kirchnerismo en el poder al fomentar el
odio a los uniformes de los militares y de los policías como si cada militar
fuera Jorge Rafael Videla y cada policía fuera Ramón Camps.
-No va a
pasar que todos tomen conciencia de que el germen de nuestras desgracias vino,
precisamente, con los golpes de estado quebrando el orden constitucional como
el de 1930, el de 1943, el de 1955, el de 1962, el de 1966 y el de 1976. Aunque
la democracia nos haya ofrecido gobiernos espantosos. Bien decía Winston Churchill,
“la democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás”.
-No va a
pasar que todos comprendan que al terrorismo se lo debe combatir. Pero en
democracia y bajo el imperio de la ley. Como hizo Italia con las "Brigadas
Rojas", unos tipos que no eran ningunos Boy Scouts. De hecho, secuestraron
y mataron al mismísimo primer ministro italiano Aldo Moro. Pero en Italia no se
comieron al antropógafo.
-No va a
pasar que la refutación de la "Teoría de los dos demonios" deje de
esconder la intención de justificar al terrorismo que puso bombas que mataron a
muchos argentinos integrantes de ese mismo pueblo al que decían defender.
-No va a
pasar que haya una sola vara para que un mismo hecho se mida igual, en vez de
primero mirar quién fue el autor del hecho para decidir que vara usar.
-No va a
pasar eso de matizar los análisis en vez de alistarse fanáticamente en un
supuesto bando bien separado de otro.
-Un
negacionista que deje de serlo. Un defensor de terroristas que deje de serlo.
Un bruto, un fanático, que se vuelva inteligente y cuestione sus propias ideas.
El medir todo con la misma vara.
Eso debería pasar después de medio siglo de
aquél golpe. Pero no. Olvidate.
Eso no va a pasar.
-Walter
Anestiades

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