EL BOCA DE RIQUELME Y EL RIVER CHETO
COMPITEN A VER QUIÉN FRACASA MEJOR
-La última
vez que Boca, el club más grande y más ganador del país, logró un título
oficial fue el 1º de marzo de 2023, pasaron tres años, cuando ganó la Súpercopa
Argentina al golear a Patronato de Entre Ríos 3-0 en Santiago del Estero con triplete
del “Pipa” Benedetto. Lo dirigía el “negro” Ibarra.
-La última vez que River, el segundo club
más grande y más ganador del país, logró un título oficial fue el 13 de marzo
de 2024, pasaron dos años, cuando le ganó a Estudiantes de La Plata 2-1 en Córdoba,
dirigido por Martín Demichelis y con un golazo de Rodrigo Aliendro en el final.
En los últimos tiempos el Boca de Riquelme,
que confunde ser popular con ser poco inteligente, y el River de los Brito y Di
Carlo, que tiene un estadio cada vez mejor pero un equipo cada vez peor, se
sostienen no por sus méritos sino por el demérito del otro. Es como una suerte
de homenaje a la chatura.
El
presidente de Boca es un exjugador de fútbol que no se quiere dar por enterado
que ya se retiró. Y entonces elige entrenadores dóciles que acepten sus “sugerencias”.
El presidente de River es un “nenazo” que
sueña con un club de “chetos” consumidores.
Boca se llenó de militantes políticos que
odian más a Macri que a River, ergo, no les afectan mucho los papelones seriales
del equipo
River armó una estrategia comunicacional
que consiste en blindarlo. La cúspide de ese seca-nuquismo (donde pugnan por
descollar Infobae de Daniel Hadad, el grupo Clarín con TyC Sports y Olé y
Disney con ESPN) se produjo cuando nos enteramos que todos los equipos ganan,
empatan o pierden, pero River gana, empata o “aprende” (patético)…
Riquelme convirtió a la mítica “Bombonera”,
inaccesible desde siempre para tantos equipos, en una cancha en la que puede
ganar hasta el equipo de mi radio. La endeblez de los equipos que presenta Boca
hace que verlo te haga mal a la salud. En cualquier momento, sin que el rival
haga nada, alguno de nuestros jugadores se manda una cagada determinante.
En River hacen cosas peores pero la
consigna es tapar todo. Incluso el hecho de que acaba de protagonizar el peor
fracaso de la historia del fútbol argentino. ¿No? A ver, pensemos un poco…En la
Argentina el profesionalismo nace hace casi un siglo, en la década del 30. ¿Qué
club, en todo ese tiempo, gastó cien millones de dólares en refuerzos (¡cien palos
verdes!) y tuvo que terminar echando a su entrenador (al que le hicieron una estatua)
porque no paraba de perder? Para rematarla, después de Gallardo vino Coudet y
dijo que no tenía más que pibes para poner. ¿Cómo? ¿Cien palos verdes en refuerzos
y tiene que poner pibes? ¿A ningún hincha de River le llama la atención eso o
se engancharon con la dinámica dirigencial de disimular todo lo que sufren?
Vaya uno a saber si, por esas cosas de
Dios, un día el Riquelme dirigente tiene algo de esa inteligencia que tenía el
Riquelme jugador y elige un buen entrenador y buenos refuerzos. Hay que rezar.
Lo de River también es difícil: siguiendo
la línea de Jorge Brito (que fracasó rotundamente pero le sobra dinero para
conseguir que nadie lo asocie públicamente con esa palabrita, “fracaso”), la
dirigencia usa a los medios de comunicación de amortiguadores del impacto.
El irlandés Samuel Beckett escribió: "Probá otra vez. Fracasá otra
vez. Fracasá mejor".
En eso andan Boca y River.
A ver quién fracasa mejor.
-Walter
Anestiades


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