martes, 6 de octubre de 2026

 LO ESENCIAL DE MESSI

       FUE VISIBLE A LOS OJOS


-Emperador de Japón: “Cuénteme cómo murió” (habla del líder rebelde Katsumoto)

     -Capitán Algren: “Mejor le cuento como vivió”

(“El último samurái”, película de 2003, dirigida por Edward Zwick, con Tom Cruise y Ken Watanabe)

     Ahora todos están pensando en que Lionel Messi se despidió de la selección nacional de fútbol. Yo estoy pensando en cómo jugó.

     Me enteré que existía un jugador de fútbol llamado Lionel Messi por la televisión. Que era rosarino, salido de las inferiores de Newells Old Boys, que había tenido un problema de crecimiento y eso lo había llevado a Barcelona, donde hizo todo lo bueno que un ser humano pude hacer con una pelota de fútbol. Tengo grabadas las imágenes, repetidas imágenes, de sus gambetas y apiladas. De su control milimétrico de la pelota en espacios reducidos. De sus frenos desconcertantes para los rivales. De sus aceleraciones explosivas. Y, gracias a eso, el Barcelona ganó 10 ligas, 4 Champions League, 3 Mundiales de Clubes y otros 17 títulos más. Y ahí fue, es, un ídolo eterno.

    Llevó el mismo talento a la selección nacional. Pero tardó en ganar títulos y, por eso, tardó en ser un ídolo eterno. Hasta que Gonzalo Montiel metió el penal que nos dio nuestra tercera copa del mundo en Qatar para no pocos argentinos exitistas Messi era un “pecho frío que no cantaba el himno”. ¿No me digas que te olvidaste de eso? Yo no. Pero la llegada de Lionel Scaloni, y el auge del copiloto Ángel Di María, llevaron a Messi-desde 2021-a ponerle títulos también con la celeste y blanca a su talento único: 1 Copa del Mundo, 2 Copas América (1 en el “Maracaná” de Brasil, ganándole la final a Brasil) y 1 “Finalíssima”. Al final de cuentas jugó 6 mundiales, 208 partidos y metió 126 goles. Atrás de esos números hay mucha gambeta, mucha asistencia, mucho gol, mucho tiro libre, mucho córner, mucho penal, mucho liderazgo. Incluso una verborragia inédita (“Andá pa allá, bobo”).

     Fue estupendo disfrutar de todo lo que Messi puede hacer con una pelota de fútbol, viéndolo hacerlo con la camiseta argentina.

     Escribe Antoine de Saint-Exupéry en “El Principito”: “Solo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible a los ojos”.

     Messi me hace pensar que quizás no.

     Durante más de veinte años lo esencial en Messi fue visible a los ojos.

     A nuestros ojos.

 

-Walter Anestiades 

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