DICE EL MICRÓFONO QUE SE SIENTE SOLO
Vaya uno a
saber si en una sociedad de obsecuentes a la carta son más o son menos los que
valoran el periodismo digno. La cosa es que Pepe Tarditti, un periodista muy digno,
se fue a escuchar “Uno” por Julio Sosa, su tango preferido, a otro lado. Ahora
el micrófono no para de decirme que se siente más solo y que eso no le gusta. Y
a mí tampoco.
¡Qué difícil que es encontrar periodistas
en la Misiones de Rovira! Pone-micrófonos, voceros, publicistas del poder y
gacetilleros sobran. Pero periodistas faltan. ¿Viste que en Misiones te cuentan
que las buenas son gracias a los de acá y las malas son por culpa de los de
allá? Tarditti nunca tuvo problemas para ponerles nombres propios a los canallas.
Ni a los de allá ni a los de acá.
Hace veinte años me lo presentó Mario
Panasiuk. Tardamos treinta segundos en ponernos de acuerdo. Hicimos dupla
cuando “Mejor Hablar de Ciertas Cosas” gateaba y se paraba y se caía y se
volvía a parar en FM Centro. Pasamos muchas cosas juntos. Tarditti te deja
anécdotas como para armar una enciclopedia en fascículos coleccionables.
Era un GPS andando. Conocía Misiones, los
rincones más profundos de la Misiones profunda, mejor que cualquiera.
José “Pepe” Tarditti, bonaerense de Junín,
misionero desde casi siempre, periodista de raza, hincha de Boca, familiero,
padre, esposo, amante, amigo, compinche de medio mundo, baqueano, se fue de
este mundo una mañana de este diciembre y se fue sin avisar.
Dice el micrófono que se siente más solo.
Y yo también.
Walter
Anestiades

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